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II Domingo de Adviento Ciclo B 

(6 de diciembre de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo I salterios 2ª semana

Santos NICOLÁS ob, Pedro Pascual ob mr,
Carmen M.ª Salles vg

Papa Francisco: Hoy, segundo domingo de Adviento, la liturgia nos indica los contenidos propios: es un tiempo para reconocer los vacíos que colmar en nuestra vida, para allanar las asperezas del orgullo y dejar espacio a Jesús que viene. El profeta Isaías, primera lectura, se dirige al pueblo anunciando el final del exilio en Babilonia y el regreso a Jerusalén. Él profetiza: «Una voz clama: "En el desierto preparadle un camino al Señor. [...]. Que los valles se levanten"» (40,3). Los valles para elevar representan todos los vacíos de nuestro comportamiento ante Dios, todos nuestros pecados de omisión. Un vacío en nuestra vida puede ser el hecho de que no rezamos o rezamos poco. El Adviento es momento favorable para rezar con más intensidad, para reservar a la vida espiritual el puesto importante que le corresponde. Otro vacío podría ser la falta de caridad hacia el prójimo, sobre todo, hacia las personas más necesitadas de ayuda no solo material, sino también espiritual. Estamos llamados a prestar más atención a las necesidades de los otros. Como Juan Bautista, podemos abrir caminos de esperanza en el desierto de los corazones áridos de tantas personas. "Que los montes y colinas se abajen", exhorta aún Isaías. Los montes y colinas son el orgullo, la soberbia, la prepotencia. Donde hay orgullo, prepotencia, soberbia no puede entrar el Señor porque ese corazón está lleno. Hemos de asumir actitudes de mansedumbre y de humildad, sin gritar, escuchar, hablar con mansedumbre y así preparar la venida de nuestro Salvador, que es manso y humilde de corazón. Hemos de eliminar los obstáculos que ponemos a nuestra unión con el Señor: "¡Que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale! Se revelará la gloria del Señor y la verán todos juntos". Estas acciones se hacen con alegría, porque están encaminadas a la preparación de la llegada de Jesús. Esperarlo cada día con diligencia, para ser colmados de su gracia cuando venga. El Salvador que esperamos es capaz de transformar nuestra vida con su gracia, con la fuerza del Espíritu Santo, con la fuerza del amor (10-12-2017).

Monición única para todas las lecturas

En este segundo domingo continuamos viviendo el Adviento en clave de “preparación”. La creación entera se prepara para la venida del Señor en Isaías. Y en el evangelio, Juan Bautista anuncia al que es fuerte y trae el Espíritu. Mientras llega el día del Señor, el día en que veremos el cielo nuevo y la tierra nueva, la Iglesia recuerda con la carta de Pedro la paciencia de Dios y la necesidad de prepararse para ese encuentro viviendo en paz con él. Atentos escuchemos esta Palabra. 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11

«Consolad, consolad a mi pueblo, —dice vuestro Dios—; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por su pecados». Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos —ha hablado la boca del Señor—». Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 84

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

Queridos hermanos: No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. El día del Señor llegará como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”». Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaba sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: —«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Responderemos a cada petición: "Ven Señor a Salvarnos."

  1. Para que, con la eficacia del Espíritu Santo, la Iglesia siga anunciando el Evangelio y la conversión de los corazones. 
  1. Para que quienes tienen el poder de gobernar, ejerzan su gobierno como un servicio, con humildad, sin soberbia. Oremos.
  2. Para que los más necesitados, especialmente los que no tienen techo, reciban el auxilio necesario. Oremos.
  3. Para que esta comunidad lleve a la práctica la Palabra de hoy, dando signos de una sincera conversión. Oremos.

Oración:

JESÚS, al abrir el Evangelio de Marcos me encuentro con el anuncio del reino que me llama a la conversión, por medio de Juan. Su ejemplo y su palabra me animan a preparar el camino y allanar el sendero: rebajar en mí soberbias y orgullos y elevar desánimos y desesperanzas, para que vengas a mí y me traigas el Espíritu Santo. Él me dará los dones de sabiduría para prepararme para tu venida, y de fortaleza para mi conversión de cada día.