Agenda

18 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Jul 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
20 Jul 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
20 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
21 Jul 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
21 Jul 2019
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
21 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
22 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
23 Jul 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

Si quieres que recemos por tí, comunícanos tu intención

Nombre 
Intención 
    

IV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C (3 de febrero de 2019)

Tomo III IV Semana del Salterio

Santos BLAS ob mr, ÓSCAR ob,
Simeón y Ana NT,

Claudina Thévenet vg, Berlinda vg

Papa Francisco: Ei relato evangélico de hov nos conduce de nuevo, corno el pasado domingo, a la sinagoga de Nazaret, el pueblo de Galilea donde Jesús creció en familia y lo conocían todos. Lee el pasaje del profeta Isaías que habla del futuro Mesías y al final declara: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Los conciudadanos de Jesús, en un primer momento sorprendidos y admirados, comienzan después a poner cara larga, a murmurar entre ellos y a decir: ¿Por qué este que pretende ser el Consagrado del Señor, no repite aquí los prodigios y milagros que ha realizado en Cafarnaún? Ellos se levantan indignados, expulsan a Jesús fuera del pueblo y quisieran arrojarlo desde un precipicio. Este relato saca a la luz una tentación a la cual el hombre religioso está siempre expuesto —todos nosotros estamos expuestos— y de la cual es necesario tomar decididamente distancia. ¿Y cuál es esta tentación? Es la tentación de considerar la religión como una inversión humana y, en consecuencia, ponerse a «negociar» con Dios buscando el propio interés. En cambio, en la verdadera religión se trata de acoger la revelación de un Dios que es Padre y que se preocupa por cada una de sus criaturas, también de las más pequeñas e insignificantes a los ojos de los hombres. Precisamente en esto consiste el ministerio profètico de Jesús: en anunciar que ninguna condición humana puede constituirse en motivo de exclusión del corazón del Padre. «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». El «hoy», proclamado por Cristo aquel día, vale para cada tiempo; resuena también para nosotros, recordándonos la actualidad y la necesidad de la salvación traída por Jesús a la humanidad (31-1-2016).

Monición única para todas las lecturas  

Una cosa une a los protagonistas de las lecturas de este domingo: Jeremías y Jesús aparecen como profetas rechazados. Jeremías es nombrado por el Señor profeta de las naciones, y su anuncio será mal recibido por las clases dirigentes del pueblo. Jesús presenta su misión para todos comparándose con Elías y Eliseo, dos grandes profetas de la tradición judía, consciente de que no es bien acogido por los suyos. Atentos escuchemos cada lectura.

 

PRIMERA LECTURA    

Lectura del libro de Jeremías 1, 4-5. 17-19

En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles. Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte». Oráculo del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17 

R. Mi boca contará tu salvación, Señor.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú,
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.

Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31—13, 13

Hermanos: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño. Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 21-30

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: —«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: —«¿No es éste el hijo de José?». Y Jesús les dijo: —«Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún». Y añadió: —«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejó.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1.  Por el papa, obispos, sacerdotes y todos los comprometidos en la evangelización, para que sigan llevando ese mensaje a todos los pueblos. Oremos.
  2. Por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, para que sigan surgiendo en el seno de nuestras familias. Oremos
  3. Para que la Palabra de Dios instruya a nuestros gobernantes y ejerzan su gobierno según los designios de Dios. Oremos.
  4. Por los que sufren en el mundo, especialmente los que tienen que migrar a otros países en busca de un mejor destino. Oremos.
  5. Por esta comunidad reunida hoy en la casa de Dios, para que la palabra escuchada nos lleve a convertirnos en mensajeros de Dios. Oremos.

Oración:

SEÑOR, hijo legal de José, hijo de María, Hijo de Dios: no te alejes de mi tú sabes que te quiero como mi mejor Amigo y como mi único Señor. Ha; que te ame como María y como José, de quienes te sentías orgulloso, que, como mi único Dios y Salvador, viva siempre unido a ti por la gracia.