Agenda

03 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
04 Abr 2020
17:00
Fatima
10 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
11 Abr 2020
17:00
Fatima
17 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
18 Abr 2020
17:00
Fatima
24 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
25 Abr 2020
17:00
Fatima
01 May 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
02 May 2020
17:00
Fatima

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II Domingo de Cuaresma Ciclo A (8 de marzo de 2020)

Liturgia de las Horas Tomo II – Salterio 2ª semana

Santos JUAN DE DIOS rl, José Olallo Valdés rl,

Faustino Míguez  pb, Veremundo ab, Félix pb

Papa Francisco: El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma nos presenta la narración de la Transfiguración de Jesús. Se lleva a tres apóstoles: Pedro, Santiago y Juan, y subió con ellos a un monte alto, y allí ocurrió este singular fenómeno: el rostro de Jesús «se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz». Y la aparición de Moisés y de Elías, «que conversaban con él». La "luminosidad" que caracteriza este evento extraordinario simboliza el objetivo: iluminar las mentes y los corazones de los discípulos para que puedan comprender claramente quién es su Maestro. Es un destello de luz que se abre de repente sobre el misterio de Jesús e ilumina toda su persona y toda su historia. Ya en marcha hacia Jerusalén donde deberá padecer la condena a muerte por crucifixión, Jesús quiere preparar a los suyos para este escándalo —el escándalo de la cruz—demasiado fuerte para su fe y al mismo tiempo, preanunciar su resurrección, manifestándose como el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús estaba demostrando ser un Mesías diverso respecto a lo que se esperaba no un rey potente y glorioso, sino un siervo humilde y desarmado; no un señor de gran riqueza, signo de bendición, sino un hombre pobre que no tiene donde apoyar su cabeza no un patriarca con numerosa descendencia, sino un célibe sin casa ni nido. En este tiempo de Cuaresma, contemplamos con devoción la imagen del crucifijo, Jesús en la cruz: ese es el símbolo de la fe cristiana. Que la cruz marque las etapas de nuestro itinerario cuaresmal para comprender cada vez más la gravedad del pecado y el valor del sacrificio con el cual el Redentor nos ha salvado a todos nosotros (12-3-2017). Hoy, 8 de marzo, me gustaría decir que la mujer es quien hace hermoso el mundo, lo cuida y mantiene vivo. Trae la gracia que hace nuevas las cosas, el abrazo que incluye, la valentía de donarse. La paz es mujer. Nace y renace de la ternura de las madres. Por eso el sueño de la paz se realiza mirando a la mujer. La mujer tiene origen cerca del corazón y en el sueño, durante los sueños. Por eso trae al mundo el sueño del amor. Si amamos el futuro si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres (8-3-2019).

Monición única para todas las lecturas

El relato de la vocación de Abrahán que encontramos en el libro del Génesis nos presenta al patriarca dejando su tierra y emprendiendo un largo viaje hacia una tierra prometida por Dios. El salmo recoge expresiones de confianza que muy bien podrían haberle acompañado durante la ruta. La escena evangélica de la transfiguración confirma la vocación de Jesús como Hijo amado de Dios e invita a los discípulos a que lo escuchen y le sigan en el camino hacia la Pascua. Pablo subraya que la fidelidad a esta “vocación santa”, no exenta de dificultades, no es obra nuestra, sino fruto de la gracia que se ha manifestado en Jesucristo. Escuchemos con atención.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: —«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo». Abrán marchó, como le había dicho el señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 32

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-10

Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: —«Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: —«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: —«Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: —«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Palabra del Señor. 

Oración de los fieles

  1. Para que nuestra Iglesia vaya cada día encaminándonos hacia la gloria de Cristo, purificándonos de nuestras manchas. Oremos.
  2. Para que los que gobiernan las naciones luchen por la conservación de nuestros recursos naturales. Oremos.
  3. Por los cristianos que han perdido su fe en Dios y sufren el "sin sentido de la vida", para que esa gloria que hoy se nos ha manifestado a nosotros, les ilumine también a ellos y puedan acercarse a Dios. Oremos.
  4. Para que los que celebramos hoy esta santa Misa, llevemos también a los demás esa buena noticia que hoy se nos ha proclamado. Oremos.

Oración:

CRISTO, tu Transfiguración es un anticipo de tu resurrección y un anuncio del proyecto que tienes para mí, avalado por el Padre: transfigurarme en otro Cristo, dando muerte a mi hombre viejo contrario a la Ley, a los Profetas y al Evangelio. En este Día Internacional de la Mujer, te pido por esa importantísima mayor parte de la Humanidad, que son madres del 100% de hombres y mujeres. Tú, "nacido de mujer" elevaste a tu Madre a la mayor dignidad, tuviste siempre a tu lado a varias mujeres que cooperaban en tu misión, defendiste a las humilladas (adúltera ante fariseos, pecadora ante Judas...) y elegiste a María Magdalena para anunciar a los Apóstoles la mayor noticia, tu Resurrección. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor (Salmo 39,5).