Agenda

18 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Jul 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
20 Jul 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
20 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
21 Jul 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
21 Jul 2019
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
21 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
22 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
23 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

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Toda la feligresía católica se alegra hoy en el Señor al celebrar, con el Jueves Santo, el inicio del Triduo Pascual. 

En un día como hoy, durante la Última Cena, Jesús instituyó dos sacramentos muy importantes para nuestra iglesia, inseparables uno del otro: La Eucaristía y el Orden Sacerdotal. Sin sacerdote no hay Eucaristía, y sin Eucaristía tampoco hay sacerdote.

Desde aquel acontecimiento que nos narra el libro del Éxodo, en el capítulo 12, cuando el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de Egipto y comenzó su partida hacia la tierra prometida, los judíos celebraban la Pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto y dar ese paso hacia la libertad. Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

Al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena, los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto. Y Jesús, sabiendo que ya su partida estaba muy cerca, quiso celebrar con sus discípulos una cena muy especial, para conmemorar la Pascua Judía. En esa cena, Jesús nos entrega su cuerpo y su sangre. Reparte el pan y el vino, que se convierten en su cuerpo y en su sangre. No "significan", como lo afirman algunas denominaciones protestantes, sino que "son" su cuerpo y su sangre. Jesús no dijo "esto significa mi cuerpo", sino "esto es mi cuerpo", "esta es mi sangre". De modo que, a partir de esa Última Cena, por mandato del mismo Jesús que dijo a sus discípulos: "Haced esto en mi memoria", los cristianos seguimos alimentándonos con el Pan que da la Vida, con el mismo cuerpo y sangre de Cristo, cada vez que participamos de la Santa Eucaristía.

Como iglesia celebramos muchas fiestas durante el año litúrgico. Algunas de ellas tienen ya una fecha fija para todos los años, tales como la Navidad (25 de diciembre), Santa María Madre de Dios (1 de enero), la Presentación del Señor (2 de febrero), entre otras. Pero hay celebraciones que no tienen una fecha fija, son celebraciones móviles, tales como el Miércoles de Ceniza, Semana Santa, la Ascensión, Pentecostés y otras. 

Consideremos ahora el caso de la Semana Santa, ¿Por qué no tiene una fecha fija para cada año? Todo tiene que ver con aquella noche en que el pueblo judío salió de Egipto, aprovechando la luna llena, para huir sin ser descubiertos por las autoridades del Faraón, pues la luz de la luna les permitió prescindir de las lámparas. Ese acontecimiento lo narra el capítulo 12 del libro del Éxodo. 

"Es la Pascua de Yahveh" (Ex. 12,11), una celebración que se realizará de generación en generación:  "Este será un día memorable para vosotros, y lo celebraréis como fiesta en honor de Yahveh de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre" (Ex. 12,14).  Por lo tanto, los hebreos, fieles a este mandato,  deben celebrar cada año la fiesta de Pascua durante toda una semana entre el 14 (la víspera del 15) y el 21 del mes de Nisan; días que empiezan con la primera luna llena de primavera. Dicho mes (Nisan) cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Las antiguas civilizaciones usaban el calendario lunar para fijar el paso del tiempo. Por medio de ese calendario fijaban la fiesta de la Pascua. 

Jesús, como un judío fiel a estas tradiciones, también celebró la Pascua en aquel Jueves Santo, junto a sus discípulos, en una noche de luna llena. Por eso, la Iglesia fija el Jueves Santo en el día de luna llena que se presenta entre el mes de marzo y abril. Por esa razón la Semana Santa no cae siempre en las mismas fechas. 

 DOMINGO DE RAMOS EN IA PASIÓN DEL SEÑOR

Liturgia de las Horas: Tomo II - Salterio 2o semana

Santos Lamberto ob, Bernardo ab,
Ludivina vg.

Beato Pedro González (San Telmo) pb

SEMANA SANTA

Liturgia de las Horas: Tomo II - Salterio 1ª Semana

Santos: JUAN B. DE LA SALLE pb

Teodoro ob, Germán José pb,

Pedro Nguyên Van Luu pb mr. 

