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16 de agosto de 2020)

Liturgia de las Horas; Tomo IV – Salterio 2ª semana

Santos ESTEBAN DE HUNGRÍA re,
Roque cf, Teodoro ob

Papa Francisco: El Evangelio de hoy nos presenta a una mujer cananea, una extranjera, que implora a Jesús que cure a su hija la cual "tiene un demonio muy malo". El Señor, en un primer momento, parece no escuchar este grito de dolor. El aparente distanciamiento de Jesús no desanima a esta madre, que insiste en su invocación. Esta fuerza hay que buscarla en su amor materno y en la confianza de que Jesús puede satisfacer su petición. Y esto me hace pensar en la fuerza de las mujeres. Con su fortaleza son capaces de obtener cosas grandes. ¡Hemos conocido muchas! Es el amor lo que mueve la fe, y la fe, por su parte, se convierte en el premio del amor. El amor por su hija la induce a gritar: "¡Ten compasión de mí, Señor,  hijo de David!". Y la fe perseverante en Jesús le consiente no desanimarse ni siquiera ante su inicial rechazo; así la mujer vino a postrarse ante Él y le dijo: "¡Señor, socórreme!". Al final, ante tanta perseverancia, Jesús permanece admirado, casi estupefacto, por la fe de una mujer pagana y accede: «"Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas". Y desde aquel momento quedó curada su hija». Su insistencia es para nosotros estímulo para no desanimarnos, para no desesperar cuando estamos oprimidos por las duras pruebas de la vida. El Señor no se da la vuelta ante nuestras necesidades y, si a veces parece insensible a peticiones de ayuda, es para poner a prueba y robustecer nuestra fe. Nosotros debemos continuar gritando como esta mujer: «¡Señor, ayúdame! ¡Señor ayúdame!». Así, con perseverancia y valor. Y este es el valor que se necesita en la oración (20-8-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy hablan de la universalidad de la salvación. Mientras el profeta Isaías rompe el particularismo judío y abre la salvación a los extranjeros si guardan el sábado y practican la justicia, Jesús pone como única condición la fe; por eso Pablo nos dirá que todos podemos alcanzar misericordia. Ansiando esta salvación, el creyente reza con la estrofa del salmo: “Conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones”. Ansiosos de conseguir esa salvación, escuchemos atentos. 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Así dice el Señor: «Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos».

ASUNCIÓN DE LA B IENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Virgen de la Paloma, de los Reyes,

Santos Tarsicio, Luis Batis, Manuel Morales,

Salvador Lara y David Roldán mrs

Papa Francisco: La Asunción al cielo, en alma y en cuerpo, es un privilegio divino dado a la Santa Madre de Dios por su particular unión con Jesús. Se trata de una unión corporal y espiritual, iniciada desde la Anunciación y madurada en toda la vida de María a través de su participación singular en el misterio del Hijo. María siempre iba con el Hijo: fue su primera discípula. La existencia de la Virgen se desarrolló como la de una mujer común de su tiempo: rezaba, gestionaba la familia y la casa, frecuentaba la sinagoga... Pero cada acción diaria la hacía siempre en unión total con Jesús. Y en el Calvario esta unión alcanzó la cumbre en el amor, en la compasión y en el sufrimiento del corazón. Por eso Dios le dio una participación plena en la resurrección de Jesús. El cuerpo de la Santa Madre fue preservado de la corrupción, como el del Hijo. Estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, alma y cuerpo. Servir a Dios solamente con el cuerpo sería una acción de esclavos; servirlo solo con el alma estaría en contraste con nuestra naturaleza humana. En el año 220, san Ireneo afirmaba que «la gloria de Dios es el hombre vivo, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios». Si hubiéramos vivido así, en el alegre servicio a Dios, que se expresa también en un generoso servicio a los hermanos, nuestro destino, en el día de la resurrección, será como el de nuestra Madre celestial. Entonces se nos dará la oportunidad de realizar plenamente la exhortación del apóstol Pablo: «Glorificad a Dios en vuestro cuerpo» (1 Cor 6,20), para siempre en el cielo (15-8-2018).

