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(27 de diciembre de 2020)

FIESTA DE SAN JUAN,
APÓSTOL Y EVANGELISTA
Santos Fabiola vd Teodoro mj

 Papa Francisco: Celebramos la Sagrada Familia de Nazaret. Los padres de Jesús van al templo para confirmar que el hijo pertenece a Dios y que ellos son los custodios de su vida, pero no son los propietarios. Todos los padres son custodios de la vida de los hijos, pero no propietarios y deben ayudarlos a crecer, a madurar Este gesto subraya que solo Dios es el Señor de la historia individual y familiar; todo nos viene por Él. Cada familia está llamada a reconocer tal primado, custodiando y educando a los hijos para abrirse a Dios que es la fuente de la misma vida. Pasa por aquí el secreto de la juventud interior, testimoniado paradójicamente en el Evangelio por dos ancianos, Simeón y Ana. El viejo Simeón dice a propósito del niño Jesús: «Este está puesto para muchos en Israel caigan y se levanten y será como un signo de contradicción (...], para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Jesús ha venido para hacer caer las falsas imágenes que nos hacemos de Dios y también de nosotros mismos; para hacernos «resurgir» hacia un camino humano y cristiano verdadero, sobre los valores del Evangelio. No hay situación familiar que esté excluida de este camino nuevo de renacimiento y de resurrección. Y cada vez que las familias, también las heridas y marcadas por la fragilidad, fracasos y dificultades, vuelven a la fuente de la experiencia cristiana, se abren caminos nuevos y posibilidades inimaginables (31-12-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas primera y segunda nos presentan ejemplos de virtudes domésticas. El evangelio nos recuerda escenas de la infancia de Jesús, en torno a la familia de Nazaret.

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro de Sirácida 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

Palabra de Dios. 

(20 de diciembre de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo I – Salterio 4ª semana

Santos: Domingo de Silos ab,

Ceferino pp, Ursicino er.

 Papa Francisco: En este domingo que precede inmediatamente la Navidad, escuchamos el Evangelio de la Anunciación. El ángel dice a María: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios; concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y se llamará Hijo del Altísimo...". No es posible concebir una dignidad más alta que esta. La respuesta de María es una frase breve que no habla de gloria, no habla de privilegio, sino solo de disponibilidad y de servicio: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». María no se exalta frente a la perspectiva de convertirse incluso en la madre del Mesías, sino que permanece modesta y expresa la propia adhesión al proyecto del Señor. María no presume, es humilde, es modesta, reconoce ser pequeña delante de Dios. Y es consciente de que de su respuesta depende la realización del proyecto de Dios, y que portanto Ella está llamada a adherirse con todo su ser. En esta circunstancia, María se presenta con una actitud que corresponde perfectamente a la del Hijo de Dios cuando viene en el mundo: Él quiere convertirse en el Siervo del Señor, ponerse al servicio de la humanidad para cumplir el proyecto del Padre. María dice: «He aquí la esclava del Señor»; y el Hijo de Dios, entrando en el mundo dice: «He aquí que vengo [...] a hacer, oh Dios, tu voluntad» (Hebreos 10, 7- 9). La actitud de María refleja plenamente esta declaración del Hijo de Dios, que se convierte también en hijo de María. Así la Virgen se revela colaboradora perfecta del proyecto de Dios, y se revela también discípula de su Hijo (24-12-2017).

Liturgia de las Horas: Tomo I  - Salterio 3ª semana

13 de diciembre de 2020

Santos LUCÍA vg mr,
Otilia ab, Autberto ob.
Beato Antonio Grás pb

Papa Francisco: En este tercer domingo de Adviento, llamado «domingo de la alegría», la liturgia nos invita a entender el espíritu con el que tiene lugar todo esto, es decir, precisamente, la alegría. San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante; y el continuo agradecimiento. 1. La primera actitud, alegría constante: «Estad siempre alegres» dice san Pablo. Es decir, permanecer siempre en la alegría, incluso cuando las cosas no van según nuestros deseos; pero está esa alegría profunda que es la paz. 2. La alegría que caracteriza la espera del Mesías se basa en la oración perseverante: esta es la segunda actitud. San Pablo dice: «Orad constantemente». Por medio de la oración podemos entrar er\ una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano no se compra, no se puede comprar; viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. 3. La tercera actitud indicada por Pablo es el continuo agradecimiento, es decir, un amor agradecido con Dios. Él, de hecho, es muy generoso con nosotros y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así en un incesante agradecimiento (17-12-2017).

