Agenda

21 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
22 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
23 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
24 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
24 Ene 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
25 Ene 2020
17:00
Fatima
25 Ene 2020
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
25 Ene 2020
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
26 Ene 2020
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
26 Ene 2020
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo

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La Iglesia Parroquial del Cristo de la Misericordias permanecerá cerrada por obras desde el día 21 de octubre hasta el viernes día 25. (Si las obras hubieran terminado)

Por lo que la misa diaria de las 19,30 horas se celebrara a la misma hora en la Capilla de la Virgen de Fátima C/ Norte.

El viernes día 25 una vez finalizadas las obras, la misa de 19,30 volverá a celebrarse en el Templo Parroquial del Santo Cristo.

27 de octubre de 2019)

               Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 2ª semana

Santos Evaristo pp, Gaudioso ob,
Vicente, Sabina y Cristeta mrs

 

Papa Francisco: El fariseo reza a Dios, pero en realidad se mira a sí mismo. ¡Reza a sí mismo! En lugar de tener ante sus ojos al Señor, tiene un espejo. Encontrándose incluso en el templo, no siente la necesidad de postrarse ante la majestad de Dios; está de pie, se siente seguro, casi como si fuese él el dueño del templo, el enumera las buenas obras realizadas: es irreprensible, observante de la Ley más de lo debido, ayuna «dos veces por semana» y paga el «diezmo» de todo lo que posee. En definitiva, más que rezar, el fariseo se complace de la propia observancia de los preceptos. ¿Se puede rezar con arrogancia? No. ¿Se puede rezar con hipocresía? No. Solamente debemos orar poniéndonos ante Dios así como somos. No como el fariseo que rezaba con arrogancia e hipocresía. El publicano en cambio —el otro— se presenta en el templo con espíritu humilde y arrepentido: «manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho». Su oración es muy breve, no es tan larga como la del fariseo: «¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!». Nada más. Hermosa oración! Su oración es esencial Se comporta como alguien humilde, seguro solo de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no pedía nada porque ya lo tenía todo, el publicano solo puede mendigar la misericordia de Dios. Y esto es hermoso: mendigar la misericordia de Dios. Presentándose «con las manos vacías», con el corazón desnudo y reconociéndose pecador, el publicano muestra a todos nosotros la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Al final, precisamente él, así despreciado, se convierte en imagen del verdadero creyente (1-6-2016).

PRIMERA LECTURA

Monición para todas las lecturas

La oración es el tema central de las lecturas de hoy. Los textos coinciden en que el Señor no hace oídos sordos a la oración de los humildes. En el pasaje del libro del Eclesiástico, Dios atiende los gritos del pobre, del oprimido, del huérfano o de la viuda. Igual leemos en el salmo. San Pablo da gloria a Dios que siempre le ha escuchado y de quien espera su corona. Y en el evangelio, Jesús prefiere la sencilla oración del publicano antes que la palabrería orgullosa del fariseo. Con humildad y sencillez dispongámonos a escuchar esta Palabra.

(20 de octubre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo III - Salterio de la 1ª semana

Santos Cornelio Centurióni NT, Vital ob,
Adelina ab, Andrés Calibia mj mr

JORNADA MUNDIAL POR LA EVNMGELIACIÓN DE LOS PUEBLOS (DOMUND)

Papa Francisco: En el episodio de Moisés hay un mensaje importante: el compromiso de la oración necesita del apoyo de otro. El cansancio es inevitable, y en ocasiones ya no podemos más, pero con la ayuda de los hermanos nuestra oración puede continuar, hasta que el Señor concluya su obra. San Pablo, escribiendo a su discípulo y colaborador Timoteo, le recomienda que permanezca firme en lo que ha aprendido y creído con convicción. Pero tampoco Timoteo podía hacerlo solo: no se vence la batalla» de la perseverancia sin la oración. Pero no una oración esporádica e inestable, sino hecha como Jesús enseña en el Evangelio de hoy: «Orar siempre sin desanimarse» (Lc 18,1). Este es el modo del obrar cristiano: estar firmes en la oración para permanecer firmes en la fe y en el testimonio. Y de nuevo surge una voz dentro de nosotros: «Pero, Señor, ¿cómo es posible no cansarse? Somos seres humanos, incluso Moisés se cansó». Es cierto, cada uno de nosotros se cansa. Pero no estamos solos, somos parte de un Cuerpo. Somos miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, cuyos brazos se levantan al cielo día y noche, gracias a la presencia de Cristo resucitado y de su Espíritu Santo. Y solo en la Iglesia y gracias a la oración de la Iglesia podemos permanecer firmes en la fe y en el testimonio. Hemos escuchado la promesa de Jesús en el Evangelio: Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche. Este es el misterio de la oración: gritar, no cansarse y, si te cansas, pide ayuda para mantener las manos levantadas (16-10-2016).

