Agenda

13 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
14 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
15 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
15 Nov 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
16 Nov 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
16 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
17 Nov 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
17 Nov 2019
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
17 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
18 Nov 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

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PROGRAMA DE ACTIVIDADES
I Semana de la Parroquia

“La MISERICORDIA del SEÑOR
no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura’’

(Libro de las Lamentaciones 3, 22)

DOMINGO, 21 DE ABRIL

INAUGURACION DE LA I SEMANA DE LA PARROQUIA
Celebración de la Eucaristía de Resurrección
Preside el Sr, Cura Párroco
D Emilio-Jesús Montes Romero
Ermita Virgen de la Cabeza a las 11,30 horas,

Del 19 al 27 de Abril

NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA

 

VIERNES SANTO 19 de Abril y SABADO SANTO 20 de Abril

En el Templo Parroquial a las 15,00 horas.

SANTO TRIDUO PASCUAL

Santos: ANSELMO ob, dc, Anastasio ob

Conrado de Parzham rl

Román Adame pr mr

 DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

SANTO TRIDUO PASCUAL

SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR
Santos Inés de Montepulciano vg,
Aniceto pp, Secundino mr, Marcelino ob

Papa Francisco: Jesús nos invita a mirar sus llagas, nos invita a tocarlas, como a Tomás, para sanar nuestra incredulidad. Nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso. A través de ellas, como por una brecha luminosa, podemos ver todo el misterio de Cristo y de Dios: su Pasión, su vida terrena -llena de compasión por los más pequeños y los enfermos-, su encarnación en el seno de María. Es este, hermanos y hermanas, el camino que Dios nos ha abierto para que podamos salir, finalmente, de la esclavitud del mal y de la muerte, y entrar en la tierra de la vida y de la paz. Este Camino es Él, Jesús, Crucificado y Resucitado, y especialmente lo son sus llagas llenas de misericordia. Ante mis pecados o ante las grandes tragedias del mundo, me remorderá mi conciencia, pero no perderé la paz, porque me acordaré de las llagas del Señor. Él, en efecto, "fue traspasado por nuestras rebeliones" (/s 53, 5). ¿Qué hay tan mortífero que no haya sido destruido por la muerte de Cristo? (12-4-15).

Oración:

CRISTO JESÚS, en este día de sepulcro, aún quedan ecos de la tarde cruenta del viernes, queda sin respuesta tu grito desgarrador -Dios mío, ¿por qué me has abandonado?-, queda la esperanza. Mañana, al alba, verás y veremos, que el Padre nunca te ha abandonado, y que tu muerte se convierte en fuente de vida para ti y para el mundo. Me quedo con tu Madre, que desde la Cruz me la diste a mí como Madre: a pesar de haber visto a un Dios que ha muerto, al principal apóstol que te negó, y al último apóstol que te vendió, María espera, y yo con ella.

SANTO TRIDUO PASCUAL

Desde la tarde del Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua

JUEVES SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR
Santos Eusebio ob, Anastasia vd, Perfecto pb mr.

María de la Encarnación mf rl. Beato Andrés Hibernon rl

Papa Francisco: Jesús estaba cenando con los suyos en la ultima cena y dice el Evangelio- "Sabiendo que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre. Sabía ¿que lo habían traicionado y que Judas lo habría entregado esa misma noche. Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el extremo Dios ama así: hasta el extremo -. Y da la vida por cada uno de nosotros, y se enorgullece de ello y lo quiere así porque El tiene amor: «Amar hasta eí extremo". No es fácil porque todos nosotros somos pecadores, todos tenemos límites, defectos, tantas cosas. Todos sabemos amar, pero no somos como Dios que ama sin mirar las consecuencias, hasta el extremo. Y nos da el ejemplo- para enseñarlo, Él, que era "el jefe", que era Dios, lava los pies a sus discípulos. Lavar los pies era una costumbre de entonces, antes de los almuerzos y de las cenas, porque no había asfalto v la gente andaba entre el polvo. Por lo tanto, uno de los gestos para recibir a una persona en casa y también a la hora de comer, era lavarle los pies. Era tarea de los esclavos, de los que estaban esclavizados, pero Jesús invierte esa regla y lo hace El. Simón no quena, pero Jesús le explicó que tenía que ser así, que Él había venido al mundo para servir, para servirnos para hacerse esclavo por nosotros, para dar su vida por nosotros, para amar hasta el extremo. Después de esto, tomó el pan y nos dio su Cuerpo. Tomó el cáliz con el vine»y-nos dio su Sangre. Así es el amor de Dios. Hoy, pensemos solamente en el amor de Dios (13-4-2017).

 

Toda la feligresía católica se alegra hoy en el Señor al celebrar, con el Jueves Santo, el inicio del Triduo Pascual. 

En un día como hoy, durante la Última Cena, Jesús instituyó dos sacramentos muy importantes para nuestra iglesia, inseparables uno del otro: La Eucaristía y el Orden Sacerdotal. Sin sacerdote no hay Eucaristía, y sin Eucaristía tampoco hay sacerdote.

