Agenda

13 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
14 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
15 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
15 Nov 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
16 Nov 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
16 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
17 Nov 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
17 Nov 2019
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
17 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
18 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

Si quieres que recemos por tí, comunícanos tu intención

Nombre 
Intención 
    

Santos Félix I pp Hermes mr,

Rainiero ob, Rogelio ob

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA 

Papa Francisco: En el clima de alegría que es propio de la Navidad, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. El núcleo familiar de Jesús, María y José es para todo creyente, y en especial para las familias, una auténtica escuela del Evangelio. Aquí aprendemos que todo núcleo familiar cristiano está llamado a ser "iglesia doméstica", para hacer resplandecer las virtudes evangélicas y llegar a ser fermento de bien en la sociedad. Los rasgos típicos de la Sagrada Familia son: recogimiento y oración, mutua comprensión y respeto, espíritu de sacrificio, trabajo y solidaridad. La Virgen y san José enseñan a acoger a los hijos como don de Dios, a generarlos y educarlos cooperando de forma maravillosa con la obra del Creador y dando al mundo, en cada niño, una sonrisa nueva. Es en la familia unida donde los hijos alcanzan la madurez de su existencia, su personalidad, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto recíproco, de la comprensión mutua, del perdón y de la alegría. Recordemos las tres palabras clave para vivir en paz y alegría en la familia: permiso, gracias, perdón (27-12-2015).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de este día nos hablan de la familia. El libro del Eclesiástico y el salmo nos presentan el modelo de relaciones y los valores que prevalecían en la familia tradicional israelita. El evangelio nos recuerda que Jesús también se educó, creció y maduró en el seno de una familia humana. Escuchemos con mucha atención.

Natividad del Señor Misa de Nochebuena

 

Feliz Navidad, queridos hermanos y hermanas!. Una gran alegría nos llena esta noche porque hoy nos ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor.  El templo en que nos reunimos está bellamente preparado, para contemplar cómo esta noche, la oscuridad se ve iluminada por una luz que irrumpe en las tinieblas y parte la historia en dos, para dar paso a la gran salvación prometida desde el Antiguo Testamento. El niño Jesús que hoy nace en nuestros corazones, nos trae la paz y oramos para que esa paz reine en el mundo, especialmente aquellos lugares invadidos por la violencia. Llenos de gozo, nos disponemos a celebrar juntos esta gran liturgia de Nochebuena, de pie, cantando jubilosos el canto de entrada...

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de esta noche nos introducen en el misterio de la Navidad. El recorrido se inicia con el profeta Isaías, que anuncia jubiloso el fin de la dominación enemiga gracias al nacimiento del “príncipe de la paz”. La segunda lectura proclama esperanzada una salvación universal y señala a Jesús como aquel que ha venido a mostrarnos el camino del bien. Por último, el evangelio según san Lucas narra en clave teológica el nacimiento del salvador esperado, del príncipe de la paz anunciado. Acojamos esta palabra en nuestros corazones. 

 PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras,y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz. Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor lo realizará.

 

Queridos hermanos, estamos ya muy cerca de la Navidad. El IV domingo de Adviento tiene cada año -aunque con lecturas distintas- un claro color mariano. Es como el preludio de la Natividad del Señor. El recuerdo de la Madre no interrumpe ciertamente el ritmo del Aviento ni la dinámica de la preparación a la Navidad porque ella fue la que mejor vivió el Adviento y la Navidad. En esta Eucaristía queremos aprender de la Virgen María a esperar al Mesías. Comencemos cantando.

Monición única para todas las lecturas 

El IV domingo de Adviento tiene ya el sabor de la Navidad. Por eso las lecturas de hoy van situándonos en el escenario de los hechos, nos presentan a los personajes que los protagonizarán y nos ayudan a descubrir el sentido profundo de lo que vamos a celebrar muy pronto. Todos parecen estar preparados: Belén de Judá, María la creyente... y sobre todo Jesús, que entra en este mundo dispuesto a hacer la voluntad del Padre para que su salvación nos visite y se quede para siempre con nosotros. Preparémonos nosotros también, escuchando atentos esta palabra.

