Agenda

09 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
10 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
11 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
12 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
13 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
13 Dic 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
14 Dic 2019
17:00
Fatima
14 Dic 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
14 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
15 Dic 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza

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II Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (14 de enero de 2018)

Domingo II del Tiempo Ordinario - Tomo III. Salterio II Semana.

Santos JUAN DE RIBERA ob, Félix de Nola pb,

Eufrasio ob, Macrina mf. mr

Papa Francisco: Todo en nuestra vida, hoy como en tiempos de Jesús, comienza con un encuentro. Un encuentro con este hombre, el carpintero de Nazaret, un hombre como todos y, al mismo tiempo, diverso. Pensemos en el Evangelio de san Juan, allí donde relata el primer encuentro de los discípulos con Jesús (cf. Jn i, 35-42). Andrés, Juan y Simón: se sintieron mirados en lo más profundo, conocidos íntimamente, y esto suscitó en ellos una sorpresa, un estupor que, inmediatamente, los hizo sentirse unidos a Él... Ese fue el descubrimiento decisivo para san Pablo, para san Agustín, y para tantos otros santos: Jesucristo siempre es el primero, nos primerea, nos espera, Jesucristo nos precede siempre; y cuando nosotros llegamos, Él ya nos estaba esperando. Él es como la flor del almendro: es la que florece primero y anuncia la primavera (7-3-2015).

 PRIMERA LECTURA

(1 Samuel 3, 3b-10. 19) Samuel había sido dedicado por sus padres, Ana y Elcaná, al servicio del templo. Hoy, a su corta edad, y dentro del contexto vocacional de este domingo, escucharemos la elección de Samuel para una gran misión.

Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19: En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: —«Aquí estoy». Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: —«Aquí estoy; vengo porque me has llamado». Respondió Elí: —«No te he llamado; vuelve a acostarte». Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue donde estaba Elí y le dijo: —«Aquí estoy; vengo porque me has llamado». Respondió Elí: —«No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte». Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue donde estaba Elí y le dijo: —«Aquí estoy; vengo porque me has llamado». Elí comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: —«Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha"».,Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: —«¡Samuel, Samuel!». Él respondió: —«Habla que tu siervo te escucha». Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial: Salmo 39, 2 y 4ab. 7. 8-9. 10 (R.: 8a y 9a)

(Salmo 39) El salmo 39 refleja la disposición que ha de tener uno que es llamado por Dios. Como una disposición personal al llamado de Dios a cada uno de nosotros, responderemos:

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio. R.

Entonces yo digo: «Aquí estoy
— como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes. R.

SEGUNDA LECTURA

(1 Corintios 6, 13c-15a. 17-20) A partir de hoy, y durante cinco domingos, escuchamos una selección de la primera carta de San Pablo a los cristianos de Corinto. El pasaje que hoy escucharemos nos ofrece el pensamiento de Pablo sobre el cuerpo humano.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 13c-15a. 17-20: Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. Dios con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con él. Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios.

EVANGELIO

(Juan 1, 35-42) Escucharemos a continuación el testimonio que Juan da sobre Jesús; testimonio que provoca también el llamado a otros más para seguir al Mesías.

 Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42: En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: —«Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: —«¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: —«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: —«Venid y lo veréis». Entonces fueron, y vivieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: —«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: —«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el papa, obispos, sacerdotes y todos los llamados a la vida consagrada, para que de su testimonio surjan muchas vocaciones más al servicio de la Iglesia. Oremos.
  2. Por las vocaciones en nuestra diócesis, para que los jóvenes, siguiendo el ejemplo de Samuel, escuchen el llamado de Dos. Oremos.
  3. Por quienes han sido llamados a dirigir los destinos de los pueblos, para que lo hagan según los designios de Dios. Oremos.
  4. Por los que sufren hambre en el mundo, para que la justa distribución de los bienes les permita obtener su sustento diario. Oremos.
  5. Por todos nosotros, para que abramos nuestros oídos al llamado que Dios nos hace en los pequeños y grandes acontecimientos de nuestra vida. Oremos.

Oración:

SEÑOR, son muchos los matices de tu encuentro con los primeros discípulos. Tan vivo tenía el anciano Juan aquel día que se acordaba exactamente de la hora; “la hora undécima” (4 de la tarde). ¿Qué buscaban Juan y Andrés? Tú se lo peguntaste y te contestaron con otra pregunta sobre dónde vivías. Y te siguieron. Solo sabían de ti lo que dijo el Bautista: que eras el Cordero de Dios. Encuentro fecundo el de aquel día: los dos te llevaron a sus dos hermanos, Pedro y Santiago. ¡Hemos encontrado al Mesías! Es admirable la prontitud en seguirte, dejándolo todo: porque todo es una nadería ante el encuentro del mayor tesoro: tu amistad.