Agenda

10 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
11 Jul 2020
17:00
Fatima
17 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
18 Jul 2020
17:00
Fatima
24 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
25 Jul 2020
17:00
Fatima
31 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
01 Ago 2020
17:00
Fatima
07 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
08 Ago 2020
17:00
Fatima

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Solemnidad de la Santísima Trinidad Ciclo A (7 de junio de 2020)

Santos Antonio María Gianelli ob.

Roberto ab, Pedro co mrs

Beata Ana de San Bartolomé vg.

DÍA PRO ORANTIBUS (monjes y monjas)

Papa Francisco: Las lecturas bíblicas de este domingo, fiesta de la Santísima Trinidad, nos ayudan a entrar en el misterio de la identidad de Dios. 1. La segunda lectura presenta estas palabras de san Pablo a la comunidad de Corinto: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros». Esta «bendición» del Apóstol es fruto de su experiencia personal del amor de Dios, que Cristo resucitado le había revelado, que transformó su vida y le "empujó" a llevar el Evangelio a las gentes. La comunidad cristiana puede convertirse en un reflejo de la comunión de la Trinidad, de su bondad, de su belleza. Pero esto pasa a través de la experiencia de la misericordia de Dios, de su perdón. 2. El Evangelio de hoy nos presenta a Nicodemo, el cual, aun ocupando un lugar importante en la comunidad religiosa y civil del tiempo, no dejó de buscar a Dios, y ahora ha percibido el eco de su voz en Jesús. En el diálogo nocturno con el Nazareno, Nicodemo comprende que es buscado y esperado por Dios, y amado personalmente por Él. 3. Dios siempre nos busca antes, nos espera antes, nos ama antes. Es como la flor del almendro; así dice el Profeta, «florece antes» (cf. Jeremías 1,11-12). Así efectivamente habla Jesús: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3,16). ¿Qué es esta vida eterna? Es el amor infinito y gratuito del Padre que Jesús ha dado en la cruz, ofreciendo su vida por nuestra salvación. 4. Y este amor, con la acción del Espíritu Santo, ha irradiado una luz nueva sobre la tierra y en cada corazón humano que le acoge; una luz que revela los rincones oscuros, las durezas que nos impiden llevar los frutos buenos de la caridad y de la misericordia. Que nos ayude la Virgen María a entrar cada vez más, con todo nuestro ser, en la Comunión trinitaria, para vivir y testimoniar el amor que da sentido a nuestra existencia (11-6-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos invitan a contemplar la Trinidad no como un dogma abstracto y extraño a nosotros, sino como un Misterio de amor que se ha comprometido totalmente en la salvación de la humanidad. El libro del Éxodo nos descubre que la revelación del Dios “clemente y compasivo” no es patrimonio exclusivo del Nuevo Testamento. No obstante, es en Jesús, el Hijo único del Padre, donde contemplamos el icono más expresivo de su amor y fidelidad hacia nosotros, según nos recuerda el evangelio de Juan. Por eso Pablo, saludando a la comunidad de Corinto, expresa con una fórmula trinitaria esa donación total de Dios, que, saliendo de sí mismo, se nos ha manifestado como gracia, amor y comunicación de dones espirituales. Atentos y con mucho respeto, escuchemos esta Santa Palabra

 

PRIMERA LECTURA

 Lectura del libro del Éxodo: 34, 4b-6. 8-9

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él, proclamando: —«Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad». Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

Palabra de Dios.

 Interleccional: Daniel 3

A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.

Bendito eres tú, que, sentado sobre querubines,
sondeas los abismos. R.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

 SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13

Hermanos: Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso ritual. Os saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.

Palabra de Dios.

 EVANGELIO

+Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-18

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Para que el Papa, Obispos y Sacerdotes sigan luchando por conseguir la unidad de todos los cristianos dispersos por el mundo. Roguemos al Señor.
  2. Para que la Santísima Trinidad inspire proyectos en nuestros gobiernos que busquen la unidad entre las diferentes fuerzas productivas que luchan por el progreso de nuestros pueblos. Roguemos al Señor.
  3. Para que el amor del Padre, manifestado en su Hijo Jesús nos mueva a practicar la caridad con todos aquellos más necesitados de nuestra sociedad. Roguemos al Señor.
  4. Para que, al celebrar este día la Solemnidad de la Santísima Trinidad, todos los aquí reunidos busquemos vivir en paz, armonía y hermandad; que seamos uno y así el mundo crea.  Roguemos al Señor.

Oración:

SANTÍSIMA TRINIDAD, te adoro con todo mi ser. Padre, Hijo y Espíritu Santo, quiero vivir consciente de que los Tres habéis venido a mí y habéis hecho morada en mí. ¡Cuánto me habéis amado, cuánto me amáis! Que jamás os pierda por el pecado. Que toda mi vida, junto a la de todas Tus monjas y los monjes contemplativos de la Iglesia, sea una alabanza de vuestra gloria.