 Monición para todas las lecturas

 Las lecturas de este domingo son un estímulo en nuestra vida de oración. “Para mostrarles la necesidad de orar siempre sin desanimarse”, Jesús cuenta a sus discípulos una parábola con el relato de una viuda que clama justicia al juez. Otro testimonio sobre la oración constante lo encontramos en Moisés, en el pasaje del libro del Éxodo. En el trasfondo de ambos textos está la confianza en el Dios cercano, que, como dice el salmo, guarda la vida de sus elegidos. Escuchems con mucha atención.

(13 de octubre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 4ª semana

Santos Teófilo ob, Fausto, Jenaro y Marcial mrs, Florencio mr,

Venancio ab

 Papa Francisco: El Evangelio de este domingo nos invita a reconocer con admiración y gratitud los dones de Dios. En el camino que lo lleva a la muerte y a la resurrección, Jesús encuentra a diez leprosos que salen a su encuentro, se paran a lo lejos y expresan a gritos su desgracia, ante aquel hombre, en el que su fe ha intuido un posible salvador: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros» (Lc 17,13). Están enfermos y buscan a alguien que los cure. Jesús les responde y les indica que vayan a presentarse a los sacerdotes que, según la Ley, tenían la misión de constatar una eventual curación. De este modo, no se limita a hacerles una promesa, sino que pone a prueba su fe. De hecho, en ese momento ninguno de los diez ha sido curado todavía. Recobran la salud mientras van de camino, después de haber obedecido a la palabra de Jesús. Entonces, llenos de alegría, se presentan a los sacerdotes, y luego cada uno se irá por su propio camino, olvidándose del Donador, es decir del Padre, que los ha curado a través de Jesús, su Hijo hecho hombre. Solo uno es la excepción: un samaritano, un extranjero que vive en las fronteras del pueblo elegido, casi un pagano. Este hombre no se conforma con haber obtenido la salud a través de su propia fe, sino que hace que su curación sea plena, regresando para manifestar su gratitud por el don recibido, reconociendo que Jesús es el verdadero Sacerdote que, después de haberlo levantado y salvado, puede ponerlo en camino y recibirlo entre sus discípulos. ¿Somos capaces de saber decir gracias? ¿Cuántas veces nos decimos "gracias" en familia, en la comunidad, en la Iglesia? (9-10-2016).

(6 de octubre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV -  Salterio 2ª semana

Santos BRUNO, pb, mr,

María Francisca vg,

Román ob, Beato Juan de Palafox

Papa Francisco: La palabra de Dios nos presenta hoy dos aspectos esenciales de la vida cristiana: la fe y el servicio. 1. Dios invita a esperar con paciencia, sin perder nunca la esperanza; sobre todo, subraya la importancia de la fe. Porque el hombre vivirá por su fe. Así actúa Dios también con nosotros: no favorece nuestros deseos de cambiar el mundo y a los demás de manera inmediata y continuamente, sino que busca ante todo curar el corazón, mi corazón, tu corazón, el corazón de cada uno; Dios cambia el mundo cambiando nuestros corazones, y esto no puede hacerlo sin nosotros. El Señor quiere que le abramos la puerta del corazón para poder entrar en nuestra vida. Esta apertura a él, esta confianza en él es precisamente lo que ha vencido al mundo: nuestra fe. Porque cuando Dios encuentra un corazón abierto y confiado, allí puede hacer sus maravillas. Pero tener fe, una fe viva, no es fácil, y de ahí la petición que los Apóstoles dirigen al Señor en el Evangelio: «Auméntanos la fe». Es una hermosa súplica, una petición que también nosotros podríamos dirigir a Dios cada día. Pero la respuesta divina es sorprendente, y también en este caso da la vuelta a la petición: «Si tuvierais fe...». Es él quien nos pide a nosotros que tengamos fe. Porque la fe, que es un don de Dios y hay que pedirla siempre, también requiere que nosotros la cultivemos. Una fe concebida para satisfacer nuestras necesidades sería una fe egoísta, totalmente centrada en nosotros mismos. 2. En el Evangelio, en efecto, el Señor pone las palabras sobre el servicio después de las referidas al poder de la fe. Fe y servicio no se pueden separar, es más, están estrechamente unidas, enlazadas entre ellas. La vida cristiana hay que tejerla cada día pacientemente, entrelazando la trama de la fe y la urdimbre del servicio. Cuando a la fe se enlaza el servicio, el corazón se mantiene abierto y joven, y se ensancha para hacer el bien. Entonces la fe se hace fuerte y realiza maravillas. Si avanza por este camino, entonces madura y se fortalece, a condición de que permanezca siempre unida al servicio (2-10-2016). Octubre es el mes del Rosario, y en este primer domingo es tradición recitar la Súplica a la Virgen de Pompeya, la Bienaventurada Virgen María del Santo Rosario. Nos unimos espiritualmente a este acto de confianza en nuestra Madre, y recibamos de sus manos el Rosario: el Rosario es una escuela de oración, el Rosario es una escuela de fe (6-10-2017).

