Agenda

25 Sep 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
26 Sep 2020
17:00
Fatima
02 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
03 Oct 2020
17:00
Fatima
09 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
10 Oct 2020
17:00
Fatima
16 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
17 Oct 2020
17:00
Fatima
23 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
24 Oct 2020
17:00
Fatima

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NATIVIDAD DEL SEÑOR

Papa Francisco: «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio do esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros. Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Este es el signo de siempre para encontrara Jesús. No solo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios. Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad». El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza (24-12-2016).

PRIMERA LECTURA

(Isaías 52, 7-10) El profeta, probablemente el segundo Isaías, nos invita a la esperanza porque Dios viene a Sión, "consuela a su pueblo y rescata a Jerusalén". La promesa se refiere a los tiempos del destierro en Babilonia y a su próximo final. Pero nosotros leemos el pasaje desde la perspectiva de la encarnación del Hijo de Dios.

Lectura del libro de Isaías 52, 7-10

SOLEMNIDAD
DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Papa Francisco: «Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt 2,11). Las palabras del apóstol Pablo manifiestan el misterio do esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Niño que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros. Los pastores descubren sencillamente que «un niño nos ha nacido» (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegría, toda esta luz se concentra en un único punto, en ese signo que el ángel les ha indicado: «Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12). Este es el signo de siempre para encontrar a Jesús. No solo entonces, sino también hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez frágil de un niño recién nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pañales que lo cubren. Allí está Dios. Y para encontrarlo hay que ir allí, donde él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño. El Niño que nace nos interpela: nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará. Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escuálidos «pesebres donde se devora su dignidad». El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza (24-12-2016).

 

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de esta noche nos introducen en el misterio de la Navidad. El recorrido se inicia con el profeta Isaías, que anuncia jubiloso el fin de la dominación enemiga gracias al nacimiento del “príncipe de la paz”. La segunda lectura proclama esperanzada una salvación universal y señala a Jesús como aquel que ha venido a mostrarnos el camino del bien. Por último, el evangelio según san Lucas narra en clave teológica el nacimiento del salvador esperado, del príncipe de la paz anunciado. Acojamos esta palabra en nuestros corazones. 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 9, 1-3. 5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz. Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor lo realizará.

(23 de diciembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo I - Salterio 4ª semana

Santos Francisca J. Cbrini vg. Isquirión mr

Papa Francisco: La liturgia de hoy, cuarto y último domingo de Adviento, está caracterizada por la cercanía de Dios a la humanidad. El relato del Evangelio (Mateo 1,18-24) nos muestra las dos personas que, más que ninguna otra, han estado inmersas en este misterio: la Virgen María y su esposo José. Misterio de amor, misterio de cercanía de Dios a la humanidad. MARÍA aparece representada a la luz de la profecía que dice: "Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo". El evangelista Mateo, reconoce que esto se ha cumplido en María, que concibió a Jesús por obra del Espíritu Santo. El Hijo de Dios "viene" a su seno para ser hombre, y ella lo acoge. Así, de manera única, Dios se ha acercado al ser humano tomando la carne de una mujer. Aunque de manera distinta, también se acerca Dios a nosotros con su gracia para entrar en nuestra vida y para ofrecernos el don de su Hijo. ¿Qué podemos hacer nosotros: acogerlo, dejar que se acerque, o, por el contrario, rechazarlo, echarlo fuera? Como María, ofreciéndose libremente a sí misma al Señor de la historia, nos ha permitido cambiar el destino de la humanidad, así también nosotros, acogiendo a Jesús y tratando de seguirlo cada día, podemos cooperar a su designio de salvación para nosotros mismos y para el mundo. Así se nos presenta María como modelo al que podemos mirar y como ayuda con la que podemos contar en nuestra búsqueda de Dios, en la cercanía a Dios, en este dejar que se acerque a nosotros para construir la civilización del amor. El otro protagonista del Evangelio de hoy es SAN JOSÉ. En aquel momento de duda, incluso de angustia, Dios sale a su encuentro por medio de un mensajero que le iluminará sobre la naturaleza de la maternidad de María: "La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo". José se fía totalmente de Dios que se le acerca y, siguiendo la invitación divina, no repudia a su prometida esposa. Acogiendo a María, José acoge consciente y amorosamente al que ha sido concebido por obra admirable de Dios, para quien nada es imposible. José nos enseña a dejarnos guiar por Dios con obediencia voluntaria (18-12-2016).

