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29 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
30 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

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Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (3 de junio de 2018)

Santos CARLOS LUANGA y co mars.

Juan Grande rl, Clotilde re, Olivia vg.

DÍA DE CARIDAD

Papa Francisco: Hoy se celebra en muchos países la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo o, según la expresión en latín más conocida la solemnidad del Corpus Christi. Jesús toma entre sus manos el pan y dice «tomad, esto es mi Cuerpo» Con este gesto y con estas palabras, Él asigna al pan una función que no es más la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de la comunidad de los creyentes. Cuando tomamos y comemos ese Pan, somos asociados a la vida de Jesús, entramos en comunión con El, nos comprometemos a realizar la comunión entre nosotros. La fiesta de hoy nos impulsa a acoger la invitación íntima a la conversión y al servicio, al amor y al perdón. Nos estimula a convertirnos, con la vida, en imitadores de lo que celebramos en la liturgia. El Cristo, que nos nutre bajo las especies consagradas del pan y del vino, es el mismo que viene a nuestro encuentro en los acontecimientos cotidianos; está en el pobre que tiende la mano, está en el que sufre e implora ayuda, está en el que la mano que pide nuestra disponibilidad y espera nuestra acogida. Está en el niño que no sabe nada de Jesús, de la salvación, que no tiene fe. Está en cada ser humano también en el más pequeño e indefenso (7-6-2015).

Santos AGUSTÍB DE CANTERBURY ob,

Bruno ob, Bábara Kim y Bárbara Yi mrs.

DÍA PRO ORÁNTIBUS (monjes y monjas)

Papa Francisco: Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, que nos recuerda el misterio del único Dios en tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La Trinidad es comunión de Personas divinas, las cuales son una con la otra, una para la otra y una en la otra: esta comunión es la Vida de Dios, el misterio de amor del Dios vivo. Y Jesús nos revelo este misterio. El nos habló de Dios como Padre; nos habló del Espíritu; y nos habló de sí mismo como Hijo de Dios. No estamos llamados a vivir los unos sin los otros, por encima o contra los demás, sino los unos con los otros, por los otros y en los otros. Esto significa acoger y testimoniar concordes la belleza del Evangelio; vivir el amor recíproco y hacia todos, compartiendo alegrías y sufrimientos, aprendiendo a pedir y conceder el perdón, valorando los diversos carismas bajo la guía de los pastores. En una palabra, se nos encomienda la tarea de edificar comunidades eclesiales que sean cada vez más familia, capaces de reflejar el esplendor de la Trinidad y evangelizar, no solo con las palabras, sino con la fuerza del amor de Dios que habita en nosotros (31-5-2015).

 

Solemnidad de Pentecostés

Santos BERNARDINO DE SIENA pb.

Lidia NT, Áurea mr

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR

Papa Francisco: La fiesta de Pentecostés nos hace revivir los inicios de la Iglesia: «De repente se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente... y se llenaron todos de Espíritu Santo». Esta efusión transformó completamente a los discípulos: el miedo es remplazado por la valentía, la cerrazón cede el lugar al anuncio, y toda duda es expulsada por la fe llena de amor. Es el «bautismo» de la Iglesia, que así comenzaba su camino en la historia, guiada por la fuerza del Espíritu Santo. El Espíritu Santo, infundido en Pentecostés en el corazón de los discípulos, es el inicio de una nueva época: la época del testimonio y la fraternidad. Es un tiempo que viene de lo alto, viene de Dios, como las llamas de fuego que se posaron sobre la cabeza de cada discípulo. Era la llama del amor que quema toda aspereza; era la lengua del Evangelio que traspasa los límites puestos por los hombres y toca los corazones de la muchedumbre, sin distinción de lengua, raza o nacionalidad. Como ese día de Pentecostés, el Espíritu Santo es derramado continuamente también hoy sobre la Iglesia y sobre cada uno de nosotros para que salgamos de nuestras mediocridades y de nuestras cerrazones y comuniquemos a todo el mundo el amor misericordioso del Señor (24-5-2015).

