Agenda

27 Mar 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
28 Mar 2020
17:00
Fatima
03 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
04 Abr 2020
17:00
Fatima
10 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
11 Abr 2020
17:00
Fatima
17 Abr 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
18 Abr 2020
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Fatima
24 Abr 2020
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25 Abr 2020
17:00
Fatima

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XIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C. 30 de junio de 2019

Liturgia de las horas: Tomo III - Salterio 1ª Semana

Santos PROTOMÁRTIRES DE ROMA,
Marcial ob, Ladislao re, Adolfo ob

COLECTA DEL OBOLO DE SAN PEDRO

Papa Francisco: Hemos sido llamados por Dios y llamados para permanecer con
Jesús, unidos a él. Es precisamente la "vida en Cristo" lo que garantiza la fidelidad de nuestro servicio: "Soy yo quien os he elegido a vosotros, y os he enviado para que deis fruto, y ese fruto sea verdadero (Jn 15,16). "Permaneced en mí, como yo permanezco en vosotros" (Jn 15,4). Contemplarlo, adorarlo y abrazarlo en nuestro encuentro con Cristo en la Eucaristía, en nuestra vida de oración, en nuestros momentos de adoración, y también reconocerlo presente y abrazarlo en las personas más necesitadas (27-7-2013).

Monición única para todas las lecturas

Tanto el profeta Elías como Jesús ponen condiciones a quienes desean seguirlos. Pero las exigencias del discipulado cristiano son mucho más radicales. La carta de San Pablo a los Gálatas nos ayuda a interpretar estas exigencias en clave de liberación personal y de mayor disponibilidad para seguir a Cristo. El salmo, por su parte, nos invita a descubrir que las renuncias que implica el seguimiento conforman una senda que conduce a la vida. Atentos escuchemos este mensaje.

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21

En aquellos días, el Señor dijo a Elías: —«Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén». Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto. Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: —«Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo». Elías le dijo: —«Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?». Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial: Salmo 15

  1. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 1. 13-18

Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo». Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente. Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 51-62

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: —«Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?». Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: —«Te seguiré a donde vayas». Jesús le respondió: —«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro le dijo: —«Sígueme». Él respondió: —«Déjame primero ir a enterrar a mi padre». Le contestó: —«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios». Otro le dijo: —«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia». Jesús le contestó: —«El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Respondemos a cada petición: Escucha, Señor, nuestra oración.  

  1. Con toda la Iglesia, supliquemos por los ministros ordenados, por los religiosos y los fieles laicos. Que con ánimo alegre puedan vivir su propia vocación y correspondan así al llamado de Dios. Oremos.
  2. Con todos los habitantes del mundo, pidamos por nuestros gobernantes. Que fieles también a su vocación y misión respondan a las necesidades que hay en cada nación y en cada pueblo. Oremos.
  3. Con todos los que prestan sus servicios en clínicas y hospitales, en cárceles y ancianatos, roguemos por los enfermos, los reclusos y los ancianos. Que sientan cercano el consuelo que viene de Dios. Oremos.
  4. Con todos los que nos formamos en la escuela del Maestro Jesús, encomendemos a nuestras familias y a quienes no han podido venir a esta celebración. Que estemos dispuestos a dejarlo todo para poderlo seguir. Oremos.

Oración:

SEÑOR, con qué radicalidad exiges que te sigan, y que yo te siga. Y ante tu invitación -¡Sígueme!-, no tengo otras palabras que: Te seguiré adonde vayas, en la pobreza y el desprendimiento de lo que impida seguir tu invitación y tus pasos. No hay maestro más certero que tú. Ni más sabios consejos que los tuyos. Ni compañía más segura y fiel que la tuya.