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XIX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

(11 de agosto de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV - Salterio 2ª Semana

Santos CLARA vg, Susana mr Rufino ob Alejandro ob

Beato Juan E Newmann ob

Papa Francisco: En el pasaje del Evangelio de hoy (Le 12, 32-48), Jesús habla a sus discípulos del comportamiento que hay que seguir en vista del encuentro final con Él, y explica cómo la espera de este encuentro debe impulsarnos a llevar una vida rica en obras buenas. Entre otras cosas, dice: «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla». Es una invitación a dar valor a la limosna como obra de misericordia, a no depositar nuestra confianza en los bienes efímeros, a usar las cosas sin apego y egoísmo sino según la lógica de Dios, la lógica de la atención a los demás, la lógica del amor. Nosotros podemos estar muy pegados al dinero, tener muchas cosas, pero al final no las podemos llevar con nosotros. Recordad que «el sudario no tiene bolsillos». Sobre el tema de la vigilancia habla de los siervos que esperan por la noche el regreso de su señor. «Bienaventurados aquellos siervos que el Señor, al llegar, los encuentre en vela»: es la felicidad de esperar con fe al Señor, de estar preparados con actitud de servicio. Él está presente cada día, llama a la puerta de nuestro corazón. Y será bienaventurado quien le abra, porque tendrá una gran recompensa: es más, el Señor mismo se hará siervo de sus siervos: en el gran banquete de su Reino pasará Él mismo a servirles. Esto ocurre ya cada vez que encontramos al Señor en la oración, o también sirviendo a los pobres, y sobre todo en la Eucaristía, donde Él prepara un banquete para nutrirnos de su Palabra y de su Cuerpo (7-8-2016).

Monición única para todas las lecturas:

En el libro de la Sabiduría (18, 6-9) vemos que, en las manos de Dios todo es providencia y en cualquier momento podemos aprender las lecciones de los tiempos pasados. Animándonos en la perseverancia, la carta a los hebreos presenta una lista de personas que nos han dado un ejemplo admirable de fe. Con una colección de sentencias y parábolas pretende Lucas (12, 32-48) determinar el sentido de la vida y afianzar la esperanza en la venida de Jesús. Escuchemos atentos y aprendamos de ellas.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9

La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban. Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables, pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti. Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada: que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes;
y empezaron a entonar los himnos tradicionales.

Palabra de Dios.

 Salmo responsorial: Salmo 32

  1. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R. 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R. 

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19

Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos. Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas —y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa—, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios. Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas. Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad. Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia». Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos. Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 32-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: —«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, a donde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le preguntó: —«Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?». El Señor le respondió: —«¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá».

Palabra del Señor. 

Oración de los Fieles

  1.  Para que el Papa, obispos y sacerdotes permanezcan siempre vigilantes ante los signos de los tiempos y sepan conducir con sabiduría a nuestra Iglesia. Oremos.
  2. Por los que tienen el poder de este mundo, especialmente por nuestros gobernantes, para que la sabiduría de Dios les asista siempre y sepan conducir a los pueblos por el camino del bien y el progreso de todos. Oremos.
  3. Por los que sufren en este mundo, especialmente por aquellos que ya perdieron la fe y su confianza en Dios, para que la misericordia divina se manifieste en abundancia a favor de cada uno de ellos. Oremos.
  4. Por todos nosotros, para que la Palabra que hemos escuchado nos anime en nuestra vigilancia permanente y el día final no nos encuentre desprevenidos.  Oremos.

Oración:

SEÑOR: yo soy criado que sabe lo que tú quieres, y no lo hace. Reconozco mi infidelidad y apelo a tu misericordia:<<un corazón quebrantado y humillado tú lo lo desprecias.>>