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24 Feb 2019
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24 Feb 2019
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
27 Feb 2019
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
28 Feb 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
01 Mar 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
01 Mar 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
02 Mar 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados

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V Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

10 febrero de 2019

Liturgia de las Horas. Tomo III. Salterio 1ª Semana

  Santos ESCOLÁSTICA
José Sánchez del Río mr, Silvano ob,
Guillermo er. Beatos Luis Stepinac ob,
Eusebia Palomino vg

 COLECTA CONTRA EL HAMBRE EN EL MUNDO - MANOS UNIDAS

 Papa Francisco: Cuando terminó Jesús de hablar, le dice a Pedro que se adentre en el mar para echar las redes. Simón le contestó: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y su fe no se ve decepcionada: de hecho, las redes se llenaron de tal cantidad de peces que casi se rompían. Frente a este evento extraordinario, los pescadores se asombraron. Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un pecador». Ese signo prodigioso le convenció de que Jesús no es solo un maestro formidable, cuya palabra es verdadera y poderosa, sino que Él es el Señor, es la manifestación de Dios. Y esta cercana presencia despierta en Pedro un fuerte sentido de la propia mezquindad e indignidad. Desde un punto de vista humano, piensa que debe haber distancia entre el pecador y el Santo. En verdad, precisamente su condición de pe cador requiere que el Señor no se aleje de él, de la misma forma que un médico no puede alejarse de quien está enfermo (7-2-2016).

 Monición única para todas las lecturas  

Las lecturas de este día giran en torno a la llamada de Dios, que siempre sorprende: a Isaías, a Pablo, a Pedro y a los primeros discípulos. Todos ellos descubren, ante la misión tan desproporcionada que reciben por parte de Dios, su indignidad e incapacidad. Escuchemos muy atentos este mensaje, porque Dios sigue llamando, y hoy nos toca a nosotros. 

PRIMERA LECTURA    

Lectura del libro de Isaías 6, 1-2a. 3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: —«¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!». Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: —«¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos». Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: —«Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado». Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: —«¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?». Contesté: —«Aquí estoy, mándame».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5. 7c-8

R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R.

Que te den gracias, Señor,
los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: —«Rema mar adentro, y echad las redes para pescar». Simón contestó: —«Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: —«Apártate de mí, Señor, que soy un pecador». Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: —«No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

En este domingo en el que Dios nos ha hablado sobre su llamado, dirijamos nuestras plegarias a Dios de manera especial por las vocaciones. Contestamos todos: "Muéstranos tus caminos, Señor"

  1.  Por la Iglesia, necesitada de vocaciones misioneras, para que el Señor mueva los corazones de los discípulos y lleven el evangelio allí donde se necesita. Oremos…
  2. Por nuestro obispo (N.), los presbíteros y diáconos de nuestra Iglesia diocesana, para que alcancen santidad en la caridad pastoral expresada en la entrega cotidiana, y con ello despierten en los jóvenes el deseo de servir a Dios en el sacerdocio. Oremos…
  3. Por los que han sido llamados a dirigir los destinos de los pueblos, para que gobiernen dejándose orientar por Dios. Oremos...
  4. Por los que sufren la ausencia de ministros que les prediquen y transmitan la buena nueva de salvación, para que Dios envíe obreros a esas ovejas sin pastor. Oremos.
  5. Por nosotros, para que sepamos responder al llamado que Dios nos hace cada día. Oremos.

 Oración:

SEÑOR, yo también te diría con Pedro que te apartes de mi, que soy mas pecador que él y me considero indigno de tenerte a mi lado como Amigo pero lejos de ti mi vida carecería de sentido. Como Pedro, quiero dejar todo que me impide seguirte: por tu palabra, volveré, echar las redes, seguro de que contigo habrá pesca milagrosa de buenas obras. Yo confío en tí. ¡No te aprt5es de mi, que soy un pecador! Hoy me brindas una ocasión propicia para demostrar que quiero amarte en los necesitados, uniéndome a la CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE de Manos Unidas.