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31 May 2019
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Eucaristía Diaria Santo Cristo

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Domingo de Pascua (de Resurrección 21 de abril de 2019)

SANTO TRIDUO PASCUAL

Santos: ANSELMO ob, dc, Anastasio ob

Conrado de Parzham rl

Román Adame pr mr

 DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Papa Francisco: Hoy la Iglesia repite, canta, grita: "¡Jesús ha resucitado!". ¿Pero cómo? Pedro, Juan, las mujeres fueron al Sepulcro y estaba vado, Él no estaba. Fueron con el corazón cerrado por la tristeza, la tristeza de una derrota: el Maestro, su Maestro, al que amaban tanto, fue ejecutado, murió. Y de la muerte no se regresa. Esta es la derrota, este es el camino de la derrota, el camino hacia el sepulcro. Pero el ángel les dice. "No está aquí, ha resucitado". Es el primer anuncio: "Ha resucitado". Pero si el Señor ha resucitado, ¿cómo están sucediendo estas cosas? ¿Qué nos dice la Iglesia hoy ante tantas tragedias? Esto, sencillamente: La piedra descartada no resulta realmente descartada: Cristo ha resucitado". Pensemos un poco en los problemas cotidianos, en las enfermedades, en las guerras, en las tragedias humanas y, simplemente, con voz humilde, decimos: "No se como va esto, pero estoy seguro de que Cristo ha resucitado y yo he apostado por esto (16-4-2017).

Monición de Entrada

¡Aleluya, aleluya, Cristo ha resucitado! Esta es la victoria que, reunidos como hermanos, proclamamos y celebramos de manera solemne, unidos con toda la Iglesia. Pero, además, esta celebración está revestida de una alegría inmensa, provocada por nuestra esperanza en la vida eterna: si por medio del bautismo hemos muerto con Cristo al pecado, sabemos que también resucitaremos con Él. Jesucristo Resucitado nos guarda de la muerte definitiva, gracias al Espíritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones. Dispongámonos entonces, con un corazón nuevo y lleno de luz, a celebrar estos sagrados misterios, poniéndonos de pie y entonando el canto de entrada.

 

PRIMERA LECTURA

Monición a la Primera lectura (Hechos 10,34a.37-4)

El libro de los Hechos de los Apóstoles es una óptima lectura para el tiempo pascual. Aquellos primeros cristianos fueron la "comunidad de Jesús Resucitado". El primer pasaje que leemos es el testimonio de Pedro, en casa del pagano Cornelio, sobre la resurrección de Cristo. Escuchemos.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: —«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no ha todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados».

Palabra de Dios.

Monición: Salmo responsorial (Salmo 117)

El salmo para este domingo no podía ser otro que el 117, el más "pascual" del Salterio. Manifestemos nuestra alegría y nuestro gozo diciendo:

Salmo responsorial: Salmo 117

R. Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

O bien:

R. Aleluya.

Dad gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
Eterna es su misericordia. R.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.

La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.

SEGUNDA LECTURA

Monición: Segunda lectura (Colosenses 3, 1-4) 

El pasaje de Pablo en su carta a los de Colosas es el más apropiado para este domingo. Es breve pero denso y estimulante: "ya que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de allá arriba".

 Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y nuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Palabra de Dios.

O bien:

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 6b-8

Hermanos: ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.

Palabra de Dios.

Secuencia:

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?».
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

EVANGELIO

Monición al Evangelio (Juan 20, 1-9)

 El Evangelio de San Juan nos presenta hoy a los primeros testigos de la Resurrección de Cristo, quienes encontraron el sepulcro vacío el primer día de la semana.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo: —«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no había entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por la Iglesia, para que, renovándose sin cesar, pueda anunciar al mundo la vida nueva en Cristo, roguemos al Señor.
  2. Por los bautizados en la noche de Pascua y que ahora forman parte de nuestra Iglesia, para que, despojados del hombre viejo y revestidos del hombre nuevo, a imagen de Cristo, perseveren en la fe, que han sellado en el bautismo, roguemos al Señor.
  3. Por los que rigen los destinos de los pueblos, especialmente por los gobernantes de nuestro país, para que gobiernen y legislen en pro del resurgimiento de los más desposeídos de nuestra sociedad, roguemos al Señor.
  4. Por la humanidad que sufre, para que el Señor Jesús, el Viviente, encienda en ella la esperanza de la liberación de todo mal, roguemos al Señor.
  5. Por nosotros, que celebramos esta Pascua; para que, cuando aparezca Cristo, vida nuestra, aparezcamos juntamente con él en gloria, roguemos al Señor.Oración

Oración:

JESUCRISTO RESUCITADO, ¡has resucitado, como habías dicho! Tu palabra se cumple siempre, se colocó como fundamento de nuestra fe, y nos llena de profundo gozo y de firme esperanza. La muerte que los hombres te causamos no tiene la última palabra. La tienes tú, el primogénito de entre los muertos, que, con tu Resurrección, abres ante mí la vida nueva de la Pascua. Quiero morir al pecado y vivir desde hoy esa vida nueva que me ofreces, triunfador del pecado y de la muerte. ¡Enhorabuena, Señor, para ti y para todos los que te queremos como nuestro Dios y Salvador! Con tu permiso, voy a felicitar también a tu Madre como lo hace toda la Iglesia: Reina del cielo, alégrate, aleluya; porque el Señor, a quien mereciste llevar en tu seno, aleluya, ha resucitado, según su palabra, aleluya. Ruega a Dios por nosotros, aleluya.Oración:

Oración:

JESUCRISTO RESUCITADO, ¡has resucitado, como habías dicho! Tu palabra se cumple siempre, se colocó como fundamento de nuestra fe, y nos llena de profundo gozo y de firme esperanza. La muerte que los hombres te causamos no tiene la última palabra. La tienes tú, el primogénito de entre los muertos, que, con tu Resurrección, abres ante mí la vida nueva de la Pascua. Quiero morir al pecado y vivir desde hoy esa vida nueva que me ofreces, triunfador del pecado y de la muerte. ¡Enhorabuena, Señor, para ti y para todos los que te queremos como nuestro Dios y Salvador! Con tu permiso, voy a felicitar también a tu Madre como lo hace toda la Iglesia: Reina del cielo, alégrate, aleluya; porque el Señor, a quien mereciste llevar en tu seno, aleluya, ha resucitado, según su palabra, aleluya. Ruega a Dios por nosotros, aleluya.