Agenda

21 Feb 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
22 Feb 2020
17:00
Fatima
22 Feb 2020
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
23 Feb 2020
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
23 Feb 2020
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
28 Feb 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
29 Feb 2020
17:00
Fatima
29 Feb 2020
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
06 Mar 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
07 Mar 2020
17:00
Fatima

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VIGILIA DE PENTECOSTÉS

Vigilia de Pentecostés Ciclos A, B y C
sábado 8 de junio de 2019

Monición de entrada

Muy buenas noches queridos hermanos. Bienvenidos a esta a esta Solemne Vigilia de Pentecostés que nos introduce en la Fiesta que clausura y culmina la Pascua. Como los discípulos reunidos en el cenáculo en oración en común, con María, la madre de Jesús, así también nosotros aguardamos el don del Espíritu Santo. Las lecturas bíblicas de la Vigilia nos presentan una visión muy rica de la misión del Espíritu Santo, que sigue actuando hoy, y es el que nos ha movido a estar aquí, vigilantes, esperando su venida. El Espíritu de Pentecostés nos empuja a dar testimonio de nuestra fe con la coherencia y la valentía de nuestras palabras y de nuestras obras. Abrámonos a la acción del Espíritu y comencemos con gozo esta celebración, entonando juntos el canto de entrada...

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis 11, 1-9

Toda la tierra hablaba la misma lengua con las mismas palabras. Al emigrar (el hombre) de oriente, encontraron una llanura en el país de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: —«Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos». Emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de cemento. Y dijeron: —«Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra». El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres; y se dijo: —«Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo». El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad. Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.

Palabra de Dios.

O bien:

 Lectura del libro del Éxodo 19, 3-8a. 16-20b

En aquellos días, Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: —«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Éstas son las palabras que has de decir a los israelitas». Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado. Todo el pueblo, a una, respondió: —«Haremos todo cuanto ha dicho el Señor». Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno. El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima de la montaña.

Palabra de Dios.

 O bien

 Lectura del libro de Ezequiel 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos. Me pregunto: —«Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?». Yo respondí: —«Señor, tú lo sabes». Él me dijo: —«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor”». Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo: —«Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: “Así dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan”». Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable. Y me dijo: —«Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.” Por eso, profetiza y diles: “Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago”». Oráculo del Señor.

Palabra de Dios.

 O bien

 Lectura de la profecía de Joel 3, 1-5

Así dice el Señor: —«Derramaré mi Espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos e hijas, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. También sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu aquel día. Haré prodigios en cielo y tierra: sangre, fuego, columnas de humo. El sol se entenebrecerá, la luna se pondrá como sangre, antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible. Cuantos invoquen el nombre el Señor se salvarán. Porque en el monte del Sión y en Jerusalén quedará un resto; como lo ha prometido el Señor a los supervivientes que él llamó».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 103

  1. Envía tu Espíritu, Señor,
    y repuebla la faz de la tierra.

O bien:

  1. Aleluya.

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.

Cuántas son tus obras,
Señor, y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo;
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes R.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 22-27

Hermanos:  Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia. Pero además el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 37-39

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús, en pie, gritaba: —«El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva». Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

  1.  Para que Dios siga derramando su Espíritu sobre la Iglesia y su magisterio. Oremos.
  2. Para que Dios ilumine las mentes de los gobernantes y mueva sus corazones con la luz y la fuerza del Espíritu de verdad. Oremos
  3. Para que el Espíritu Santo mueva los corazones de todos los cristianos a obrar en favor de los más necesitados en nuestra sociedad. Oremos.
  4. Para que todos los que estamos aquí reunidos, lleguemos a formar, según el deseo de Jesús, un único redil, del que él sea guía y pastor. Oremos.