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07 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
08 Ago 2020
17:00
Fatima
14 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
15 Ago 2020
17:00
Fatima
21 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
22 Ago 2020
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Fatima
28 Ago 2020
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29 Ago 2020
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Fatima
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05 Sep 2020
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Fatima

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Miércoles de Ceniza (14 de febrero de 2018)

Miércoles de Ceniza

Tomo II Salterio II Semana

SAN CIRILO Y SAN METODIO,
PATRONOS DE EUROPA
Valentín mr, Juan B. de la Concepción Vital mr

Ayuno y Abstinencia

TIEMPO DE CUARESMA

Papa Francisco: “Rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos’ Con estas penetrantes palabras del profeta Joel, la liturgia nos introduce hoy en la Cuaresma, indicando en la conversión del corazón la característica de este tiempo de gracia. Es un itinerario que comprende la cruz y la renuncia. El evangelio de hoy indica los elementos de este camino espiritual hacia la Pascua: la oración, el ayuno y la limosna (5-3-2014). Todo el pueblo fiel esta convocado para ponerse en marcha y adorar a su Dios que es “compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”. La Cuaresma es el camino de la esclavitud a la libertad, del sufrimiento a la alegría, de la vida a la muerte. El gesto de las cenizas, con el que nos ponemos en marcha, nos recuerda que hemos sido tomados de la tierra, somos barro (1-3-2017).

 

Monición única para todas las lecturas

Al inicio de la cuaresma, las lecturas nos hacen un fuerte llamado a la conversión y a acompañar a Jesús en su camino al calvario mediante la oración, ayuno, penitencia y limosna. Hoy aprenderemos cómo realizar estos actos de manera que sean agradables a Dios. Su palabra nos iluminará. Pongamos mucha atención.

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18

«Ahora —oráculo del Señor—  convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas». Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo».

Palabra de Dios. 

 

Salmo responsorial: 50

R. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 20-6,2

Hermanos: Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo  favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»;pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:  —«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos;de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido;y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.»

Palabra del Señor. 

Oración de los fieles

  Responderemos a cada oración: "Ten misericordia de nosotros, Señor".

  1. Por la Iglesia, para que durante este período de Cuaresma se encamine hacia la celebración digna de la Pascua. Oremos.
  2. Por los que rigen los destinos de las naciones, especialmente por los gobernantes de nuestro país, para que, iluminados por la palabra de Dios, gobiernen a nuestros pueblos con la justicia que Dios quiere para sus hijos. Oremos.
  3. Por los que sufren en el mundo, especialmente por los que les hace falta el pan para poder sobrevivir, para que en este tiempo de cuaresma nos volvamos hacia ellos con misericordia y les brindemos nuestra ayuda. Oremos.
  4. Por los que nos reunimos hoy en torno al altar del Señor, para que la Ceniza que se nos ha impuesto nos motive a dar signos de una sincera conversión y no echemos en saco roto la gracia que Dios nos ha otorgado. Oremos.

Oración,

CRISTO, ayuno, oración y limosna son las armas que pones en mis manos para caminar más ligero hacia la Pascua, tu triunfo definitivo sobre el pecado Pación y la muerte. porque sin ti no puedo dar un paso recto. Ayuno, porque mi fortaleza en este tiempo de combate no es la corporal, sino la del espíritu que domina la carne. Y doy limosna: tú nos adviertes del peligro del dinero que intenta ocupar en mi corazón y en toda mi vida el puesto que solo corresponde a ti.

Misericordia, Señor, hemos pecado (Salmo 50, 3).