Monición para todas las lecturas

El evangelista Mateo aplicó el oráculo del Emmanuel que hoy leemos en la primera lectura al nacimiento de Jesús. En él se cumplen las Escrituras de modo definitivo. Nuestra generación, que busca al Señor como la del salmista, lo puede encontrar en Jesús de Nazaret. Quien lo descubra tendrá que anunciarlo en todas partes con la misma valentía y decisión de Pablo. Con mucha atención escuchemos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 7, 10-14

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: —«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: —«No la pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Dios: —«Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».

(15 de diciembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo I - Salterio 3ª semana

Santos Valeriano ob, Maximino pb,

María C. de la Rosa vg.

 

Papa Francisco: La liturgia nos invita a acoger el espíritu con el que acontece todo esto, es decir, la alegría. San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y el dar gracias continuamente. 1ª. Sobre la primera: permanecer siempre en la alegría incluso cuando las cosas no van según nuestros deseos. Las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, y tantas veces la realidad que nos rodea parece inhabitable y árida. Él ha venido a la tierra para dar de nuevo a los hombres la dignidad y la libertad de hijos de Dios, que solo Él puede comunicar. 2ª. Esta alegría se basa en la oración perseverante: por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuánto más estamos enraizados en Cristo tanto más reencontraremos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas. Un cristiano no puede ser un profeta de desventuras, sino un testimonio y un heraldo de alegría. Una alegría para compartir con los demás, una alegría contagiosa que hace menos difícil el camino de la vida. 3ª.Por último, el dar gracias continuamente hace referencia a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así un incesante agradecimiento (17-12-2017).

Solemnidad de la Inmaculada Concepción

de la Bienaventurada  Virgen María. Ciclo A

Liturgia de la Horas: Tomo I - Salterio 2ª semana

Ntra. Sra. de Cascupé,

Santa Narcisa de Jesús vg.

Beatos mártires del siglo XX en España

Liturgia de las Horas Tomo I - Salterio 1ª semana

Santos Nahún prof, Florencia vg,
Eligió ob, Edmundo, Radulfo y Alejandro pbs mrs.

Beatos Juan de Vercelli pb, Carlos de Foucaüld pb

NUEVO AÑO LITUGICO. CICLO, A

TIEMPO DE ADVIENTO

Papa Francisco: Hoy la Iglesia inicia un nuevo año litúrgico, es decir, un nuevo camino de fe del pueblo de Dios, que iniciamos con el Adviento. La página del Evangelio nos presenta uno de los temas más sugestivos del tiempo de Adviento: la visita del Señor a la humanidad. La primera visita se produjo con el nacimiento de Jesús en la gruta de Belén; la segunda sucede en el presente: el Señor nos visita continuamente cada día, camina a nuestro lado y es una presencia de consolación; y para concluir estará la tercera y última visita, que profesamos cada vez que recitamos el Credo: «De nuevo vendrá en la gloria para juzgar a vivos y a muertos». El Señor hoy nos habla de esta última visita suya, al final de los tiempos. La palabra de Dios hace resaltar el contraste entre el desarrollo normal de las cosas, la rutina cotidiana, y la venida repentina del Señor. El Evangelio quiere, no darnos miedo, sino abrir nuestro horizonte a la dimensión ulterior, más grande, que por una parte relativiza las cosas de cada día, pero al mismo tiempo las hace preciosas, decisivas. La relación con el Dios que viene a visitarnos da a cada gesto, a cada cosa, una luz diversa, una profundidad, un valor simbólico. Desde esta perspectiva llega también una invitación a la sobriedad, a no ser dominados por las cosas de este mundo, por las realidades materiales, sino más bien a gobernarlas. Es una invitación a la vigilancia, porque, no sabiendo cuándo vendrá Él, es necesario estar preparados siempre para partir. En este tiempo de Adviento estamos llamados a ensanchar los horizontes de nuestro corazón, a dejarnos sorprender por la vida que se presenta cada día con sus novedades (27-11-2016).

(24 de noviembre de 2019)

Santos ANDRÉS DUNG-LAC pb y co mrs,

Crisógono mr, Flora y María vgs mrs,
Mateo Alonso y co mrs

Papa Francisco: La solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo corona el año litúrgico. El Evangelio presenta la realeza de Jesús en el culmen de su obra de salvación, y lo hace de una manera sorprendente. El Mesías de Dios, el Elegido, el Rey» se muestra sin poder y sin gloria: está en la cruz, donde parece más un vencido que un vencedor. Su realeza es paradójica: su trono es la cruz; su corona es de espinas; no tiene cetro, pero le ponen una caña en la mano; no viste suntuosamente, pero es privado de la túnica; no tiene anillos deslumbrantes en los dedos, pero sus manos están traspasadas por los clavos; no posee un tesoro, pero es vendido por treinta monedas. Verdaderamente el reino de Jesús no es de este mundo, pero justamente es aquí donde encontramos la redención y el perdón. Porque la grandeza de su reino no es el poder según el mundo, sino el amor de Dios, un amor capaz de alcanzar y restaurar todas las cosas. Por este amor, Cristo se abajó hasta nosotros, vivió nuestra miseria humana, probó nuestra condición más ínfima: la injusticia, la traición, el abandono; experimentó la muerte, el sepulcro, los infiernos. De esta forma nuestro Rey fue incluso hasta los confines del Universo para abrazar y salvar a todo viviente (20-11.2016).

