Agenda

16 Jul 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
17 Jul 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
18 Jul 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Jul 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
20 Jul 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
20 Jul 2018
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
21 Jul 2018
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
21 Jul 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
22 Jul 2018
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
22 Jul 2018
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo

Si quieres que recemos por tí, comunícanos tu intención

Nombre 
Intención 
    

III Domingo de Pascua -. Ciclo B

Tomo II - Salterio 3a semana

Santos Damián de Molokai pb, Abundio cf,
Teodoro y Pausilipo mrs.

 

Papa Francisco: [Vosotros sois testigos de todo esto]. El testigo es uno que ha visto, que recuerda y cuenta. Ver, recordar y contar son los tres verbos que describen la identidad y la misión. El testigo es uno que ha visto, con ojo objetivo, ha visto una realidad, pero no con ojo indiferente; ha visto y se ha dejado involucrar por el acontecimiento. Por eso recuerda, no solo porque sabe reconstruir en modo preciso los hechos sucedidos, sino también porque aquellos hechos le han hablado y él ha captado el sentido profundo. Entonces el testigo cuenta, no de manera fría y distante sino como uno que se ha dejado poner en cuestión y desde aquel día ha cambiado de vida. Cristo puede ser testimoniado por quienes han tenido una experiencia personal de Él, en la oración y en la Iglesia, a través de un camino que tiene su fundamento en el Bautismo, su alimento en la Eucaristía, su sello en la Confirmación, su continua conversión en la Penitencia (19-4-2015).

 

Monición única para todas las lecturas

 Tanto el evangelio como la primera lectura nos expresan la necesidad de dar testimonio de nuestra experiencia pascual. La primera carta de Juan, por su parte, nos recuerda que ese testimonio es fruto del verdadero conocimiento de Dios y ha de traducirse en el cumplimiento de sus mandamientos, el primero de los cuales es el amor. Atentos escuchemos.

PRIMERA LECTURA   

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 13-15. 17-19

En aquellos días, Pedro dijo a la gente: —«El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 4, 2. 7. 9 (R.: cf. 7)

R. Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.

O bien

R. Aleluya

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración. R.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?». R.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: —«Paz a vosotros». Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: —«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: —«¿Tenéis ahí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: —«Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: —«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

Palabra del Señor.

 

Oración de los fieles

  1. Para que la voz del Papa y nuestros obispos sea escuchada con atención por el pueblo de Dios. Oremos.
  2. Para que la paz de Cristo Resucitado se extienda a todas las naciones y todos los hombres participen de ella. Oremos.
  3. Por quienes sufren, para que no desfallezcan y se reanimen en la esperanza pascual. Oremos.
  4. Por nosotros, para que la coherencia y la verdad nos lleven a vivir como resucitados, y para que la fuerza transformante de Jesús nos convierta en testigos de su Resurrección. Oremos.

 

Oración:

JESUCRISTO, ¡Paz a vosotros! Falta me hace escuchar tus palabras después de resucitar. Porque, a pesar de las continuas muestras de amor, aún se cuelan dudas y falsas alarmas en mi corazón. Quiero sentirte a ti, vivo en persona, que abras mi entendimiento para comprender las Escrituras y los designios que tiene para mí el Padre que te resucitó para mi salvación.