Agenda

10 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
11 Jul 2020
17:00
Fatima
17 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
18 Jul 2020
17:00
Fatima
24 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
25 Jul 2020
17:00
Fatima
31 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
01 Ago 2020
17:00
Fatima
07 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
08 Ago 2020
17:00
Fatima

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(6 de octubre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV -  Salterio 2ª semana

Santos BRUNO, pb, mr,

María Francisca vg,

Román ob, Beato Juan de Palafox

Papa Francisco: La palabra de Dios nos presenta hoy dos aspectos esenciales de la vida cristiana: la fe y el servicio. 1. Dios invita a esperar con paciencia, sin perder nunca la esperanza; sobre todo, subraya la importancia de la fe. Porque el hombre vivirá por su fe. Así actúa Dios también con nosotros: no favorece nuestros deseos de cambiar el mundo y a los demás de manera inmediata y continuamente, sino que busca ante todo curar el corazón, mi corazón, tu corazón, el corazón de cada uno; Dios cambia el mundo cambiando nuestros corazones, y esto no puede hacerlo sin nosotros. El Señor quiere que le abramos la puerta del corazón para poder entrar en nuestra vida. Esta apertura a él, esta confianza en él es precisamente lo que ha vencido al mundo: nuestra fe. Porque cuando Dios encuentra un corazón abierto y confiado, allí puede hacer sus maravillas. Pero tener fe, una fe viva, no es fácil, y de ahí la petición que los Apóstoles dirigen al Señor en el Evangelio: «Auméntanos la fe». Es una hermosa súplica, una petición que también nosotros podríamos dirigir a Dios cada día. Pero la respuesta divina es sorprendente, y también en este caso da la vuelta a la petición: «Si tuvierais fe...». Es él quien nos pide a nosotros que tengamos fe. Porque la fe, que es un don de Dios y hay que pedirla siempre, también requiere que nosotros la cultivemos. Una fe concebida para satisfacer nuestras necesidades sería una fe egoísta, totalmente centrada en nosotros mismos. 2. En el Evangelio, en efecto, el Señor pone las palabras sobre el servicio después de las referidas al poder de la fe. Fe y servicio no se pueden separar, es más, están estrechamente unidas, enlazadas entre ellas. La vida cristiana hay que tejerla cada día pacientemente, entrelazando la trama de la fe y la urdimbre del servicio. Cuando a la fe se enlaza el servicio, el corazón se mantiene abierto y joven, y se ensancha para hacer el bien. Entonces la fe se hace fuerte y realiza maravillas. Si avanza por este camino, entonces madura y se fortalece, a condición de que permanezca siempre unida al servicio (2-10-2016). Octubre es el mes del Rosario, y en este primer domingo es tradición recitar la Súplica a la Virgen de Pompeya, la Bienaventurada Virgen María del Santo Rosario. Nos unimos espiritualmente a este acto de confianza en nuestra Madre, y recibamos de sus manos el Rosario: el Rosario es una escuela de oración, el Rosario es una escuela de fe (6-10-2017).

(29 de septiembre de 2019)

Santos MIGUEL, GABRIEL y RAFAEL. ARCÁNGELES

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 2ª semana

Papa Francisco: "Dime, ¿cuál es tu nombre?" Sí, hay gente que no tiene nombre En la parábola del pobre Lázaro que no tenía qué comer y los perros lamían sus heridas, mientras que «el hombre rico», que participaba en banquetes, se divertía sin mirar las necesidades de los demás. Es curioso que de ese hombre no se dice el nombre: es solo un adjetivo: es "un rico". En el libro de la memoria de Dios de los malvados no hay nombre: es un malvado, es un estafador, es un explotador; no tienen nombre, solo tienen adjetivos. En cambio, todos los que buscan seguir la senda del Señor estarán con su Hijo, que tiene nombre: Jesús Salvador. Pero un nombre difícil de comprender, incluso inexplicable por la prueba de la cruz y por todo lo que Él sufrió por nosotros. Dice el Salmo 1: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos... sino que su gozo es la ley del Señor». Aunque haya sufrimientos, espera en el Señor». También pide eso: que el Señor le dé más esperanza (8-10-15).

