Agenda

03 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
04 Abr 2020
17:00
Fatima
10 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
11 Abr 2020
17:00
Fatima
17 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
18 Abr 2020
17:00
Fatima
24 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
25 Abr 2020
17:00
Fatima
01 May 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
02 May 2020
17:00
Fatima

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Solemnidad de la Epifanía del Señor

Santos Andrés Corsini ob, Pedro Tomas ob.

DÍA DEL CATEQUISTA NATIVO Y DEL IEME

Papa Francisco: Si hemos ido al Señor con las manos vacías, hoy podemos remediarlo El evangelio nos muestra, por así decirlo, una pequeña lista de regalos [que los Magos de Oriente llevaron a Jesús]: oro, incienso y mirra. 1. El oro, considerado el elemento más precioso, nos recuerda que a Dios hay que darle siempre el primer lugar Se le adora. 2. Luego está el incienso, que simboliza la relación con el Señor, la oración que es como un perfume sube hasta Dios. 3. A propósito de hechos, ahí está la mirra el ungüento que se usará para envolver con amor el cuerpo de Jesús bajado de la cruz (6-1-2019)

Monición única para todas las lecturas

En la fiesta de la Epifanía celebramos que el nacimiento de Jesús en Belén es Buena Noticia para todo el universo. Como vemos en el evangelio, no son sólo unos pocos vecinos los que están al tanto del acontecimiento: desde oriente han llegado algunos para adorar al Niño. Es una forma de cumplimiento de lo anunciado por Isaías en la primera lectura. Y la carta a los Efesios insiste: todos los hombres y mujeres de la tierra somos herederos de la misma salvación. Por eso deseamos con el salmo que todos los reyes de la tierra se postren ante el Señor. Escuchemos atentos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 60, 1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos,a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar, y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

1 de enero, Ciclos A, B y C

Liturgia d las Horas: Tomo I -Salterio 1ª semana

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.
Manuel (Enmanuel),

San Fulgencio de Ruspe ob

JORNADA MUNDIAL POR LA PAZ

29 de diciembre de 209

Liturgia de las Horas: Tomo i - Salterio 2ª semana

Santos TOMÁS BECKET ob mr,
David re prof, Martiniano ob,
Marcelo ab, Trófimo ob

JORNADA POR LA FAMILIA Y POR LA VIDA

Papa Francisco: Cuánto bien nos hace pensar que María y José enseñaron a Jesús a decir sus oraciones. Y esto es una peregrinación, la peregrinación de educar en la oración. Y también nos hace bien saber que durante la jornada rezaban juntos; y que el sábado iban juntos a la sinagoga para escuchar las Escrituras de la Ley y los Profetas, y alabar al Señor con todo el pueblo. Y, durante la peregrinación a Jerusalén, ciertamente cantaban con las palabras del Salmo: «¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"» (122,1-2). Qué importante es para nuestras familias caminar juntos para alcanzar una misma meta: un camino donde nos encontramos con dificultades, pero también con momentos de alegría y de consuelo. En esta peregrinación de la vida compartimos también el tiempo de oración. ¿Qué puede ser más bello para un padre y una madre que bendecir a sus hijos al comienzo de la jornada y cuando concluye? Hacer en su frente la señal de la cruz como el día del Bautismo. ¿No es esta la oración más sencilla de los padres para con sus hijos? Bendecirlos, es decir, encomendarles al Señor, como hicieron Elcaná y Ana, José y María, para que sea él su protección y su apoyo en los distintos momentos del día. Qué importante es para la familia encontrarse también en un breve momento de oración antes de comer juntos, para dar las gracias al Señor por estos dones, y para aprender a compartir lo que hemos recibido con quien más lo necesita. Son pequeños gestos que, sin embargo, expresan el gran papel formativo de la familia (27-12-2015).

