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Santos IRJENEO DE LYON ob

Argimiro mj mr, Pablo I pp,
Lucía Wang-Cheng y co mrs

Liturgia de las horas: Tomo III – Salterio 1ª semana

COLECTA DEL ÓBOLO DE SAN PEDRO

Papa Francisco: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí...», dice Jesús. El afecto de un padre, la ternura de una madre, la dulce amistad entre hermanos, todo esto, aun siendo muy bueno y legítimo, no puede ser antepuesto a Cristo. No porque Él nos quiera sin corazón y sin gratitud, al contrario, sino porque la condición del discípulo exige una relación prioritaria con el maestro: cualquier discípulo, ya sea un laico, un sacerdote, un obispo. Quizá la primera pregunta que debemos hacer a un cristiano es: «¿Pero tú te encuentras con Jesús? ¿Tú rezas a Jesús?». La relación. Se podría casi parafrasear el Libro del Génesis: Por eso, deja el hombre a su padre y a su madre y se une a Jesucristo, y se hacen una sola cosa. Quien se deja atraer por este vínculo de amor y de vida con el Señor Jesús, se convierte en su representante, en su "embajador", sobre todo con el modo de ser, de vivir. Jesús mismo, cuando envía a sus discípulos, les dice: «El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y quien me recibe, recibe al que me ha enviado». Es necesario que la gente pueda percibir que para ese discípulo Jesús es verdaderamente "el Señor", es verdaderamente el centro de su vida, el todo de la vida. No importa si luego, como toda persona humana, tiene sus límites y también sus errores —con tal de que tenga la humildad de reconocerlos—; lo importante es que no tenga el corazón doble, esto es peligroso (2-7-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos hablan de la recompensa que Dios da a quienes hacen bien a sus discípulos y profetas. Una familia sunamita recibe como recompensa, por hospedar al profeta,  un hijo varón. Pablo dice que la mayor recompensa es la vida plena que ha dado Cristo Resucitado. Por su parte, Jesús nos habla de una recompensa en dos direcciones: una para sus mensajeros del Evangelio y otra para quienes les acogen por ser discípulos. Atentos escuchemos la Palabra, porque esas recompensas están ahí para nosotros también.

 PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a

Un día pasaba Eliseo por Sunam y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa. Ella dijo a su marido: —«Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí». Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó. Dijo a su criado Guejazi: —«¿Qué podríamos hacer por ella?». Guejazi comentó: «Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo». Eliseo dijo: —«Llámala». La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: —«El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo».

JUBILEO de las 40 HORAS
en Adoración Eucarística

19,20, y 21 de Junio

SANTA MISA DE INICIO

SOLEMNIDAD del SAGRADO
CORAZON de JESUS
VIERNES 19 JUNIO - 20:00h

Retransmisión en directo desde YouTube parroquia cristomisericordia valdepeñas

21 de junio de 2020

Liturgia de las Horas: Tomo III – 4ª semana

Santos LUIS GONZAGA rl,

Ramón de Roda ob, José Isabel Flores pb mr, Radolfo ob

Papa Francisco: En el Evangelio de hoy el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado de misión a sus discípulos, les instruye y les prepara para afrontar las pruebas y las persecuciones que deberán encontrar. Ir de misión no es hacer turismo, y Jesús advierte a los suyos: «No les tengáis miedo. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz. [...] Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma». El envío en misión de parte de Jesús no garantiza a los discípulos el éxito, así como no les pone a salvo de fracasos y sufrimientos. Hay que tener en cuenta tanto la posibilidad del rechazo, como la de la persecución. El discípulo está llamado a adaptar su propia vida a Cristo, que fue perseguido por los hombres, conoció el rechazo, el abandono y la muerte en la cruz. ¡No existe la rasión cristiana caracterizada por la tranquilidad! Las dificultades y las tribulaciones forman parte de la obra de evangelización, y nosotros estamos llamados a encontrar en ellas la ocasión para verificar la autenticidad de nuestra fe y de nuestra relación con Jesús. Estas dificultades son como la posibilidad para ser todavía más misioneros y para crecer en esa confianza en Dios, nuestro Padre: ante las dificultades del testimonio cristiano, no somos olvidados nunca, sino siempre acompañados por el cuidado atento del Padre. En el Evangelio de hoy, Jesús tranquiliza tres veces a sus discípulos diciendo: «¡No tengáis miedo!». También en nuestros días, la persecución contra los cristianos está presente. Nosotros rezamos por nuestros hermanos que son perseguidos, y alabamos a Dios porque siguen dando testimonio con valor y fidelidad de su fe. Su ejemplo nos ayuda a no dudar en tomar posición a favor de Cristo,
dando testimonio de Él valientemente en las situaciones de cada día (25-6-2017).