Liturgia de las Horas: Tomo IV – Salterio 3ª semana

Santos: TERESA B. DE LA CRUZ vg. mr

Cándida Mª de J.  vg, Román mr,

Beatos Florentino Asensio ob, mr

 Papa Francisco: El Evangelio nos describe hoy el episodio en el que Jesús, después de una noche dedicada a la oración en la ribera del mar de Galilea, se dirige hacia la barca de sus discípulos, caminando sobre el agua. La barca estaba en medio del mar, azotada por un fuerte viento en contra. Cuando los discípulos vieron a Jesús caminando sobre las aguas, creían ver un fantasma y se llenaron de espanto. Pero él los tranquilizó: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro, con su ímpetu característico, le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Y Jesús le dijo: «Ven». Pedro se bajó de la barca y se puso a caminar hacia Jesús; pero a causa del viento le entró miedo y notó que se hundía. Entonces gritó: «Señor, sálvame». Jesús le tendió la mano y lo agarró. Este episodio evangélico contiene un rico simbolismo que nos hace reflexionar sobre nuestra fe, personal y comunitariamente. ¿Cómo es la fe de cada uno y la fe de nuestra comunidad? La barca es la vida de cada uno de nosotros y también la vida de la Iglesia; el viento contrario representa las dificultades y las pruebas. La petición y el grito de Pedro se asemejan, tanto a nuestro deseo de sentir la cercanía del Señor como al miedo y la angustia que acompañan los momentos más duros de nuestra vida y de nuestras comunidades, con sus marcadas fragilidades internas y dificultades externas. La Iglesia es una barca que, a lo largo de su travesía, tiene que hacer frente a vientos contrarios y tempestades, que amenazan con hundirla. Lo que la salva no son el coraje y la calidad de sus miembros: la garantía contra el naufragio está en la fe en Cristo y en su palabra. En esta barca estamos seguros, a pesar de nuestras miserias y debilidades, sobre todo cuando nos postramos de rodillas y adoramos al Señor, como los discípulos, que al final se postraron ante él, exclamando: «Realmente eres Hijo de Dios». ¡Qué hermoso es decir a Jesús estas palabras: «Realmente eres Hijo de Dios»! (13-8-2017).

Monición única para todas las lecturas

La salvación está cerca, proclamamos con el salmo 84. Hay que estar atentos, como Elías en la puerta de la cueva, para reconocerlo en el ligero susurro de una brisa suave. Hay que tener los ojos de la fe bien abiertos para no confundir al Señor que se acerca caminando sobre las aguas con un fantasma, como les ocurre a los discípulos en el relato del evangelio. Del mismo modo, Pablo, en la Carta a los Romanos, se siente triste porque su pueblo no ha sabido reconocer en Jesús al Hijo de Dios. Dispongámonos a escuchar la Palabra, presencia del Señor entre nosotros.

(2 de agosto de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo IV – Salterio 2ª semana

Santos EUSEBIO ob, PEDRO J. EYNARD pb, 

Pedro Fabro pb, Pedro de Ozma ob. Beata Juana de Aza mf.