Monición para todas las lecturas

En consonancia con la fiesta que celebramos, las lecturas de este domingo giran en torno a la figura del rey. En el pasaje del libro de Samuel, David es ungido por los ancianos del pueblo. Los discípulos de Jesús supieron reconocerle como el Cristo (el ungido), como el sucesor esperado de aquel gran rey de Israel. Así lo presenta el evangelio de Lucas, pero su entronización no tendrá lugar en un palacio, sino en la cruz. El autor de la carta a los Colosenses, mediante un precioso himno, exalta a Cristo como rey de todo el universo según el designio amoroso de Dios. Escuchemos con mucha atención.

(17 de noviembre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 1ª semana

Santos ISABEL DE HUNGRIA re mf,
Acisclo tnr, Aniano ob, Hugo ob, Hilda ab,
Filipina Duchesne rl, Juan del Castillo pb mr

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Monición para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos recuerdan que la historia de la salvación llegará un día a su fin. El profeta Malaquías evoca el juicio definitivo de Dios, que puede ser condenatorio o salvador. El salmista nos dice que Dios llega a nosotros trayendo en sus manos la salvación y la victoria. Y el evangelio, con la probable referencia a la destrucción de Jerusalén en el año 70, nos invita a mantenernos fieles al mensaje en cualquier momento de nuestra existencia, por difícil y doloroso que pueda ser. Escuchemos con mucha atención.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 19-20a

Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir —dice el Señor de los ejércitos—, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

(10 de noviembre de 2019)

Tomo IV - Salterio 4ª semana

Santos LEÓN MAGNO pp dc,
Orestes mr, Andrés Avelino pb

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

Papa Francisco: Para poner a Jesús en dificultad y ridiculizar la fe en la resurrección de los muertos, los saduceos -que no creían en la resurrección de los muertos- parten de un caso imaginario: «Una mujer tuvo siete maridos, que murieron uno tras otro», y preguntan a Jesús: «¿De cuál de ellos será esposa esa mujer después de su muerte?». Jesús, siempre apacible y paciente, en primer lugar responde que la vida después de la muerte no tiene los mismos parámetros de la vida terrena. La vida eterna es otra vida, en otra dimensión donde, entre otras cosas, ya no existirá el matrimonio, que está vinculado a nuestra existencia en este mundo. Los resucitados serán como los ángeles, y vivirán en un estado diverso. Pero luego Jesús, por decirlo así, pasa al contraataque. Y lo hace citando la Sagrada Escritura, con una sencillez y una originalidad que nos dejan llenos de admiración por nuestro Maestro, el único Maestro. La prueba de la resurrección Jesús la encuentra en el episodio de Moisés y de la zarza ardiente, allí donde Dios se revela como el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob. El nombre de Dios está relacionado con los nombres de los hombres y las mujeres con quienes Él se vincula, y este vínculo es más fuerte que la muerte. Y nosotros podemos decir también de la relación de Dios con nosotros, con cada uno de nosotros: ¡Él es nuestro Dios! Como si Él llevase nuestro nombre. A Él le gusta decirlo, y esta es la alianza. He aquí por qué Jesús afirma: «No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para Él todos están vivos». Y este es el vínculo decisivo, la alianza fundamental, la alianza con Jesús: Él mismo es la Alianza, Él mismo es la Vida y la Resurrección, porque con su amor crucificado venció la muerte. Jesús le da un giro a la perspectiva humana y afirma que nuestra peregrinación va de la muerte a la vida: la vida plena (10-11-2013).

Monición para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos colocan ante el hecho universal de la muerte, pero nos llenan de consuelo y esperanza en la gloriosa resurrección. Porque Dios no nos ha creado para la muerte, sino para la vida. La muerte no tiene la última palabra; por eso no hay que tenerle miedo a morir en manos de los hombres, como lo relata la primera lectura, pues al despertar nos saciaremos de la presencia de Dios, como lo proclamaremos en el salmo. Jesús nos confirma en el Evangelio de hoy esta gran verdad. Escuchemos atentos.