Monición única para todas las lecturas

Todas las lecturas de hoy nos hablan de un Dios que cuida de todos nosotros, especialmente de quienes pasan por grandes dificultades. Así lo manifiesta Jeremías, alabando al Dios salvador en los momentos en que lo acechan sus enemigos. Esa misma certeza manifiesta el salmo y San Pablo. Lo confirma también Jesús en el Evangelio de San Mateo, invitándonos a no temer cuando aceche la dificultad, pues Dios, nuestro Padre, vela por nosotros.  Atentos escuchemos esta Palabra.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo". Mis amigos acechaban mi traspié: "a ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él". Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 68

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Pero, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: —«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el Papa, obispos, sacerdotes y todas las personas consagradas y misioneros que pregonan la buena nueva de salvación por el mundo, para que lo sigan haciendo con la fuerza del Espíritu Santo y la confianza de que nadie puede matar el alma. Roguemos al Señor.
  2. Por los que tienen alguna responsabilidad en el gobierno de las naciones, especialmente por el nuestro, para que luchen sin miedo por la paz y la reconciliación de los pueblos. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren persecución por causa del Evangelio, para que la palabra que hoy se nos ha proclamado les anime en medio de la angustia. Roguemos al Señor.
  4. Por los que ahora hemos escuchado el mensaje de Jesús, para que vayamos a dar testimonio sin temor alguno ante las personas con las que a diario tenemos contacto, especialmente ante nuestros familiares. Roguemos al Señor

Oración:

SEÑOR, yo te he negado ante los hombres cuando he renegado de ti por el pecado. Pero confío en tu misericordia y en tu bondad frente a la debilidad del corazón humano. Yo quiero estar siempre de tu parte y dar la cara por ti. Pero no me lo propongo apoyado en mis frágiles fuerzas, sino que lo espero por el poder de tu gracia y por la amistad que nos une a ti y a mí.

 

 

(14 de junio de 2020)

Santos Eliseo prof. Anastasio y co mrs.

Fortunato ob. Metodio ob

DÍA Y COLECTA DE LA CARIDAD

Papa Francisco: Cada domingo, la comunidad eclesial se reúne alrededor de la Eucaristía. Y cada año tenemos la alegría de celebrar la fiesta dedicada a este Misterio central de la fe, para expresar en plenitud nuestra adoración a Cristo que se dona como alimento y bebida de salvación. Jesús afirma: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo…  El pan que yo voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». Él declara que el Padre lo ha enviado al mundo como alimento de vida eterna, y que por esto Él se sacrificará a sí mismo, su carne. Jesús, en la cruz, entregó su cuerpo y derramó su sangre. El Hijo del hombre crucificado es el verdadero Cordero pascual, que hace salir de la esclavitud del pecado y sostiene en el camino hacia la tierra prometida. En la Eucaristía Jesús, como hizo con los discípulos de Emaús, se acerca a nosotros, peregrinos en la historia, para alimentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad; para consolarnos en las pruebas; para sostenernos en el compromiso por la justicia y la paz. Esta presencia solidaria del Hijo de Dios está por todos lados: en las ciudades y en los campos, en el norte y en el sur del mundo, en los países de tradición cristiana y en los de primera evangelización. Y en la Eucaristía Él se ofrece a sí mismo como fuerza espiritual para ayudarnos y poner en práctica su mandamiento —amarnos como Él nos ha amado—, construyendo comunidades acogedoras y abiertas a las necesidades de todos, especialmente de las personas más frágiles, pobres y necesitadas. Alimentarnos con Jesús Eucaristía significa también abandonarnos con confianza a Él y dejarnos guiar por Él. Se trata de acoger a Jesús en lugar del propio "yo". De esta forma, el amor gratuito recibido por Jesús en la comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo, alimenta el amor a Dios y a los hermanos que encontramos en el camino de cada día (18-6-2017).