Desde aquel acontecimiento que nos narra el libro del Éxodo, en el capítulo 12, cuando el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de Egipto y comenzó su partida hacia la tierra prometida, los judíos celebraban la Pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto y dar ese paso hacia la libertad. Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

Al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena, los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto. Y Jesús, sabiendo que ya su partida estaba muy cerca, quiso celebrar con sus discípulos una cena muy especial, para conmemorar la Pascua Judía. En esa cena, Jesús nos entrega su cuerpo y su sangre. Reparte el pan y el vino, que se convierten en su cuerpo y en su sangre. No "significan", como lo afirman algunas denominaciones protestantes, sino que "son" su cuerpo y su sangre. Jesús no dijo "esto significa mi cuerpo", sino "esto es mi cuerpo", "esta es mi sangre". De modo que, a partir de esa Última Cena, por mandato del mismo Jesús que dijo a sus discípulos: "Haced esto en mi memoria", los cristianos seguimos alimentándonos con el Pan que da la Vida, con el mismo cuerpo y sangre de Cristo, cada vez que participamos de la Santa Eucaristía.

Como iglesia celebramos muchas fiestas durante el año litúrgico. Algunas de ellas tienen ya una fecha fija para todos los años, tales como la Navidad (25 de diciembre), Santa María Madre de Dios (1 de enero), la Presentación del Señor (2 de febrero), entre otras. Pero hay celebraciones que no tienen una fecha fija, son celebraciones móviles, tales como el Miércoles de Ceniza, Semana Santa, la Ascensión, Pentecostés y otras. 

Consideremos ahora el caso de la Semana Santa, ¿Por qué no tiene una fecha fija para cada año? Todo tiene que ver con aquella noche en que el pueblo judío salió de Egipto, aprovechando la luna llena, para huir sin ser descubiertos por las autoridades del Faraón, pues la luz de la luna les permitió prescindir de las lámparas. Ese acontecimiento lo narra el capítulo 12 del libro del Éxodo. 

"Es la Pascua de Yahveh" (Ex. 12,11), una celebración que se realizará de generación en generación:  "Este será un día memorable para vosotros, y lo celebraréis como fiesta en honor de Yahveh de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre" (Ex. 12,14).  Por lo tanto, los hebreos, fieles a este mandato,  deben celebrar cada año la fiesta de Pascua durante toda una semana entre el 14 (la víspera del 15) y el 21 del mes de Nisan; días que empiezan con la primera luna llena de primavera. Dicho mes (Nisan) cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Las antiguas civilizaciones usaban el calendario lunar para fijar el paso del tiempo. Por medio de ese calendario fijaban la fiesta de la Pascua. 

Jesús, como un judío fiel a estas tradiciones, también celebró la Pascua en aquel Jueves Santo, junto a sus discípulos, en una noche de luna llena. Por eso, la Iglesia fija el Jueves Santo en el día de luna llena que se presenta entre el mes de marzo y abril. Por esa razón la Semana Santa no cae siempre en las mismas fechas. 

 DOMINGO DE RAMOS EN IA PASIÓN DEL SEÑOR

Liturgia de las Horas: Tomo II - Salterio 2o semana

Santos Lamberto ob, Bernardo ab,
Ludivina vg.

Beato Pedro González (San Telmo) pb

SEMANA SANTA

Liturgia de las Horas: Tomo II - Salterio 1ª Semana

Santos: JUAN B. DE LA SALLE pb

Teodoro ob, Germán José pb,

Pedro Nguyên Van Luu pb mr. 

Papa Francisco: El Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma es tan bonito que a mí me gusta mucho leerlo y releerlo. Nos presenta el episodio de la mujer adúltera, poniendo de relieve el tema de la misericordia de Dios, que nunca quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Esa mujer "sorprendida en adulterio" se encuentra en el medio: entre Jesús y la multitud, entre la misericordia del Hijo de Dios y la violencia, la rabia de sus acusadores. En realidad, ellos no fueron al Maestro para pedirle su opinión —era gente mala—, sino para tenderle una trampa... «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». Se quedaron allí solos la mujer y Jesús: la miseria y la misericordia, una frente a la otra. Y esto cuántas veces nos sucede a nosotros cuando nos detenemos ante el confesonario, con vergüenza, para hacer ver nuestra miseria y pedir el perdón. «Mujer, ¿dónde están?», le dice Jesús. Y basta esta constatación, y su mirada llena de misericordia y llena de amor, para hacer sentir a esa persona —quizás por primera vez— que tiene una dignidad, que ella no es su pecado, que ella tiene una dignidad de persona, que puede cambiar de vida, puede salir de sus esclavitudes y caminar por una senda nueva. Esa mujer nos representa a todos nosotros, que somos pecadores, es decir adúlteros ante Dios, traidores a su fidelidad. Y su experiencia representa la voluntad de Dios para cada uno de nosotros: no nuestra condena, sino nuestra salvación a través de Jesús. Él es la gracia que salva del pecado y de la muerte. Él ha escrito en la tierra, en el polvo del que está hecho cada ser humano (13-3-2016).