Monición única para todas las lecturas

Unos llamados a la conversión nos traen las lecturas de hoy. Ungido por el Espíritu Santo, Isaías es enviado a proclamar el año de gracia. El bautista se presenta como la voz que grita en el desierto, invitando a la conversión porque el Mesías ya está en medio de su pueblo. Por su parte, Pablo exhorta a los habitantes de Tesalónica a estar siempre alegres y alejarse del mal. Escuchemos atentos este mensaje.

(8 de diciembre)

Ntra Sra. De Caacupé

Santa Narcisa de Jesús vg

Papa Francisco: Hoy contemplamos la belleza de María Inmaculada. El Evangelio de la Anunciación nos ayuda a comprender lo que celebramos: el ángel se dirige a María con una palabra que no es fácil de traducir, que significa «colmada de gracia», «creada por la gracia», «llena de gracia». María está llena de la presencia de Dios. Y si está completamente habitada por Dios, no hay lugar en Ella para el pecado. Ella es el único «oasis. siempre verde» de la humanidad, la única incontaminada, creada inmaculada para acoger plenamente, con su «si» a Dios que venía al mundo y comenzar así una historia nueva (8-12-2017)

Monición única para todas las lecturas

La primera mujer, Eva, de cuyo pecado nos habla el libro del Génesis, le falló a Dios; pero otra mujer, María, la llena de gracia, sin pecado, según nos narra el evangelio, acepta gustosamente el plan de Dios para salvar a la humanidad. Por ese hijo, concebido de sus entrañas, nosotros también hemos recibido toda clase de bienes espirituales y celestiales, y el llamado a vivir en santidad. Escuchemos la Palabra de Dios.

(6 de diciembre de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo I salterios 2ª semana

Santos NICOLÁS ob, Pedro Pascual ob mr,
Carmen M.ª Salles vg

Papa Francisco: Hoy, segundo domingo de Adviento, la liturgia nos indica los contenidos propios: es un tiempo para reconocer los vacíos que colmar en nuestra vida, para allanar las asperezas del orgullo y dejar espacio a Jesús que viene. El profeta Isaías, primera lectura, se dirige al pueblo anunciando el final del exilio en Babilonia y el regreso a Jerusalén. Él profetiza: «Una voz clama: "En el desierto preparadle un camino al Señor. [...]. Que los valles se levanten"» (40,3). Los valles para elevar representan todos los vacíos de nuestro comportamiento ante Dios, todos nuestros pecados de omisión. Un vacío en nuestra vida puede ser el hecho de que no rezamos o rezamos poco. El Adviento es momento favorable para rezar con más intensidad, para reservar a la vida espiritual el puesto importante que le corresponde. Otro vacío podría ser la falta de caridad hacia el prójimo, sobre todo, hacia las personas más necesitadas de ayuda no solo material, sino también espiritual. Estamos llamados a prestar más atención a las necesidades de los otros. Como Juan Bautista, podemos abrir caminos de esperanza en el desierto de los corazones áridos de tantas personas. "Que los montes y colinas se abajen", exhorta aún Isaías. Los montes y colinas son el orgullo, la soberbia, la prepotencia. Donde hay orgullo, prepotencia, soberbia no puede entrar el Señor porque ese corazón está lleno. Hemos de asumir actitudes de mansedumbre y de humildad, sin gritar, escuchar, hablar con mansedumbre y así preparar la venida de nuestro Salvador, que es manso y humilde de corazón. Hemos de eliminar los obstáculos que ponemos a nuestra unión con el Señor: "¡Que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale! Se revelará la gloria del Señor y la verán todos juntos". Estas acciones se hacen con alegría, porque están encaminadas a la preparación de la llegada de Jesús. Esperarlo cada día con diligencia, para ser colmados de su gracia cuando venga. El Salvador que esperamos es capaz de transformar nuestra vida con su gracia, con la fuerza del Espíritu Santo, con la fuerza del amor (10-12-2017).