Santos Antonio María Gianelli ob.

Roberto ab, Pedro co mrs

Beata Ana de San Bartolomé vg.

DÍA PRO ORANTIBUS (monjes y monjas)

Papa Francisco: Las lecturas bíblicas de este domingo, fiesta de la Santísima Trinidad, nos ayudan a entrar en el misterio de la identidad de Dios. 1. La segunda lectura presenta estas palabras de san Pablo a la comunidad de Corinto: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros». Esta «bendición» del Apóstol es fruto de su experiencia personal del amor de Dios, que Cristo resucitado le había revelado, que transformó su vida y le "empujó" a llevar el Evangelio a las gentes. La comunidad cristiana puede convertirse en un reflejo de la comunión de la Trinidad, de su bondad, de su belleza. Pero esto pasa a través de la experiencia de la misericordia de Dios, de su perdón. 2. El Evangelio de hoy nos presenta a Nicodemo, el cual, aun ocupando un lugar importante en la comunidad religiosa y civil del tiempo, no dejó de buscar a Dios, y ahora ha percibido el eco de su voz en Jesús. En el diálogo nocturno con el Nazareno, Nicodemo comprende que es buscado y esperado por Dios, y amado personalmente por Él. 3. Dios siempre nos busca antes, nos espera antes, nos ama antes. Es como la flor del almendro; así dice el Profeta, «florece antes» (cf. Jeremías 1,11-12). Así efectivamente habla Jesús: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3,16). ¿Qué es esta vida eterna? Es el amor infinito y gratuito del Padre que Jesús ha dado en la cruz, ofreciendo su vida por nuestra salvación. 4. Y este amor, con la acción del Espíritu Santo, ha irradiado una luz nueva sobre la tierra y en cada corazón humano que le acoge; una luz que revela los rincones oscuros, las durezas que nos impiden llevar los frutos buenos de la caridad y de la misericordia. Que nos ayude la Virgen María a entrar cada vez más, con todo nuestro ser, en la Comunión trinitaria, para vivir y testimoniar el amor que da sentido a nuestra existencia (11-6-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos invitan a contemplar la Trinidad no como un dogma abstracto y extraño a nosotros, sino como un Misterio de amor que se ha comprometido totalmente en la salvación de la humanidad. El libro del Éxodo nos descubre que la revelación del Dios “clemente y compasivo” no es patrimonio exclusivo del Nuevo Testamento. No obstante, es en Jesús, el Hijo único del Padre, donde contemplamos el icono más expresivo de su amor y fidelidad hacia nosotros, según nos recuerda el evangelio de Juan. Por eso Pablo, saludando a la comunidad de Corinto, expresa con una fórmula trinitaria esa donación total de Dios, que, saliendo de sí mismo, se nos ha manifestado como gracia, amor y comunicación de dones espirituales. Atentos y con mucho respeto, escuchemos esta Santa Palabra