Nuestra Señora de los Ángeles

Liturgia de las Horas: Tomo III -  Salterio   1ª semana

Santos JOAQUÍN Y ANA es

Jorge Preca pb. Beato Vicente pb y co mrs

 Papa Francisco: Hoy es la fiesta de santa Ana, a mí me gusta llamarla la abuela de Jesús y hoy es un hermoso día para festejar a las abuelas. Cuando incensaba vi algo hermoso: la estatua de santa Ana no está coronada, la hija, María, está coronada. Y esto es hermoso. Santa Ana es la mujer que preparó a su hija para convertirse en reina, para convertirse en la reina de los cielos y de la tierra. (26-7-2014). Evangelio de hoy: Las dos primeras parábolas (tesoro, perla) subrayan la decisión de vender cualquier cosa para obtener eso que han descubierto. En el primer caso, no siendo el campo de su propiedad debe adquirirlo si quiere poseer el tesoro: por tanto, decide arriesgar todos sus bienes para no perder esa ocasión realmente excepcional. En el segundo caso, un mercader, experto conocedor, ha identificado una perla de gran valor. También él decide apostar todo a esa perla, hasta el punto de vender todas las demás. Estas semejanzas destacan dos características de la posesión del Reino de Dios: la búsqueda y el sacrificio. El Reino de Dios se ofrece a todos —es un don, es un regalo, es una gracia— pero no en un plato de plata, requiere dinamismo: se trata de buscar, caminar, trabajar. 1. La búsqueda es la condición esencial para encontrar; es necesario que el corazón arda en deseos de alcanzar el bien precioso, es decir el Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jesús. Es Él el tesoro escondido, es Él la perla de gran valor. Él es el descubrimiento fundamental, que puede dar un giro decisivo a nuestra vida, llenándola de significado. 2. Esto implica también sacrificio, desapegos y renuncias. Cuando el tesoro y la perla son descubiertos: cuando hemos encontrado al Señor, no podemos dejar estéril este descubrimiento, sino sacrificar por ello cualquier otra cosa, subordinándolo todo a Jesús, poniéndolo a Él en el primer lugar. La gracia en el primer lugar. El discípulo de Cristo no es uno que se ha privado de algo esencial; es uno que ha encontrado mucho más: ha encontrado la alegría plena que solo el Señor puede dar. Es la alegría evangélica de los enfermos sanados; de los pecadores perdonados; del ladrón al que se le abre la puerta al paraíso. La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jesús. Los que se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría (30-7-2017).

Monición única para todas las lecturas

El libro de los Reyes nos presenta el inicio del reinado del rey Salomón, muy conocido por su gran sabiduría. El nos lleva a amar los mandatos del Señor porque nos ayudan a vivir más que cualquier otro bien. El sueño de Salomón en Gabaón ilustra las parábolas del tesoro y de la perla que leemos en el evangelio: Jesús nos dice que la verdadera sabiduría es la del que sabe despojarse para adquirir el nuevo modo de ver la realidad que trae el Reino por él inaugurado. Ese tesoro del Reino está dentro de nosotros mismos, pues llevamos marcada la impronta de Dios y estamos destinados, como dice Pablo, a reproducir la imagen de su Hijo, despojándonos del hombre viejo.

Liturgia de las Horas: Tomo III – Salterio 4ª semana

Santos Áurea de Córdoba vg.mr.

Bernoldo ob. Epafras NT Macrina vg.

Papa Francisco: La página evangélica de hoy propone tres parábolas con las cuales Jesús habla del Reino de Dios a las masas. Me detengo en la primera: la del granobueno y la cizaña, que ¡lustra el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios. ¡Cuánta paciencia tiene Dios! También cada uno de nosotros puede decir esto: «¡Cuánta paciencia tiene Dios conmigo!». La narración se desarrolla en un campo con dos protagonistas opuestos. Por una parte, el dueño del campo que representa a Dios y esparce la semilla buena; por otra, el enemigo que representa a Satanás y esparce la hierba mala. Los siervos querrían intervenir arrancando la cizaña; pero el dueño, que está preocupado sobre todo por salvar el grano, se opone diciendo: «No, no sea que, al arrancar la cizaña, os llevéis a la vez el trigo». Con esta imagen, Jesús nos dice que en este mundo el bien y el mal están tan entrelazados, que es imposible separarlos y extirpar todo el mal. Solo Dios puede hacer esto, y lo hará en el juicio final. Con sus ambigüedades y su carácter complejo, la situación actual es el campo de la libertad, el campo de la libertad de los cristianos, en el cual se cumple el difícil ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal. Y en este campo se trata de combinar dos actitudes aparentemente contradictorias: la decisión y la paciencia. La decisión es la de querer ser buen grano —todos lo queremos—, con todas nuestras fuerzas, y entonces alejarse del Maligno y de sus seducciones. La paciencia significa preferir una Iglesia que es levadura en la masa, que no teme ensuciarse las manos lavando las ropas de sus hijos, antes que una Iglesia de «puros», que pretende juzgar antes de tiempo quién está en el Reino y quién no. La línea de frontera entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada uno de nosotros; y todos somos pecadores. Estamos llamados a aprender los tiempos de Dios —que no son los nuestros— y también la «mirada» de Dios. Gracias al influjo benéfico de una paciente espera, lo que era cizaña o parecía cizaña, puede convertirse en un producto bueno. Es la realidad de la conversión. ¡Es la perspectiva de la esperanza! (23-7-2017).