Monición para todas las lecturas

Las lecturas de este domingo nos ponen en guardia frente a las riquezas, que endurecen el corazón. El lujo hace olvidar los desastres del pueblo, dice el profeta Amós. A la puerta del rico se apaga la vida del pobre Lázaro, leemos en el evangelio. Contra esa riqueza despreocupada está la regla de vida que propone el autor de la carta a Timoteo (honradez, religiosidad, fe, amor, paciencia, dulzura) y la confianza en un Dios que, según el salmo, sustenta la vida del huérfano y de la viuda. Con atención escuchemos.

(22 de septiembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio de la 1ª Semana

Santos Mauricio y co mrs, Emérita mr.
Beatos José Aparicio y 232 mártires de Valencia

 

Papa Francisco: Jesús no está contra las riquezas en sí mismas, pero la religión no es una agencia de seguros. Además el apego al dinero divide: dos hermanos que se pelean por su herencia... En cuántas familias conocen que han peleado, pelean, se saludan, se odian por una herencia. Ya no es más importante el amor de la familia, el amor de los hijos, de los hermanos, de los padres. No, es el dinero. Y esto destruye. Jesús es claro: Guardaos de toda clase de codicia, porque nos da esta seguridad que no es verdadera y te lleva a tener el corazón apegado, y al final terminar mal... Tres preguntas. ¿doy?, ¿cuánto doy?, ¿cómo doy? ¿Doy como da Jesús, con la caricia del amor, o doy como quien paga una tasa? Cuando ayudas a una persona, ¿la miras a los ojos? ¿le tocas la mano? Es la carne de Cristo, es tu hermano, tu hermana. (19-10-2015).

Monición para todas las lecturas

El mensaje del Evangelio es radical: nadie puede servir a dos amos, no se puede servir a Dios y al dinero. Sólo hay un Dios, leemos en la carta a Timoteo. Por boca del profeta Amós, el Señor denuncia esa idolatría que pone el dinero por encima de la persona. Atentos escuchemos.

(15 de septiembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 4ª Semana

Nra. Sra DE LOS DOLORES, de la Fuensanta (Murcia), de Aránzazu, de las Angustias, Bien Aparecida, del Camino,

Santos Nicomedes mr, Valeriano mr, Alpino ob.

 

(8 de septiembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo II - Salterio 3ª Semana

NATIVIDAD DE MARÍA

Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre,

de Covadonga del Pino, de los Llanos, del Coro,

de la Victoria, de Nuria. Santos: Fausto mr, Sergio pp,

1 de septiembre de 2019

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Semana 2ª del Saterio

Santos Josué AT, Gil ab, Sixto ob,
Vicente ob, Ntra. Sra. de los Ángeles del Puig

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

Papa Francisco: El episodio del Evangelio de hoy nos muestra a Jesús en la casa de uno de los jefes de los fariseos, observando entretenido cómo los invitados al ban- «Glej quete se afanan en ocupar los primeros puestos. Es una escena que hemos visto muchas veces: hacerse con el mejor sitio incluso con los codos. Jesús dice: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto... al contrario  cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto» (Le 14,8-9). Jesús no pretende dar normas de comportamiento social, sino una lección sobre el valor de la humildad. La historia enseña que el orgullo, el arribismo, la vanidad y la ostentación son la causa de muchos males. Y Jesús nos hace entender la necesidad de elegir el último lugar, es decir, de buscar la pequeñez y pasar inadvertidos: la humildad. Cuando nos ponemos ante Dios en esta dimensión de humildad, Dios nos exalta, se inclina hacia nosotros para elevarnos hacia Él: «Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido». ¡Dios paga mucho más que los hombres! ¡Él nos da un lugar mucho más bonito que el que nos dan los hombres! El lugar que nos da Dios está cerca de su corazón y su recompensa es la vida eterna. «Y serás bienaventurado —dice Jesús— ...te pagarán en la resurrección de los justos». Es lo que describe la segunda parábola, en la cual Jesús indica la actitud desinteresada que debe caracterizar la hospitalidad, y dice así: «Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás bienaventurado, porque ellos no pueden pagarte». Se trata de elegir la gratuidad en lugar del cálculo oportunista que intenta obtener una recompensa, que busca el interés y que intenta enriquecerse cada vez más. En efecto, los pobres, los sencillos, los que no cuentan, jamás podrán corresponder a una invitación para almorzar. Jesús demuestra de esta manera su preferencia por los pobres y los excluidos, que son los privilegiados del Reino de Dios, y difunde el mensaje fundamental del Evangelio que es servir al prójimo por amor a Dios (28-8-2016).

