Agenda

10 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
11 Jul 2020
17:00
Fatima
17 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
18 Jul 2020
17:00
Fatima
24 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
25 Jul 2020
17:00
Fatima
31 Jul 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
01 Ago 2020
17:00
Fatima
07 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
08 Ago 2020
17:00
Fatima

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XII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A 

21 de junio de 2020

Liturgia de las Horas: Tomo III – 4ª semana

Santos LUIS GONZAGA rl,

Ramón de Roda ob, José Isabel Flores pb mr, Radolfo ob

Papa Francisco: En el Evangelio de hoy el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado de misión a sus discípulos, les instruye y les prepara para afrontar las pruebas y las persecuciones que deberán encontrar. Ir de misión no es hacer turismo, y Jesús advierte a los suyos: «No les tengáis miedo. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz. [...] Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma». El envío en misión de parte de Jesús no garantiza a los discípulos el éxito, así como no les pone a salvo de fracasos y sufrimientos. Hay que tener en cuenta tanto la posibilidad del rechazo, como la de la persecución. El discípulo está llamado a adaptar su propia vida a Cristo, que fue perseguido por los hombres, conoció el rechazo, el abandono y la muerte en la cruz. ¡No existe la rasión cristiana caracterizada por la tranquilidad! Las dificultades y las tribulaciones forman parte de la obra de evangelización, y nosotros estamos llamados a encontrar en ellas la ocasión para verificar la autenticidad de nuestra fe y de nuestra relación con Jesús. Estas dificultades son como la posibilidad para ser todavía más misioneros y para crecer en esa confianza en Dios, nuestro Padre: ante las dificultades del testimonio cristiano, no somos olvidados nunca, sino siempre acompañados por el cuidado atento del Padre. En el Evangelio de hoy, Jesús tranquiliza tres veces a sus discípulos diciendo: «¡No tengáis miedo!». También en nuestros días, la persecución contra los cristianos está presente. Nosotros rezamos por nuestros hermanos que son perseguidos, y alabamos a Dios porque siguen dando testimonio con valor y fidelidad de su fe. Su ejemplo nos ayuda a no dudar en tomar posición a favor de Cristo,
dando testimonio de Él valientemente en las situaciones de cada día (25-6-2017).

Monición única para todas las lecturas

Todas las lecturas de hoy nos hablan de un Dios que cuida de todos nosotros, especialmente de quienes pasan por grandes dificultades. Así lo manifiesta Jeremías, alabando al Dios salvador en los momentos en que lo acechan sus enemigos. Esa misma certeza manifiesta el salmo y San Pablo. Lo confirma también Jesús en el Evangelio de San Mateo, invitándonos a no temer cuando aceche la dificultad, pues Dios, nuestro Padre, vela por nosotros.  Atentos escuchemos esta Palabra.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo". Mis amigos acechaban mi traspié: "a ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él". Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 68

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Pero, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: —«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el Papa, obispos, sacerdotes y todas las personas consagradas y misioneros que pregonan la buena nueva de salvación por el mundo, para que lo sigan haciendo con la fuerza del Espíritu Santo y la confianza de que nadie puede matar el alma. Roguemos al Señor.
  2. Por los que tienen alguna responsabilidad en el gobierno de las naciones, especialmente por el nuestro, para que luchen sin miedo por la paz y la reconciliación de los pueblos. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren persecución por causa del Evangelio, para que la palabra que hoy se nos ha proclamado les anime en medio de la angustia. Roguemos al Señor.
  4. Por los que ahora hemos escuchado el mensaje de Jesús, para que vayamos a dar testimonio sin temor alguno ante las personas con las que a diario tenemos contacto, especialmente ante nuestros familiares. Roguemos al Señor

Oración:

SEÑOR, yo te he negado ante los hombres cuando he renegado de ti por el pecado. Pero confío en tu misericordia y en tu bondad frente a la debilidad del corazón humano. Yo quiero estar siempre de tu parte y dar la cara por ti. Pero no me lo propongo apoyado en mis frágiles fuerzas, sino que lo espero por el poder de tu gracia y por la amistad que nos une a ti y a mí.