Ciclos A, B y C, 31 de mayo de 2020

Santos Noé Mawaggali mr,
Petronila vg mr, Silvio ob

DÍA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y DEL APOSTOLADO SEGLAR

Papa Francisco: Hoy concluye el tiempo de Pascua, cincuenta días que, desde la Resurrección de Jesús hasta Pentecostés, están marcados de una manera especial por la presencia del Espíritu Santo. Él es, en efecto, el Don pascual por excelencia. Es el Espíritu creador, que crea siempre cosas nuevas. En las lecturas de la misa del día de hoy se nos muestran dos novedades: en la primera lectura, el Espíritu hace que los discípulos sean un pueblo nuevo; en el Evangelio, crea en los discípulos un corazón nuevo. 1. Un pueblo nuevo. El día de Pentecostés el Espíritu bajó del cielo en forma de «lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas». Así es la acción del Espíritu: primero, se posa sobre cada uno, y luego pone a todos en comunicación. 2. Un corazón nuevo. Jesús Resucitado, en la primera aparición a los suyos, dice: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados». Jesús no los condena, a pesar de que lo habían abandonado y negado durante la Pasión, sino que les da el Espíritu de perdón. El Espíritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa: el perdón. Porque el perdón es el don por excelencia, es el amor más grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece. El perdón libera el corazón y le permite recomenzar: el perdón da esperanza, sin perdón no se construye la Iglesia. El Espíritu de perdón, que conduce todo a la armonía, nos empuja a rechazar otras vías: las de sentido único de quien critica a los demás. El Espíritu, en cambio, nos insta a recorrer la vía de doble sentido del perdón ofrecido y del perdón recibido, de la misericordia divina que se hace amor al prójimo. Pidamos la gracia de que, renovándonos con el perdón y corrigiéndonos, hagamos que el rostro de nuestra Madre la Iglesia sea cada vez más hermoso: solo entonces podremos corregir a los demás en la caridad. Pidámoslo al Espíritu Santo, fuego de amor que arde en la Iglesia (4-6-2017).

Monición para todas las lecturas

Cincuenta días después de haber celebrado la resurrección de Jesús, concluimos hoy el tiempo de Pascua con la Solemnidad de Pentecostés”. Y de ello hablan las lecturas que hoy hacemos, cada una desde su perspectiva. Tanto el relato evangélico como el del libro de los Hechos de los Apóstoles nos ofrecen su propia versión de este acontecimiento. El salmo nos invita a entender este momento como una “nueva creación”, y Pablo, por su parte, nos recuerda que la acción del Espíritu se manifiesta de múltiples maneras, todas ellas para el bien de la comunidad. Atentos escuchemos.

Horarios de Confesiones Parroquia del Cristo

Mañanas de 11,30 a 12,30

Tardes: de 17,30 a 19,00 horas

Hasta el 31 de mayo

Cita previa para asistir a la EUCARISTÍA a partir del 18 de mayo:

 

11:00 a 13:00 mañanas 

17:00 a 19:00 tardes

 Pedir con un día de antelación vía wassap o llamada.

(24 de mayo de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo II -Salterio 3ª semana

María Auxiliadora. Santos Vicente de
Lérins pb mj, Simeón Estilita pb er,
Juana mujer de Cusa NT,
Traslación de Santo Domingo

JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Papa Francisco: En muchos países se celebra hoy la solemnidad de la Ascensión del Señor. Esta fiesta contiene dos elementos. 1. Por una parte, la Ascensión orienta nuestra mirada al cielo, donde Jesús glorificado se sienta a la derecha de Dios. 2. Por otra parte, nos recuerda el inicio de la misión de la Iglesia: Jesús resucitado ha subido al cielo y envía a sus discípulos a difundir el Evangelio por todo el mundo. La Ascensión nos exhorta a levantar la mirada al cielo, para después dirigirla ir mediatamente a la tierra, llevando adelante las tareas que el Señor resucitado nos confía La misión confiada por Jesús a los apóstoles ha proseguido a través de los siglos, y prosigue todavía hoy: requiere la colaboración de todos nosotros. Cada uno, en efecto, por el bautismo que ha recibido está habilitado por su parte para anunciar el Evangelio. La Ascensión del Señor al cielo, mientras inaugura una nueva forma de presencia de Jesús en medio de nosotros, nos pide que tengamos ojos y corazón para encontrarlo, para ser virio y para testimoniarlo a los demás. Se trata de ser hombres y mujeres de la Ascensión, es decir, buscadores de Cristo a lo largo de los caminos de nuestro tiempo, llevando su palabra de salvación hasta los confines de la tierra (13-5-2018).