Monición única para todas las lecturas

En este segundo domingo continuamos viviendo el Adviento en clave de “preparación”. La creación entera se prepara para la venida del Señor en Isaías. Y en el evangelio, Juan Bautista anuncia al que es fuerte y trae el Espíritu. Mientras llega el día del Señor, el día en que veremos el cielo nuevo y la tierra nueva, la Iglesia recuerda con la carta de Pedro la paciencia de Dios y la necesidad de prepararse para ese encuentro viviendo en paz con él. Atentos escuchemos esta Palabra. 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11

«Consolad, consolad a mi pueblo, —dice vuestro Dios—; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por su pecados». Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos —ha hablado la boca del Señor—». Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres».

NUEVO AÑO LITURGICO - TIEMPO DE ADVIENTO

TOMO I de la Liturgia de las Horas – Salterio 1ª semana

 Santos Saturnino mr, Iluminada vg, Francisco
A. Fasani pb. Beato Bernardo F. de Hoyos pb

 Papa Francisco: Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y a los muertos». Por eso debemos estar siempre alerta y esperar al Señor con la esperanza de encontrarlo. La liturgia de hoy nos habla precisamente del sugestivo tema de la vigilia y de la espera. En el Evangelio Jesús nos exhorta a estar atentos y a vigilar a fin de estar listos para recibirlo en el momento del regreso. Nos dice: "Estad atentos, vigilad, pues no sabéis cuándo será el momento [...] No sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos". La persona que está atenta es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino que vive de modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. La persona vigilante es la que acoge la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por el sueño del desánimo, la falta de esperanza, la desilusión; y al mismo tiempo rechaza la llamada de tantas vanidades de las que está el mundo lleno y detrás de las cuales, a veces, se sacrifican tiempo y serenidad personal y familiar. Estar atentos y vigilantes son las premisas para no seguir deambulando fuera de los caminos del Señor, perdidos en nuestros pecados y nuestras infidelidades; estar atentos y alerta, son las condiciones para permitir a Dios irrumpir en nuestras vidas, para restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura (3-12-2017).

Monición única para todas las lecturas

(22 de noviembre de 2020)

Santos CECILIA vg mr,
Filemón NT, Benigno ob.

 Papa Francisco: En este último domingo del año litúrgico celebramos la solemnidad de Cristo Rey del Universo. La suya es una majestad de guía, de servicio y también una majestad que al final de los tiempos se afirmará como juicio. Hoy tenemos delante de nosotros al Cristo como rey, pastor y juez, que muestra los criterios de pertenencia al Reino de Dios. Aquí están los criterios. 1. Después de haber vivido la existencia terrenal en humildad y pobreza, Jesús se presenta ahora en la gloria divina que le pertenece, rodeado por hileras de ángeles. Toda la humanidad está convocada frente a Él y Él ejercita su autoridad separando a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. 2. «En verdad os digo que cuanto hicisteis con uno de estos hermanos míos más pequeños, a mime lo hicisteis». Esta palabra no termina nunca de conmocionarnos, porque nos revela que el amor de Dios le lleva a identificarse con nosotros, pero no cuando estamos bien, cuando estamos sanos y felices, no, sino cuando estamos necesitados. Y de este modo escondido Él se deja encontrar, nos tiende la mano como mendigo. Así Jesús revela el criterio decisivo de su juicio, es decir, el amor concreto por el prójimo en dificultad. Y así se revela el poder del amor, la majestad de Dios: solidario con quien sufre para suscitar por todas partes comportamientos y obras de misericordia. 3. Al final de nuestra vida seremos juzgados sobre el amor, es decir, sobre nuestro empeño concreto de amar y servir a Jesús en nuestros hermanos más pequeños y necesitados. Aquel mendigo, aquel necesitado que tiende la mano es Jesús; aquel enfermo al que debo visitar es Jesús; aquel preso es Jesús; aquel hambriento es Jesús. Pensemos en esto. 4. Jesús vendrá al final de los tiempos para juzgar a todas las naciones, pero viene a nosotros cada día de muchos modos y nos pide acogerlo (26-11-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy ponen ante nuestra mirada la figura de un rey-pastor que se desvive por su rebaño. En Ezequiel, Dios es el pastor de su pueblo, al que cuida, alimenta y protege. En el evangelio, Jesús es rey y juez que, como el pastor que separa las ovejas de los cabritos, en su venida al final de los tiempos juzgará a todos según el amor que cada uno ha mostrado con los más pequeños. El destino de los benditos del Padre es la vida eterna, inaugurada por Cristo con su resurrección. Escuchemos con atención. 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear —oráculo del Señor Dios—. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido. Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío».