 PRIMERA LECTURA   

Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a

Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz».

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial: Salmo 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R.: 4)

R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

 

Sean bienvenidos hermanos a la celebración de este III Domingo de Adviento, llamado también “domingo de gaudete”, o de la alegría. La consigna de la alegría, característica del Adviento, ya apareció el domingo pasado. Hoy se repite insistentemente, y nos viene bien a los cristianos, sumergidos en las dificultades del mundo presente. Por eso, ahora más que en el resto de los domingos de adviento, iniciemos con mucho júbilo esta Santa Misa, cantando juntos el canto de entrada. De pie... 

Monición única para todas las lecturas 

La liturgia de este tercer domingo de Adviento rebosa de alegría, porque ésa es la reacción típica de los que saben que la salvación de Dios está en marcha. En ello insiste el profeta Sofonías, el salmo tomado de Isaías, y las palabras de Pablo recogidas en la carta a los Filipenses. Anunciando la proximidad del Mesías, también Juan Bautista se hace portador de esa Buena Noticia, pero además recuerda las implicaciones éticas que supone acogerla en la propia vida. Con mucha alegría dispongamos nuestro corazón a la escucha de las lecturas.

PRIMERA LECTURA   

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».

Palabra de Dios.

Tomo I. Salterio 2ª Semana

Santos JUAN DIEGO cf, Leocadia mr,

Siró ob, Pedro Fourier pb

Papa Francisco: En este segundo domingo de Adviento, la liturgia nos pone en la escuela de Juan el Bautista, que predicaba «un bautismo de conversión para perdón de los pecados». Y quizá nosotros nos preguntamos: «¿Por qué nos deberíamos convertir? La conversión concierne a quien de ateo se vuelve creyente, de pecador se hace justo, pero nosotros no tenemos necesidad, ¡ya somos cristianos! Entonces vamos bien». Pensando así, no nos damos cuenta de que es precisamente de esta presunción de lo que debemos convertirnos: de que somos cristianos, todos buenos, que vamos bien. Cuando estamos llamados a compartir alegrías y tristezas, ¿lloramos sinceramente con los que lloran y nos regocijamos con quienes se alegran? Cuando expresamos nuestra fe, ¿lo hacemos con valentía y sencillez, sin avergonzarnos del Evangelio? Y así podemos hacernos muchas preguntas. No vamos bien, siempre tenemos que convertirnos, tener los sentimientos que Jesús tenía (6-12-2015).

Monición única para todas las lecturas 

Dispongámonos ahora a escuchar la Palabra de Dios que  hoy nos invita a preparar el camino del Señor. La palabra de los profetas quiere levantar al pueblo de su postración anunciándole que Dios está a punto de cambiar su suerte. Baruc y Juan Bautista tratan de concienciar a sus oyentes para que preparen el camino al Señor retirando de él todo obstáculo e impedimento.

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

PATRONA DE ESPAÑA

Ntra. Sra. de Caacupé,
Santa Narcisa de Jesús vg.

 

Papa Francisco: Celebrar esta fiesta implica dos cosas: acoger plenamente a Dios y su gracia misericordiosa en nuestra vida; y convertirnos a su vez en artífices de misericordia mediante un auténtico camino evangélico. La fiesta de la Inmaculada se convierte en fiesta en todos nosotros, si, con nuestros “sí” de cada día, conseguimos vencer nuestro egoísmo y hacer más feliz la vida de nuestros hermanos darles esperanza, secando algunas lágrimas y dando un poco de alegría (8-12-2015),