Monición única para todas las lecturas

Tanto el libro de la Sabiduría como el salmo responsorial de hoy nos hablan de la benignidad y la indulgencia de un Dios “clemente y compasivo, lleno de amor y fiel”, cuya justicia se armoniza perfectamente con su compasión. Un mensaje que, de algún modo, también está implícito en la parábola que leemos hoy en el evangelio de Mateo. El trigo y la cizaña crecen juntos, el bien y el mal conviven en la historia humana, pero sólo a la hora del juicio Dios separará a ambos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría: 12, 13. 16-19

Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

Liturgia de las horas: Tomo III Salterio 3ª semana

Santos Luis y Celia Martin es pf,
Ignacio Clemente Delgado ob mr,
Juan Gualberto ab, 
Juan Jones y Juan Wall pbs mrs

 Papa Francisco: En la parábola del sembrador, Jesús es el sembrador. Él esparce con paciencia y generosidad su Palabra, que no es una jaula o una trampa, sino una se- milla que puede dar fruto. ¿Y cómo puede dar fruto? Si nosotros la acogemos. Jesús efectúa, por así decir, una "radiografía espiritual" de nuestro corazón, que es el terreno sobre el cual cae la semilla de la Palabra. Nuestro corazón, como un terreno, puede ser bueno y entonces la Palabra da fruto, pero puede ser también duro, impermeable. Ello ocurre cuando oímos la Palabra, pero nos es indiferente, precisamente como en el asfalto: no entra. Entre el terreno bueno y el asfalto, hay dos terrenos: primero, el pedregoso, «donde no hay mucha tierra»: acoge al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero no persevera, se cansa y no "despega" nunca. Es un corazón sin profundidad, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero, no da fruto. El segundo terreno es el espinoso, lleno de zarzas que asfixian a las plantas buenas. Cada uno puede reconocer a sus pequeñas o grandes zarzas, los vicios que habitan en su corazón, los arbustos más o menos radicados que no gustan a Dios e impiden tener el corazón limpio. Hay que arrancarlos, o la Palabra no dará fruto, la semilla no se desarrollará. Encontremos el valor de hacer una buena recuperación del suelo, una bonita recuperación de nuestro corazón, llevando al Señor en la Confesión, y en la oración nuestras piedras y nuestras zarzas. Haciendo así, Jesús, buen sembrador, estará feliz de cumplir un trabajo adicional: purificar nuestro corazón, quitando las piedras y espinas que asfixian la Palabra (16-7-2017).

Monición única para todas las lecturas

La Palabra de Dios ocupa un lugar especial en este domingo. Tanto Isaías como Jesús centran su mensaje en la Palabra que es enviada o sembrada en cada uno de nosotros. Usando imágenes de actividades agrícolas, Jesús nos instruirá sobre cómo debemos escuchar su Palabra y disponernos para que produzca buen fruto. Atentos escuchemos.

 PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo».

Palabra de Dios.