Papa Francisco: El Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma es tan bonito que a mí me gusta mucho leerlo y releerlo. Nos presenta el episodio de la mujer adúltera, poniendo de relieve el tema de la misericordia de Dios, que nunca quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Esa mujer "sorprendida en adulterio" se encuentra en el medio: entre Jesús y la multitud, entre la misericordia del Hijo de Dios y la violencia, la rabia de sus acusadores. En realidad, ellos no fueron al Maestro para pedirle su opinión —era gente mala—, sino para tenderle una trampa... «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». Se quedaron allí solos la mujer y Jesús: la miseria y la misericordia, una frente a la otra. Y esto cuántas veces nos sucede a nosotros cuando nos detenemos ante el confesonario, con vergüenza, para hacer ver nuestra miseria y pedir el perdón. «Mujer, ¿dónde están?», le dice Jesús. Y basta esta constatación, y su mirada llena de misericordia y llena de amor, para hacer sentir a esa persona —quizás por primera vez— que tiene una dignidad, que ella no es su pecado, que ella tiene una dignidad de persona, que puede cambiar de vida, puede salir de sus esclavitudes y caminar por una senda nueva. Esa mujer nos representa a todos nosotros, que somos pecadores, es decir adúlteros ante Dios, traidores a su fidelidad. Y su experiencia representa la voluntad de Dios para cada uno de nosotros: no nuestra condena, sino nuestra salvación a través de Jesús. Él es la gracia que salva del pecado y de la muerte. Él ha escrito en la tierra, en el polvo del que está hecho cada ser humano (13-3-2016).

Organizado por la Parroquia de Fátima de Portugal: Rezo del Santo Rosario  para todo el mundo.

Retransmitido a todo el mundo a traves de RADIO MARÍA.

Nuestra Parroquia del Cristo, se une al mismo desde la capilla de Fátiuma (C/ Norte) el jueves día cuatro de abril a las 21,00 horas

Os esperamos

Santos Benjamín di mr

Balbina mr, Guido ab.

Papa Francisco: Dentro del itinerario cuaresmal, el Evangelio nos presenta precisamente esta última parábola del padre misericordioso, que tiene como protagonista a un padre con sus dos hijos. Es un hombre siempre preparado para perdonar y espera contra toda esperanza. Sorprende sobre todo su tolerancia ante la decisión del hijo más joven de irse de casa: podría haberse opuesto, sabiendo que todavía es inmaduro, un muchacho joven, o buscar algún abogado para no darle la herencia ya que todavía estaba vivo. Sin embargo, le permite marchar, aún previendo los posibles riesgos. Así actúa Dios con nosotros: nos deja libres, también para equivocarnos, porque al crearnos nos ha hecho el gran regalo de la libertad. Nos toca a nosotros hacer un buen uso. El padre lo lleva siempre en el corazón; espera con confianza su regreso, escruta el camino con la esperanza de verlo. Y un día lo ve aparecer a lo lejos. Y esto significa que este padre, cada día subía a la terraza para ver si su hijo volvía. Entonces se conmueve al verlo, corre a su encuentro, lo abraza y lo besa. ¡Cuánta ternura! ¡Y este hijo había hecho cosas graves! Pero el padre lo acoge así. La misma actitud reserva el padre al hijo mayor, que siempre ha permanecido en casa, y ahora está indignado y protesta porque no entiende y no comparte toda la bondad hacia el hermano que se había equivocado. El padre también sale al encuentro de este hijo y le recuerda que lo tienen todo en común, pero es necesario acoger con alegría al hermano que finalmente ha vuelto a casa. Cuando uno se siente pecador, se siente realmente poca cosa, o como he escuchado decir a alguno —muchos—: «Padre, soy una porquería», entonces es el momento de ir al Padre. Por el contrario, cuando uno se siente justo —«Yo siempre he hecho las cosas bien...»—, igualmente el Padre viene a buscarnos porque esa actitud de sentirse justo es una actitud mala: ies la soberbia! El padre espera a los que se reconocen pecadores y va a buscar a aquellos que se sienten justos (6-3-2016).