Monición para todas las lecturas

El libro del Eclesiástico y el salmo nos presentan el modelo de relaciones y los valores que prevalecían en la familia tradicional israelita. En medio de una familia también nació, creció y maduró Jesús. Y no siempre fue fácil su vida familiar, como muestra el evangelio de Mateo, Por eso San Pablo pide que nuestras familias y todas nuestras relaciones se revistan del amor, para poder así superar todas las adversidades. Escuchemos atentos.

PRIMERA LECTURA

NATIVIDAD DEL SEÑOR

Papa Francisco: «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio do esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros. Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Este es el signo de siempre para encontrara Jesús. No solo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios. Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad». El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza (24-12-2016).

PRIMERA LECTURA

(Isaías 52, 7-10) El profeta, probablemente el segundo Isaías, nos invita a la esperanza porque Dios viene a Sión, "consuela a su pueblo y rescata a Jerusalén". La promesa se refiere a los tiempos del destierro en Babilonia y a su próximo final. Pero nosotros leemos el pasaje desde la perspectiva de la encarnación del Hijo de Dios.

Lectura del libro de Isaías 52, 7-10

SOLEMNIDAD
DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Papa Francisco: «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio do esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros. Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Este es el signo de siempre para encontrar a Jesús. No solo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios. Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad». El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza (24-12-2016).

 

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de esta noche nos introducen en el misterio de la Navidad. El recorrido se inicia con el profeta Isaías, que anuncia jubiloso el fin de la dominación enemiga gracias al nacimiento del “príncipe de la paz”. La segunda lectura proclama esperanzada una salvación universal y señala a Jesús como aquel que ha venido a mostrarnos el camino del bien. Por último, el evangelio según san Lucas narra en clave teológica el nacimiento del salvador esperado, del príncipe de la paz anunciado. Acojamos esta palabra en nuestros corazones. 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz. Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor lo realizará.

(23 de diciembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo I - Salterio 4ª semana

Santos Francisca J. Cbrini vg. Isquirión mr

Papa Francisco: La liturgia de hoy, cuarto y último domingo de Adviento, está caracterizada por la cercanía de Dios a la humanidad. El relato del Evangelio (Mateo 1,18-24) nos muestra las dos personas que, más que ninguna otra, han estado inmersas en este misterio: la Virgen María y su esposo José. Misterio de amor, misterio de cercanía de Dios a la humanidad. MARÍA aparece representada a la luz de la profecía que dice: "Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo". El evangelista Mateo, reconoce que esto se ha cumplido en María, que concibió a Jesús por obra del Espíritu Santo. El Hijo de Dios "viene" a su seno para ser hombre, y ella lo acoge. Así, de manera única, Dios se ha acercado al ser humano tomando la carne de una mujer. Aunque de manera distinta, también se acerca Dios a nosotros con su gracia para entrar en nuestra vida y para ofrecernos el don de su Hijo. ¿Qué podemos hacer nosotros: acogerlo, dejar que se acerque, o, por el contrario, rechazarlo, echarlo fuera? Como María, ofreciéndose libremente a sí misma al Señor de la historia, nos ha permitido cambiar el destino de la humanidad, así también nosotros, acogiendo a Jesús y tratando de seguirlo cada día, podemos cooperar a su designio de salvación para nosotros mismos y para el mundo. Así se nos presenta María como modelo al que podemos mirar y como ayuda con la que podemos contar en nuestra búsqueda de Dios, en la cercanía a Dios, en este dejar que se acerque a nosotros para construir la civilización del amor. El otro protagonista del Evangelio de hoy es SAN JOSÉ. En aquel momento de duda, incluso de angustia, Dios sale a su encuentro por medio de un mensajero que le iluminará sobre la naturaleza de la maternidad de María: "La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo". José se fía totalmente de Dios que se le acerca y, siguiendo la invitación divina, no repudia a su prometida esposa. Acogiendo a María, José acoge consciente y amorosamente al que ha sido concebido por obra admirable de Dios, para quien nada es imposible. José nos enseña a dejarnos guiar por Dios con obediencia voluntaria (18-12-2016).