Monición para todas las lecturas

Las lecturas de este domingo ponen ante nuestros ojos el tema de la humildad. Podemos verlo en el texto del Eclesiástico, en el salmo y en el evangelio. El Señor prepara casa y mesa a quienes el mundo se las niega. Y el evangelista insiste: además de sentar a su mesa a los humildes. Con un corazón humilde y sencillo escuchemos atentamente esta Palabra.

(25 de agosto de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 1ª Semana

Santos: LUIS IX DE FRANCIA re

JOSÉ DE CALASANZ pb Ginés mr

Beato Luis Urbano pb mr

(18 de agosto de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV -  Salerio 4ª Semana

Santos: Elena em, Alberto Hurtado pb

Fermín ob, Agapito mr

Beatos: Manés de Guzmán pb

(11 de agosto de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 2ª Semana

Santos CLARA vg, Susana mr Rufino ob Alejandro ob

Beato Juan E Newmann ob

Papa Francisco: En el pasaje del Evangelio de hoy (Le 12, 32-48), Jesús habla a sus discípulos del comportamiento que hay que seguir en vista del encuentro final con Él, y explica cómo la espera de este encuentro debe impulsarnos a llevar una vida rica en obras buenas. Entre otras cosas, dice: «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla». Es una invitación a dar valor a la limosna como obra de misericordia, a no depositar nuestra confianza en los bienes efímeros, a usar las cosas sin apego y egoísmo sino según la lógica de Dios, la lógica de la atención a los demás, la lógica del amor. Nosotros podemos estar muy pegados al dinero, tener muchas cosas, pero al final no las podemos llevar con nosotros. Recordad que «el sudario no tiene bolsillos». Sobre el tema de la vigilancia habla de los siervos que esperan por la noche el regreso de su señor. «Bienaventurados aquellos siervos que el Señor, al llegar, los encuentre en vela»: es la felicidad de esperar con fe al Señor, de estar preparados con actitud de servicio. Él está presente cada día, llama a la puerta de nuestro corazón. Y será bienaventurado quien le abra, porque tendrá una gran recompensa: es más, el Señor mismo se hará siervo de sus siervos: en el gran banquete de su Reino pasará Él mismo a servirles. Esto ocurre ya cada vez que encontramos al Señor en la oración, o también sirviendo a los pobres, y sobre todo en la Eucaristía, donde Él prepara un banquete para nutrirnos de su Palabra y de su Cuerpo (7-8-2016).

Monición única para todas las lecturas:

En el libro de la Sabiduría (18, 6-9) vemos que, en las manos de Dios todo es providencia y en cualquier momento podemos aprender las lecciones de los tiempos pasados. Animándonos en la perseverancia, la carta a los hebreos presenta una lista de personas que nos han dado un ejemplo admirable de fe. Con una colección de sentencias y parábolas pretende Lucas (12, 32-48) determinar el sentido de la vida y afianzar la esperanza en la venida de Jesús. Escuchemos atentos y aprendamos de ellas.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9

La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban. Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables, pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti. Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada: que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes;
y empezaron a entonar los himnos tradicionales.