Tomo II - Salterio 2ª Semana

Santo Domingo Savio cf. Benita vg.

Mariano y Santiago mrs. Lucio Cirineo NT

 

Papa Francisco: El Evangelio de hoy vuelve a llevarnos al Cenáculo, donde escuchamos el mandamiento nuevo de Jesús. Dice así: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado». Y, pensando en el sacrificio de la cruz ya inminente, añade: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando». Estas palabras resumen todo lo que Él hizo: Jesús dio la vida por sus amigos. Amigos que no lo habían comprendido, que en el momento crucial lo abandonaron, traicionaron y negaron. Esto nos dice que Él nos ama aun sin ser merecedores de su amor: ¡así asi ama Jesús! Son muchos los pequeños y grandes gestos que obedecen al mandamiento del Señor: gestos pequeños, de todos los días, gestos de cercanía a un anciano, a un niño, a un enfermo, a una persona sola y con dificultades, sin casa, sin trabajo, inmigrante, refugiada... Gracias a la fuerza de esta Palabra de Cristo, cada uno de nosotros puede hacerse prójimo del hermano y la hermana que encuentra (10-5-2015).

Monición única para todas las lecturas

Tanto el evangelio como la primera carta de Juan nos hablan del amor que procede del Padre y a través de Jesús se manifiesta a los creyentes que han de responder a este don gratuito amándose mutuamente. El libro de los Hechos de los apóstoles nos ayuda a profundizar aún más en ese misterio. Escuchemos atentos.

Tomo II Salterio Ia semana DOMINGO V DE PASCUA

Santos CATALINA DE SIENA vg dc,
Tíquico NT, Hugo ab

 

Papa Francisco: El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús durante la última Cena, en el momento en el que sabe que la muerte está ya cercana. Ha llegado su «hora». Por última vez Él está con sus discípulos, y entonces quiere imprimir bien en sus mentes una verdad fundamental: también cuando Él ya no estará físicamente en medio de ellos, podrán permanecer aún unidos a Él de un modo nuevo, y así dar mucho fruto. Todos podemos estar unidos a Jesús de un modo nuevo. Si por el contrario uno perdiese esta comunión con Él, esta comunión con Él se volvería estéril, es más, dañina para la comunidad. Y para expresar esta realidad, este nuevo modo de estar unidos a Él, Jesús usa la imagen de la vid y los sarmientos: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos». Los frutos de esta unión profunda con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es transformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo. Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se convierte también en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Como consecuencia, podemos amar a nuestros hermanos, comenzando por los más pobres y los que sufren, como hizo Él, y amarlos con su corazón y llevar así al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz. (3-5-2015).

Monición única para todas las lecturas:

Tomo II - Salterio 4ª Semana

Santos Sotero y Cayo pps, Leónidas mr,
Oportuna ab, Teodoro ob.

 

JORNADA MUNDIAL POR LAS VOCACIONES

Papa Francisco: Cristo es el Pastor verdadero, que realiza el modelo más alto de amor por el rebaño: Él dispone libremente de su propia vida, nadie se la quita, sino que la dona en favor de las ovejas. En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como el verdadero y único Pastor del pueblo. En la figura de Jesús, Pastor bueno, contemplamos a la Providencia de Dios, su solicitud paternal por cada uno de nosotros. ¡No nos deja solos! La consecuencia de esta contemplación de Jesús, Pastor verdadero y bueno, es la exclamación de conmovido estupor que nos ofrece san Juan: «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre...» (1,Juan 3, 1). Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da la vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar. Pero contemplar y agradecer no basta. También hay que seguir al buen Pastor (26-4-2015).

Monición única para todas las lecturas

El protagonista de hoy, como no podía ser de otra manera en Pascua, es Cristo Jesús, a quien las lecturas proclaman como la piedra angular, como el Salvador y como el Buen Pastor. Atentos escuchemos la voz del Buen Pastor. 

Tomo II - Salterio 3a semana

Santos Damián de Molokai pb, Abundio cf,
Teodoro y Pausilipo mrs.