Liturgia de las Horas: Tomo III Salterio 2ª semana

Santos Antonio Mª Zaccaria pb. Marta mf

JORNADA DE RESPÒNSABILIDAD DEL TRAFICO

Papa Francisco: En el Evangelio de hoy Jesús dice: «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré». Se dirige a "todos" los que están cansados y oprimidos por la vida. Sabe que muchas cosas cansan al corazón: desilusiones y heridas del pasado, pesos que hay que cargar e injusticias que hay que soportar en el presente, incertidumbres y preocupaciones por el futuro. La primera palabra de Jesús es una invitación a moverse y reaccionar: "venid". Pero salir solo no basta, es necesario saber adónde ir. Muchas metas son ilusorias: prometen descanso y distraen solo un poco, aseguran paz y dan diversión dejando luego en la soledad de antes, son "fuegos artificiales". Jesús indica adonde ir: "Venid a mí". Muchas veces, ante un peso de la vida o una situación que nos duele, intentamos hablar con alguien que nos escuche. No nos olvidemos de abrirnos a Él y contarle la vida, encomendarle personas y situaciones. Quizá hay "zonas" de nuestra vida que nunca le hemos abierto a Él y que han permanecido oscuras, porque no han visto nunca la luz del Señor. Hoy Él dice a cada uno: "¡Ánimo, no te rindas ante los pesos de la vida, no te cierres ante los miedos y los pecados, sino ven a mí!". Él nos espera, nos espera siempre, no para resolvernos mágicamente los problemas, sino para hacernos fuertes en nuestros problemas. Jesús no nos quita los pesos de la vida, sino la angustia del corazón; no nos quita la cruz, sino que la lleva con nosotros. Y con Él cada peso se hace ligero, porque Él es el descanso que buscamos. Cuando en la vida entra Jesús, llega la paz, la que permanece en las pruebas, en los sufrimientos. Vayamos a Jesús, démosle nuestro tiempo, encontrémosle cada día en la oración, en un diálogo confiado y personal; familiaricémonos con su Palabra: nos sentiremos amados y consolados por Él. No olvidemos encontrar el verdadero descanso en el Señor. Que nos ayude en esto la Virgen María, nuestra Madre, que siempre cuida de nosotros cuando estamos cansados y oprimidos y nos acompaña a Jesús (9-7-2017).

Monición única para todas las lecturas

 Las lecturas de hoy resaltan las virtudes de la humildad y sencillez del Mesías. Zacarías nos presenta la figura de un rey humilde y pacífico, despojado de los rasgos de rasgos guerreros. Es la figura de Cristo, sencillo y humilde de corazón, como nos lo presenta el Evangelio de San Mateo. Con humildad convoca a los sencillos para hacerles la donación del Espíritu, a través del cual, como lo dirá San Pablo, podremos participar de la Resurrección de Cristo.

Atentos escuchemos la Palabra

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Así dice el Señor: «Alégrate, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti justo y victorioso; modesto y cabalgando en un asno, en un pollino de borrica. Destruirá los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, romperá los arcos guerreros, dictará la paz a las naciones; dominará de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra».

Palabra de Dios.

Una vez que con fecha de 21 de junio de 2020 se ha dado por finalizado el estado de alarma dispuesto con el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo de 2020, y teniendo en cuenta las disposiciones contenidas en el Decreto 24/2020, de 19 de junio, de la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, los Obispos de las cinco diócesis de la Provincia Eclesiástica de Toledo hemos tomado las siguientes medidas para regular la actividad pastoral, decayendo en su vigor las emanadas anteriormente bien por los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Toledo, bien por cada uno de ellos en sus respectiva diócesis:

1) A partir de la fecha del presente Decreto, cesa la dispensa general del precepto dominical relativo a la Misa, concedida en sus respectivas diócesis por cada uno de los Obispos de la Provincia Eclesiástica. Las personas mayores en situación de riesgo por edad, enfermedad u otros motivos graves, están dispensadas del precepto de la Misa dominical por la ley general de la Iglesia que no obliga a su cumplimiento cuando este comporta un “grave incómodo” para la persona.

2) En la celebración de los actos de culto en los templos se deberá guardar la distancia física de un metro y medio. Cuando no sea posible observar dicha distancia, se deberá usar la mascarilla (cfr. 5, Ib del Decreto 24/2020, de 19 de junio de la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha).