Monición única para todas las lecturas  

Las lecturas de este día tienen un marcado carácter festivo. Los israelitas celebran la fiesta de la Pascua por primera vez en la tierra prometida. De este modo se unen al canto del salmista que bendice al Señor por su grandeza y su bondad. El padre del evangelio de Lucas prepara una gran fiesta para conmemorar que su hijo perdido ha vuelto a la vida. Escuchemos gozosamente este mensaje.

 PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: —«Hoy os he despojado del oprobio de Egipto». Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó. El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas. Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

San José, esposo de la Virgen María

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA BIENAVENTURADA
VIRGEN MARÍA

 

Papa Francisco: Recuerdo a una persona que quiero mucho, y que es y ha sido muy importante a lo largo de mi ida. Ha sido sostén y fuente de inspiración. Es a él a quien recurro cuando estoy medio «apretado»: es san José. En la vida de José hubo situaciones difíciles de enfrentar. Me imagino a José con su esposa a punto de tener a su hijo, sin un techo, sin una casa, sin alojamiento. José era un hombre que se hizo preguntas, pero, sobre todo, era un hombre de fe. Y fue la fe lo que le permitió a José poder encontrar luz en ese momento que parecía todo a oscuras; fue la fe lo que lo sostuvo en las dificultades (24-9-2015).

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: —«Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre"».

 Liturgia de las Horas: Tomo II Salterio III Semana

Santos Óscar Arnulfo Romero ob mr,
Catalina de Suecia vg,

Beato Diego José de Cádiz pb.

 

Papa Francisco: [Si no os convertís, todos pereceréis]. El agua que da la vida eterna fue derramada en nuestros corazones en el día de nuestro Bautismo; entonces Dios nos transformó y llenó de su gracia. Pero puede darse que este gran don lo hemos olvidado, o reducido a un mero dato personal; y quizá vamos en busca de "pozos" cuyas aguas no nos sacian. Cuando olvidamos el agua verdadera, buscamos pozos que no tienen aguas limpias, i Entonces este Evangelio es precisamente para nosotros! Cierto, nosotros ya lo conocemos, pero quizá todavía no lo hemos encontrado personalmente. Sabemos quién es Jesús, pero quizá no lo hemos encontrado personalmenté, hablando con Él, y no lo hemos reconocido todavía como nuestro Salvador. Este tiempo de Cuaresma es una buena ocasión para acercarse a Él, encontrarlo en la oración en un diálogo de corazón a corazón, hablar con Él, escucharle; es una buena ocasión para ver su rostro también en el rostro de un hermano y de una hermana que sufre. De esta forma podemos renovar en nosotros la gracia del Bautismo, saciar nuestra sed en la fuente de la Palabra de Dios y de su Espíritu Santo; y así descubrir también la alegría de convertirse en artífices de reconciliación e instrumentos de paz en la vida cotidiana (19-3-2017).

Liturgia de las Horas: Tomo II. Salterio 2ª semana

Santos: PATRICIO ob, Gertrudis de Brabante ab,

Juan Sarkander pb mr, Beato Juan  Nepomuceno Zegri pb.

DÍA DEL SEMINARIO

Papa Francisco: Al finalizar la experiencia maravillosa de la Transfiguración, los discípulos bajaron del monte con ojos y corazón transfigurados por el encuentro con
el Señor. Es el recorrido que podemos hacer también nosotros. El redescubrimiento
cada vez más vivo de Jesús no es fin en sí mismo, pero nos lleva a «bajar del monte», cargados con la fuerza del Espíritu divino, para decidir nuevos pasos de conversión
y para testimoniar constantemente la caridad, como ley de vida cotidiana. Transformados por la presencia de Cristo y del ardor de su palabra, seremos signo concreto del amor vivificante de Dios para todos nuestros hermanos, especialmente para quien sufre, para los que se encuentran en soledad y abandono, para los enfermos y para la multitud de hombres y de mujeres que, en distintas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia. En la Transfiguración se oye la voz del Padre celeste que dice: «Este esmi hijo amado, ¡escuchadlo!» (6-8-2017).