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San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María, solemnidad

19 marzo 2021

Papa Francisco: San José, el custodio de María y de Jesús, es el guardián de nuestras debilidades para que se conviertan en firmes en la fe. Es también el guardián del sueño de Dios: el sueño de nuestro Padre, el sueño de la redención, de salvarnos a todos, de esta re-creación, está encomendado a él. ¡Grande este carpintero!: callado, trabaja, custodia, lleva adelante las debilidades, es capaz de soñar. Yo quisiera pedir: que nos dé a todos nosotros la capacidad de soñar, porque cuando soñamos cosas grandes, cosas bonitas, nos acercamos al sueño de Dios, las cosas que Dios sueña para nosotros. Que dé a los jóvenes —porque él era joven— la capacidad de soñar, de arriesgar y toma r las tareas difíciles que han visto en los sueños. Que nos dé la fidelidad que generalmente crece en una actitud adecuada, crece en el silencio y crece en la ternura que es capaz de custodiar las propias debilidades y las de los otros (20-3-2017).

PRIMERA

2Samuel 7,4-5a.12-14a.16: El Señor Dios le dará el trono de David su padre.

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: -«Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre." »

Salmo 88,2-3.4-5.27.29: Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R.

Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.

SEGUNDA

Romanos 4,13.16-18.22: Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza.

Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.» Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que, no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «As1 será tu descendencia.» Por lo cual le valió la justificación.

EVANGELIO

Mateo 1,16.18-21. 24a: José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Oración:

JESÚS, el carpintero de Nazaret, que el Padre eligió para hacer de padre contigo, como esposo de tu Madre, fue ejemplo de fidelidad a la misión que Dios le confió y fue un hombre de fe: se fio plenamente de Dios, cuando le reveló que el embarazo de su prometida era obra del Espíritu Santo. Sus proyectos de joven enamorado de la mujer más bella de la humanidad eran muy distintos. Pero, renunciando a sus legítimos deseos, aceptó los designios de Dios. Te pido esa disponibilidad, fidelidad y fe para la Iglesia de nuestro tiempo, y en especial para los seminaristas, los esposos, los papás, los moribundos... de los que José es Patrón celestial. Su linaje será perpetuo (Salmo 88, 37a).