(15 de noviembre de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo IV –Salterio 1ª semana

Santos ALBERTO MAGNO ob dc,
Marino y Aniano mrs, Leopoldo cf,
Roque y Alfonso pbs mrs

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Papa Francisco: «Este pobre gritó y el Señor lo escuchó» (Sal 34,7). El salmo des cribe con tres verbos la actitud del pobre y su relación con Dios. 1. Ante todo, "gritar". La condición de pobreza no se agota, en una palabra, sino que se transforma en un grito que atraviesa los cielos y llega hasta Dios. En esta Jornada estamos llamados a hacer un serio examen de conciencia para darnos cuenta de si realmente hemos sido capaces de escuchar a los pobres. Si somos nosotros los que hablamos mucho, no lograremos escucharlos. Cuando los pobres hacen sentir su voz, quizá pensamos que basta con un gesto de altruismo para quedarnos satisfechos, sin tener que comprometernos directamente. 2. El segundo verbo es "responder". El salmista dice que el Señor le responde. La respuesta de Dios al pobre es siempre una intervención de salvación para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a reemprender la vida con dignidad. La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en él obre de la misma manera. La Jornada Mundial de los Pobres pretende ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de cualquier lugar para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío. 3. El tercer verbo es "liberar". El pobre de la Biblia vive con la certeza de que Dios interviene en su favor para restituirle la dignidad. La pobreza no es algo buscado, sino que es causada por el egoísmo, el orgullo, la avaricia y la injusticia. La salvación de Dios adopta la forma de una mano tendida hacia el pobre, que acoge, protege y hace posible experimentar la amistad que tanto necesita. A partir de esta cercanía, concreta y tangible, comienza un genuino itinerario de liberación: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (18-11-2018).

(8 de noviembre de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo IV – Salterio 4ª semana

Santos Godofredo ob, Adeodato pp.
Beato Juan Duns Escoto pb

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

Papa Francisco: En este domingo, el Evangelio nos indica las condiciones par.» entrar en el Reino de los cielos y lo hace con la parábola de las diez vírgenes: las jóvenes que estaban encargadas de acoger y acompañar al esposo en la ceremonia de boda y, como era costumbre celebrarla de noche, las mujeres estaban equipadas con lámparas. Cinco de estas vírgenes son prudentes y cinco son necias: l.is prudentes llevaron con ellas el aceite para las lámparas, mientras que las necias no lo llevaron. Jesús nos enseña que debemos permanecer preparados para el encuentro con Él: «Velad, porque no sabéis el día ni la hora». Velar no significa solamente no dormí», sino estar preparados. Se trata de no esperar al último momento de nuestra vida para colaborar con la gracia de Dios, sino de hacerlo ya ahora. Sería hermoso pensar un poco: un día será el último. Si fuera hoy, ¿cómo estoy preparado, preparada? Prepararse como si fuera el último día: esto hace bien. La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras que el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta y hace fecunda y creíble la luz de la fe. La condición para estar listos para el encuentro con el Señor no es solo la fe, sino una vida cristiana rica en amor y caridad hacia el prójimo (12-11-2017).