Tomo 1 Salterio 1ª Semana

Santos Habacuc prof, Bibiana mr, Silverio pp mr

 Beatos M.a Ángela Astorch ab,
Juan de Ruusbroeck pb

Papa Francisco: El Evangelio nos introduce a uno de los temas más sugestivos del tiempo de Adviento: la visita del Señor a la humanidad. La primera visita se realizó con la Encarnación, el nacimiento de Jesús en la de Belén; la segunda es en el presente: el Señor nos visita continuamente cada día, camina a nuestro lado y es una presencia de consolación; y para concluir estará la última visita, que profesamos cada vez que recitamos el Credo: “De nuevo vendrá con gloria para juzgar a los vivos y a los muertos”. El Señor hoy nos habla de esta última visita suya, la que sucederá al final de los tiempos y nos indica adonde llegará nuestro camino. De esta perspectiva viene también una invitación a la sobriedad, a no ser dominados por las cosas de este mundo, de las realidades materiales, sino más bien a gobernarlas (27-11-2016).

 

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Santos CATALINA vg mr
Moisés pby Pedro y Agueda Yi mrs

Papa Francisco: La solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo corona el año litúrgico. El Evangelio presenta la realeza de Jesús en el culmen de su obra de salvación, y lo hace de una manera sorprendente. «El Mesías de Dios, el Elegido, el Rey» se muestra sin poder y sin gloria. Su realeza es paradójica: su trono es la cruz; su corona es de espinas; no tiene cetro, però le ponen una caña en la mano; no viste suntuosamente, pero es privado de la túnica; no tiene anillos deslumbrantes en los dedos, pero sus manos están traspasadas por los clavos; no posee un tesoro, pero es vendido por treinta monedas. Verdaderamente el reino de Jesús no es de este mundo; pero justamente es aquí donde encontramos la redención y el perdón. Porque la grandeza de su reino no es el poder según el mundo, sino el amor Dios, un amor capaz de alcanzar y restaurar todas las cosas. Por este amor, Cristo se abajó hasta nosotros, vivió nuestra miseria humana, probó nuestra condición más ínfima: la injusticia, la traición, el abandono; experimentó la muerte, el sepulcro, los infiernos. De esta forma nuestro Rey fue incluso hasta los confines del Universo para abrazar y salvar a todo viviente. No nos ha condenado, ni siquiera conquistado, nunca ha violado nuestra libertad, sino que se ha abierto paso por medio del amor humilde que todo lo excusa, todo lo espera, todo lo soporta. Solo este amor ha vencido y sigue venciendo a nuestros grandes adversarios: el pecado, la muerte y el miedo (20-11-2016).

Monición única para todas las lecturas 

La realeza de Jesucristo es el tema central en las lecturas de este domingo. El profeta Daniel, tras asistir a la caída de los imperios, observa que Dios entrega el poder universal a un personaje divino y humano al mismo tiempo al que denomina Hijo de hombre. La comunidad joánica reconoce en este personaje a Jesús, el “soberano de los reyes de la tierra”, el “testigo fidedigno”, que confiesa su realeza ante Pilato.

PRIMERA LECTURA   

Lectura de la profecía de Daniel 7, 13-14

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Tomo IV. 1ª Semana

DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS DE
SAN PEDRO Y SAN PABLO, San Román mr.
Ntra. Sra. de la Divina Providencia

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

 

Papa Francisco: El Evangelio de este penúltimo domingo del año litúrgico propone una parte del discurso de Jesús sobre los últimos eventos de la historia humana, elementos apocalípticos, como guerras, carestías, catástrofes cósmicas: «El sol se oscurecerá, la luna no dará su esplendor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Sin embargo, el núcleo central en torno al cual gira el discurso de Jesús es Él mismo, el misterio de su persona y de su muerte y resurrección, y su regreso al final de los tiempos. Nuestra meta final es el encuentro con el Señor resucitado. Yo os quisiera preguntar: ¿cuántos de vosotros pensáis en esto? Habrá un día en que yo me encontraré cara a cara con el Señor. Y esta es nuestra meta: este encuentro. Nosotros no esperamos un tiempo o un lugar, vamos al encuentro de una persona: Jesús. El problema no es «cuándo» sucederán las señales premonitorias de los últimos tiempos, sino el estar prepara dos para el encuentro. El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de uno mismo por amor al prójimo y a imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo (15-11-2015).