 

 

21 de junio de 2020

Liturgia de las Horas: Tomo III – 4ª semana

Santos LUIS GONZAGA rl,

Ramón de Roda ob, José Isabel Flores pb mr, Radolfo ob

Papa Francisco: En el Evangelio de hoy el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado de misión a sus discípulos, les instruye y les prepara para afrontar las pruebas y las persecuciones que deberán encontrar. Ir de misión no es hacer turismo, y Jesús advierte a los suyos: «No les tengáis miedo. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz. [...] Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma». El envío en misión de parte de Jesús no garantiza a los discípulos el éxito, así como no les pone a salvo de fracasos y sufrimientos. Hay que tener en cuenta tanto la posibilidad del rechazo, como la de la persecución. El discípulo está llamado a adaptar su propia vida a Cristo, que fue perseguido por los hombres, conoció el rechazo, el abandono y la muerte en la cruz. ¡No existe la rasión cristiana caracterizada por la tranquilidad! Las dificultades y las tribulaciones forman parte de la obra de evangelización, y nosotros estamos llamados a encontrar en ellas la ocasión para verificar la autenticidad de nuestra fe y de nuestra relación con Jesús. Estas dificultades son como la posibilidad para ser todavía más misioneros y para crecer en esa confianza en Dios, nuestro Padre: ante las dificultades del testimonio cristiano, no somos olvidados nunca, sino siempre acompañados por el cuidado atento del Padre. En el Evangelio de hoy, Jesús tranquiliza tres veces a sus discípulos diciendo: «¡No tengáis miedo!». También en nuestros días, la persecución contra los cristianos está presente. Nosotros rezamos por nuestros hermanos que son perseguidos, y alabamos a Dios porque siguen dando testimonio con valor y fidelidad de su fe. Su ejemplo nos ayuda a no dudar en tomar posición a favor de Cristo,
dando testimonio de Él valientemente en las situaciones de cada día (25-6-2017).

Monición única para todas las lecturas

Todas las lecturas de hoy nos hablan de un Dios que cuida de todos nosotros, especialmente de quienes pasan por grandes dificultades. Así lo manifiesta Jeremías, alabando al Dios salvador en los momentos en que lo acechan sus enemigos. Esa misma certeza manifiesta el salmo y San Pablo. Lo confirma también Jesús en el Evangelio de San Mateo, invitándonos a no temer cuando aceche la dificultad, pues Dios, nuestro Padre, vela por nosotros.  Atentos escuchemos esta Palabra.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo". Mis amigos acechaban mi traspié: "a ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él". Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 68

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Pero, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: —«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el Papa, obispos, sacerdotes y todas las personas consagradas y misioneros que pregonan la buena nueva de salvación por el mundo, para que lo sigan haciendo con la fuerza del Espíritu Santo y la confianza de que nadie puede matar el alma. Roguemos al Señor.
  2. Por los que tienen alguna responsabilidad en el gobierno de las naciones, especialmente por el nuestro, para que luchen sin miedo por la paz y la reconciliación de los pueblos. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren persecución por causa del Evangelio, para que la palabra que hoy se nos ha proclamado les anime en medio de la angustia. Roguemos al Señor.
  4. Por los que ahora hemos escuchado el mensaje de Jesús, para que vayamos a dar testimonio sin temor alguno ante las personas con las que a diario tenemos contacto, especialmente ante nuestros familiares. Roguemos al Señor

Oración:

SEÑOR, yo te he negado ante los hombres cuando he renegado de ti por el pecado. Pero confío en tu misericordia y en tu bondad frente a la debilidad del corazón humano. Yo quiero estar siempre de tu parte y dar la cara por ti. Pero no me lo propongo apoyado en mis frágiles fuerzas, sino que lo espero por el poder de tu gracia y por la amistad que nos une a ti y a mí.