Monición para todas las lecturas

El evangelista Mateo aplicó el oráculo del Emmanuel que hoy leemos en la primera lectura al nacimiento de Jesús. En él se cumplen las Escrituras de modo definitivo. Nuestra generación, que busca al Señor como la del salmista, lo puede encontrar en Jesús de Nazaret. Quien lo descubra tendrá que anunciarlo en todas partes con la misma valentía y decisión de Pablo. Con mucha atención escuchemos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 7, 10-14

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: —«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: —«No la pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Dios: —«Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».

(15 de diciembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo I - Salterio 3ª semana

Santos Valeriano ob, Maximino pb,

María C. de la Rosa vg.

 

Papa Francisco: La liturgia nos invita a acoger el espíritu con el que acontece todo esto, es decir, la alegría. San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y el dar gracias continuamente. 1ª. Sobre la primera: permanecer siempre en la alegría incluso cuando las cosas no van según nuestros deseos. Las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, y tantas veces la realidad que nos rodea parece inhabitable y árida. Él ha venido a la tierra para dar de nuevo a los hombres la dignidad y la libertad de hijos de Dios, que solo Él puede comunicar. 2ª. Esta alegría se basa en la oración perseverante: por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuánto más estamos enraizados en Cristo tanto más reencontraremos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas. Un cristiano no puede ser un profeta de desventuras, sino un testimonio y un heraldo de alegría. Una alegría para compartir con los demás, una alegría contagiosa que hace menos difícil el camino de la vida. 3ª.Por último, el dar gracias continuamente hace referencia a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así un incesante agradecimiento (17-12-2017).

Solemnidad de la Inmaculada Concepción

de la Bienaventurada  Virgen María. Ciclo A

Liturgia de la Horas: Tomo I - Salterio 2ª semana

Ntra. Sra. de Cascupé,

Santa Narcisa de Jesús vg.

Beatos mártires del siglo XX en España

Liturgia de las Horas Tomo I - Salterio 1ª semana

Santos Nahún prof, Florencia vg,
Eligió ob, Edmundo, Radulfo y Alejandro pbs mrs.

Beatos Juan de Vercelli pb, Carlos de Foucaüld pb

NUEVO AÑO LITUGICO. CICLO, A

TIEMPO DE ADVIENTO

Papa Francisco: Hoy la Iglesia inicia un nuevo año litúrgico, es decir, un nuevo camino de fe del pueblo de Dios, que iniciamos con el Adviento. La página del Evangelio nos presenta uno de los temas más sugestivos del tiempo de Adviento: la visita del Señor a la humanidad. La primera visita se produjo con el nacimiento de Jesús en la gruta de Belén; la segunda sucede en el presente: el Señor nos visita continuamente cada día, camina a nuestro lado y es una presencia de consolación; y para concluir estará la tercera y última visita, que profesamos cada vez que recitamos el Credo: «De nuevo vendrá en la gloria para juzgar a vivos y a muertos». El Señor hoy nos habla de esta última visita suya, al final de los tiempos. La palabra de Dios hace resaltar el contraste entre el desarrollo normal de las cosas, la rutina cotidiana, y la venida repentina del Señor. El Evangelio quiere, no darnos miedo, sino abrir nuestro horizonte a la dimensión ulterior, más grande, que por una parte relativiza las cosas de cada día, pero al mismo tiempo las hace preciosas, decisivas. La relación con el Dios que viene a visitarnos da a cada gesto, a cada cosa, una luz diversa, una profundidad, un valor simbólico. Desde esta perspectiva llega también una invitación a la sobriedad, a no ser dominados por las cosas de este mundo, por las realidades materiales, sino más bien a gobernarlas. Es una invitación a la vigilancia, porque, no sabiendo cuándo vendrá Él, es necesario estar preparados siempre para partir. En este tiempo de Adviento estamos llamados a ensanchar los horizontes de nuestro corazón, a dejarnos sorprender por la vida que se presenta cada día con sus novedades (27-11-2016).