 

Papa Francisco: [Vosotros sois testigos de todo esto]. El testigo es uno que ha visto, que recuerda y cuenta. Ver, recordar y contar son los tres verbos que describen la identidad y la misión. El testigo es uno que ha visto, con ojo objetivo, ha visto una realidad, pero no con ojo indiferente; ha visto y se ha dejado involucrar por el acontecimiento. Por eso recuerda, no solo porque sabe reconstruir en modo preciso los hechos sucedidos, sino también porque aquellos hechos le han hablado y él ha captado el sentido profundo. Entonces el testigo cuenta, no de manera fría y distante sino como uno que se ha dejado poner en cuestión y desde aquel día ha cambiado de vida. Cristo puede ser testimoniado por quienes han tenido una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continua conversión en la Penitencia (19-4-2015).

 

Monición única para todas las lecturas

 Tanto el evangelio como la primera lectura nos expresan la necesidad de dar testimonio de nuestra experiencia pascual. La primera carta de Juan, por su parte, nos recuerda que ese testimonio es fruto del verdadero conocimiento de Dios y ha de traducirse en el cumplimiento de sus mandamientos, el primero de los cuales es el amor. Atentos escuchemos.

Tomo II - Salterio 2ª Semana

Santos Dionisio de Corinto ob,
Julia Billiart vg, Ágabo NT

 

DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

Papa Francisco: Compartamos con alegría este momento de oración que nos introduce en el Domingo de la Misericordia, muy deseado por san Juan Pablo II -hoy, en el 2005 se nos fue- y quería esto para hacer realidad una petición de santa Faustina. El apóstol Tomás es un testarudo. No había creido. Y ha encontrado la fe cuando ha tocado las llagas del Señor. Una fe que no es ni paz de meterse en las llagas del Señor no es fe. Una fe que no es capaz de ser misericordiosa, como son signos de misericordia las llagas del Señor, no es fe: es idea, es ideología. Nuestra fe es encarnada en Dios que se ha hecho carne, que se ha hecho pecado, que ha sido herido por nosotros. Si queremos creer seriamente y tener fe, debemos acercarnos y tocar aquellas llagas. Acariciar aquellas llagas e incluso bajar la cabeza y dejar que los otros acaricien nuestras heridas. Que sea el Espíritu Santo |quien dé esos pasos: Él es el amor, él es la misericordia que se comunica a nuestros corazones. Permanezcamos con el corazón abierto, para que el Espíritu pueda transformarlo; y así, perdonados, reconciliados, inmersos en las llagas del Señor, seamos testigos de la alegría que brota del encuentro con el Señor Resucitado, vivo entre nosotros (2-4-2016).

Santo triduo pascual

Santos María Egipcíaca er,
Ñuño Alvares rl, Celso ob, Hugo ob,
Venancio ob mr. Beatos Juan
Bretton pf mr, José Girotti pb mr

Papa Francisco: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”, igual que Pedro y las mujeres, tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos al Señor nuestros sepulcros sellados -cada uno de nosotros los conoce-, p ara que Jesús entre y los llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas. Él desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover es esta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos. Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida. ¿Cómo podremos alimentar esta esperanza? La liturgia de esta noche santa nos enseña a hacer memoria de las obras de Dios. Las lecturas nos narran su fidelidad, la historia de su amor por nosotros Hacer memoria de todo lo que Él ha hecho en nuestra vida. No olvidemos su Palabra y sus obras; recordémoslas y hagámoslas nuestras, para ser centinelas del alba que saben descubrir los signos del Resucitado. ¡CRISTO HA RESUCITADO! Y nosotros tenemosla posibilidad de abrirnos y de recibir su don de esperanza. Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia esa Pascua que no conocerá ocaso (26-3-2016).

 

 

Monición única para todas las lecturas

 La gran noticia de la resurrección de Cristo es el centro de las lecturas de hoy. El triunfo de Jesús sobre la muerte, la gloria de su resurrección, tiene sus testigos, y son los que dan fe ahora, de que Cristo está vivo!. Escuchemos atentamente.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: —«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no ha todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».