Agenda

25 May 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
25 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
26 May 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
26 May 2019
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
26 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
27 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
28 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
29 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
30 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
31 May 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

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SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR

SANTO TRIDUO PASCUAL

SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR
Santos Inés de Montepulciano vg,
Aniceto pp, Secundino mr, Marcelino ob

Papa Francisco: Jesús nos invita a mirar sus llagas, nos invita a tocarlas, como a Tomás, para sanar nuestra incredulidad. Nos invita, sobre todo, a entrar en el misterio de sus llagas, que es el misterio de su amor misericordioso. A través de ellas, como por una brecha luminosa, podemos ver todo el misterio de Cristo y de Dios: su Pasión, su vida terrena -llena de compasión por los más pequeños y los enfermos-, su encarnación en el seno de María. Es este, hermanos y hermanas, el camino que Dios nos ha abierto para que podamos salir, finalmente, de la esclavitud del mal y de la muerte, y entrar en la tierra de la vida y de la paz. Este Camino es Él, Jesús, Crucificado y Resucitado, y especialmente lo son sus llagas llenas de misericordia. Ante mis pecados o ante las grandes tragedias del mundo, me remorderá mi conciencia, pero no perderé la paz, porque me acordaré de las llagas del Señor. Él, en efecto, "fue traspasado por nuestras rebeliones" (/s 53, 5). ¿Qué hay tan mortífero que no haya sido destruido por la muerte de Cristo? (12-4-15).

Oración:

CRISTO JESÚS, en este día de sepulcro, aún quedan ecos de la tarde cruenta del viernes, queda sin respuesta tu grito desgarrador -Dios mío, ¿por qué me has abandonado?-, queda la esperanza. Mañana, al alba, verás y veremos, que el Padre nunca te ha abandonado, y que tu muerte se convierte en fuente de vida para ti y para el mundo. Me quedo con tu Madre, que desde la Cruz me la diste a mí como Madre: a pesar de haber visto a un Dios que ha muerto, al principal apóstol que te negó, y al último apóstol que te vendió, María espera, y yo con ella.