3) En la ocupación de los templos se podrá llegar al 75% de su aforo. Este aforo máximo permitido deberá ser indicado en el exterior del templo (cfr. art. 5,2 y 4).

4) En las Misas de las fiestas patronales celebradas en el interior de los templos, y en aquellas otras celebradas al aire libre, con ocasión de romerías, p.e., se deberá observar lo dispuesto en 2).

5) En los lugares de culto se facilitará la distribución de los fíeles señalizando, si fuera necesario, los bancos y zonas utilizables en función del aforo permitido (cfr. art. 9, 2).

6) Se mantendrán las medidas elementales de higiene, evitando el uso de pilas de agua bendita, cancioneros, libros de uso común, etc., así como el contacto físico (p.e. el gesto de la paz) y tocar o besar imágenes sagradas u objetos de devoción (cfr. art. 9, 4). Se facilitará a los fíeles el uso de gel higienizante.

7) En cuanto a la recepción de la Sagrada Comunión, mientras dure la pandemia, se recomienda recibirla en la mano con el fin de evitar en lo posible el contagio. Los ministros de la Comunión deberán extremar el cuidado en la desinfección de las
manos.

8) Se permiten los coros parroquiales cuando estén constituidos por un grupo reducido de personas y siempre guardando entre ellas la distancia de seguridad y el uso de mascarilla (art. 9, 5).

9) Se podrán también celebrar procesiones, siempre que se elabore un plan que garantice la distancia de seguridad de un metro y medio o, el uso de mascarillas, si no es posible guardar la distancia (cfr. art. 14 y art. 5,1). Será muy oportuno acordar con los alcaldes los detalles de dicho plan que, además, habrá que remitir a la autoridad sanitaria correspondiente (cfr. art. 14, par. 2).

(En la Diócesis de Ciudad Real, dado que las poblaciones son muy numerosas y prácticamente no hay poblaciones pequeñas en las que sea posible el cumplimiento y el control del plan de garantía del cumplimiento de las normas establecidas por la autoridad sanitaria, por parte de las parroquias y desde las parroquias, y porque así lo dice el mismo decreto 24/2020, de 19 de junio, de la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, “No se autorizarán concentraciones de personas donde no se pueda controlar el aforo”; se desaconseja la celebración de dichas procesiones, mientras dure esta situación de pandemia, por no tener capacidad desde las parroquias de controlar que se respeten estas medidas.

No obstante, siguiendo el mismo proceder del Decreto de la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que, por una parte, dice que “no se autorizarán concentraciones de personas donde no se pueda controlar su aforo”, y por otra, dice que se pueden celebrar; se deja abierta la decisión a cada sacerdote o sacerdotes responsables de cada parroquia, para que decidan con su junta parroquial, la capacidad que tiene de controlar estas medidas. Si consideran que es posible, han de elaborar ese plan de garantía de control de las medidas sanitarias y remitirlo a la autoridad sanitaria correspondiente y, desde luego, si consideran que no es posible garantizar dicho control, no deben celebrarse).

10) Se deberán realizar tareas de ventilación en los templos después de cada celebración con un número elevado de personas, y, en cualquier caso, al menos una vez entre su apertura y cierre (cfr. art. 6, 6). Igualmente, la limpieza y desinfección deberá realizarse al menos una vez al día, con especial atención en las zonas de uso común y en las superficies de contacto más frecuente como bancos y reclinatorios (cfr. art. 7, 2).

11) En la celebración del Matrimonio se deberá aplicar la regla del 75% de aforo del templo y la relativa a la distancia física, y si no es posible, deberá usarse la mascarilla higiénica (cfr. art. 13 y art. 5, 3 y 4).

12) En los funerales se observarán los puntos 2) y 3). La participación en las comitivas fúnebres queda reducida a un máximo de 50 personas, además del sacerdote (cfr. art. 12, 3).

Las medidas enumeradas en este Decreto son de obligado cumplimiento a partir del día de la fecha.

Ciudad Real, a 24 de junio de 2020

+ Gerardo Melagar Viosa

Obispo Prior de Ciudad Real