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XIV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

Liturgia de las Horas: tomo III - 2ª Semana

Santos Fermín ob, Odón ob,
Edilburga ab. Beato Benedicto XI pp

JORNADA DE RESPONSABILIDAD DEL TRÁFICO

Papa Francisco: La página evangélica de hoy nos hace comprender cuán necesario es invocar a Dios «el Señor de la mies, para que envíe obreros para su mies». Su tarea es anunciar un mensaje de salvación dirigido a todos, no solo a los misioneros que van lejos, también a nosotros, cristianos que decimos una palabra buena de salvación. Y este es el don que nos da Jesús con el Espíritu Santo. Este anuncio es el de decir: «El Reino de Dios ha llegado a vosotros». En efecto, Jesús ha «acercado» a Dios a nosotros; en Jesús, Dios reina en medio de nosotros, su amor misericordioso vence el pecado y la miseria humana. Y esta es la Buena Noticia que los «obreros» deben llevar a todos: un mensaje de esperanza y de consolación, de paz y de caridad (3-7-2016).

 Monición para todas las lecturas

El profeta Isaías nos presenta, en la primera lectura, una descripción encantadora de Jerusalén, que, como una gran matrona, espera a que sus hijos regresen del exilio y se concentren en su regazo para consolarlos. La alabanza que resuena en el salmo bien podría estar motivada por la alegría de ese reencuentro. El evangelio de Lucas, en cambio, nos dice que la Iglesia –la Nueva Jerusalén–  no esperará a que sus hijos vengan a ella, sino que saldrá a los caminos para anunciarles la paz que llega con el reinado de Dios. Escuchemos atentos esta buena noticia.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 66, 10-14c

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. —Porque así dice el Señor: «Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 65

  1. Aclamad al Señor, tierra entera.

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre;
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!».R.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente. R.

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi suplica,
ni me retiró su favor. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 6, 14-18

Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-12, 17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir él. Y les decía: —«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios". Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios". Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo». Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: —«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Él les contestó: —«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

Palabra del Señor. 

Oración de los Fieles

  1. Por la Iglesia Santa de Dios, para que siga extendiéndose por todo el mundo, especialmente en estos tiempos en que el mal se expande por todos los rincones del planeta. 
  2. Por el Papa, Obispos, sacerdotes y religiosos consagrados para cumplir una misión evangelizadora en el mundo actual, para que la asistencia del Espíritu Santo les mantenga firmes y fieles al Evangelio de Jesús. 
  3. Por los gobiernos de las naciones, especialmente por las personas que rigen los destinos de nuestro país, para que con justicia administren bien los bienes del estado y lleven desarrollo y bienestar a cada habitante. 
  4. Por los que más sufren en el mundo las persecuciones por causas religiosas, especialmente las víctimas en el oriente medio, para que su sangre sea semilla que haga brotar el amor y la paz entre las naciones. 
  5. Por los que hoy participamos en este banquete del Señor, para que enviados por él a evangelizar, hagamos que la Buena Nueva de Salvación siga llegando a quienes se han alejado de la Iglesia. 

Oración:

SEÑOR comparto la alegría de los setenta y dos discípulos porque si al ir fueron llorando llevando la semilla, al volver vuelven cantando trayendo las gavillas: han sido testigos de tu salvación. Pero acepto tu corrección estoy más contento porque mi nombre está escrito en el cielo un día lo leeré hoy espero con fe