 

 


21 de junio de 2020

Liturgia de las Horas: Tomo III – 4ª semana

Santos LUIS GONZAGA rl,

Ramón de Roda ob, José Isabel Flores pb mr, Radolfo ob

Papa Francisco: En el Evangelio de hoy el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado de misión a sus discípulos, les instruye y les prepara para afrontar las pruebas y las persecuciones que deberán encontrar. Ir de misión no es hacer turismo, y Jesús advierte a los suyos: «No les tengáis miedo. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz. [...] Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma». El envío en misión de parte de Jesús no garantiza a los discípulos el éxito, así como no les pone a salvo de fracasos y sufrimientos. Hay que tener en cuenta tanto la posibilidad del rechazo, como la de la persecución. El discípulo está llamado a adaptar su propia vida a Cristo, que fue perseguido por los hombres, conoció el rechazo, el abandono y la muerte en la cruz. ¡No existe la rasión cristiana caracterizada por la tranquilidad! Las dificultades y las tribulaciones forman parte de la obra de evangelización, y nosotros estamos llamados a encontrar en ellas la ocasión para verificar la autenticidad de nuestra fe y de nuestra relación con Jesús. Estas dificultades son como la posibilidad para ser todavía más misioneros y para crecer en esa confianza en Dios, nuestro Padre: ante las dificultades del testimonio cristiano, no somos olvidados nunca, sino siempre acompañados por el cuidado atento del Padre. En el Evangelio de hoy, Jesús tranquiliza tres veces a sus discípulos diciendo: «¡No tengáis miedo!». También en nuestros días, la persecución contra los cristianos está presente. Nosotros rezamos por nuestros hermanos que son perseguidos, y alabamos a Dios porque siguen dando testimonio con valor y fidelidad de su fe. Su ejemplo nos ayuda a no dudar en tomar posición a favor de Cristo,
dando testimonio de Él valientemente en las situaciones de cada día (25-6-2017).

Monición única para todas las lecturas

Todas las lecturas de hoy nos hablan de un Dios que cuida de todos nosotros, especialmente de quienes pasan por grandes dificultades. Así lo manifiesta Jeremías, alabando al Dios salvador en los momentos en que lo acechan sus enemigos. Esa misma certeza manifiesta el salmo y San Pablo. Lo confirma también Jesús en el Evangelio de San Mateo, invitándonos a no temer cuando aceche la dificultad, pues Dios, nuestro Padre, vela por nosotros.  Atentos escuchemos esta Palabra.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 20, 10-13

Dijo Jeremías: «Oía el cuchicheo de la gente: "Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo". Mis amigos acechaban mi traspié: "a ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él". Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 68

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15

Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Pero, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: —«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el Papa, obispos, sacerdotes y todas las personas consagradas y misioneros que pregonan la buena nueva de salvación por el mundo, para que lo sigan haciendo con la fuerza del Espíritu Santo y la confianza de que nadie puede matar el alma. Roguemos al Señor.
  2. Por los que tienen alguna responsabilidad en el gobierno de las naciones, especialmente por el nuestro, para que luchen sin miedo por la paz y la reconciliación de los pueblos. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren persecución por causa del Evangelio, para que la palabra que hoy se nos ha proclamado les anime en medio de la angustia. Roguemos al Señor.
  4. Por los que ahora hemos escuchado el mensaje de Jesús, para que vayamos a dar testimonio sin temor alguno ante las personas con las que a diario tenemos contacto, especialmente ante nuestros familiares. Roguemos al Señor

Oración:

SEÑOR, yo te he negado ante los hombres cuando he renegado de ti por el pecado. Pero confío en tu misericordia y en tu bondad frente a la debilidad del corazón humano. Yo quiero estar siempre de tu parte y dar la cara por ti. Pero no me lo propongo apoyado en mis frágiles fuerzas, sino que lo espero por el poder de tu gracia y por la amistad que nos une a ti y a mí.