(29 de septiembre de 2019)

Santos MIGUEL, GABRIEL y RAFAEL. ARCÁNGELES

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 2ª semana

Papa Francisco: "Dime, ¿cuál es tu nombre?" Sí, hay gente que no tiene nombre En la parábola del pobre Lázaro que no tenía qué comer y los perros lamían sus heridas, mientras que «el hombre rico», que participaba en banquetes, se divertía sin mirar las necesidades de los demás. Es curioso que de ese hombre no se dice el nombre: es solo un adjetivo: es "un rico". En el libro de la memoria de Dios de los malvados no hay nombre: es un malvado, es un estafador, es un explotador; no tienen nombre, solo tienen adjetivos. En cambio, todos los que buscan seguir la senda del Señor estarán con su Hijo, que tiene nombre: Jesús Salvador. Pero un nombre difícil de comprender, incluso inexplicable por la prueba de la cruz y por todo lo que Él sufrió por nosotros. Dice el Salmo 1: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos... sino que su gozo es la ley del Señor». Aunque haya sufrimientos, espera en el Señor». También pide eso: que el Señor le dé más esperanza (8-10-15).

Monición para todas las lecturas

Las lecturas de este domingo nos ponen en guardia frente a las riquezas, que endurecen el corazón. El lujo hace olvidar los desastres del pueblo, dice el profeta Amós. A la puerta del rico se apaga la vida del pobre Lázaro, leemos en el evangelio. Contra esa riqueza despreocupada está la regla de vida que propone el autor de la carta a Timoteo (honradez, religiosidad, fe, amor, paciencia, dulzura) y la confianza en un Dios que, según el salmo, sustenta la vida del huérfano y de la viuda. Con atención escuchemos.

(22 de septiembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio de la 1ª Semana

Santos Mauricio y co mrs, Emérita mr.
Beatos José Aparicio y 232 mártires de Valencia

 

Papa Francisco: Jesús no está contra las riquezas en sí mismas, pero la religión no es una agencia de seguros. Además el apego al dinero divide: dos hermanos que se pelean por su herencia... En cuántas familias conocen que han peleado, pelean, se saludan, se odian por una herencia. Ya no es más importante el amor de la familia, el amor de los hijos, de los hermanos, de los padres. No, es el dinero. Y esto destruye. Jesús es claro: Guardaos de toda clase de codicia, porque nos da esta seguridad que no es verdadera y te lleva a tener el corazón apegado, y al final terminar mal... Tres preguntas. ¿doy?, ¿cuánto doy?, ¿cómo doy? ¿Doy como da Jesús, con la caricia del amor, o doy como quien paga una tasa? Cuando ayudas a una persona, ¿la miras a los ojos? ¿le tocas la mano? Es la carne de Cristo, es tu hermano, tu hermana. (19-10-2015).

Monición para todas las lecturas

El mensaje del Evangelio es radical: nadie puede servir a dos amos, no se puede servir a Dios y al dinero. Sólo hay un Dios, leemos en la carta a Timoteo. Por boca del profeta Amós, el Señor denuncia esa idolatría que pone el dinero por encima de la persona. Atentos escuchemos.

(15 de septiembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 4ª Semana

Nra. Sra DE LOS DOLORES, de la Fuensanta (Murcia), de Aránzazu, de las Angustias, Bien Aparecida, del Camino,

Santos Nicomedes mr, Valeriano mr, Alpino ob.

 

(8 de septiembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo II - Salterio 3ª Semana

NATIVIDAD DE MARÍA

Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre,

de Covadonga del Pino, de los Llanos, del Coro,

de la Victoria, de Nuria. Santos: Fausto mr, Sergio pp,