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XV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

14 de julio de 2019

Liturgia de las Horas: Tomo III - Salterio 3ª Semana

Santos CAMILO pb, Francisco Solano pb,
Tuscana vd rl. Beato Mariano de Euse pb

Papa Francisco: Hoy la liturgia nos propone la parábola llamada del «buen samaritano». Esta parábola, en su relato sencillo y estimulante, indica un estilo de vida, cuyo baricentro no somos nosotros mismos, sino los demás, con sus dificultades, que encontramos en nuestro camino y que nos interpelan. Los demás nos interpelan. Y cuando los demás no nos interpelan, algo allí no funciona; algo en aquel corazón no es cristiano. Jesús usa esta parábola en el diálogo con un maestro de la ley, a propósito del doble mandamiento que permite entrar en la vida eterna: amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a nosotros mismos. «Sí —replica aquel maestro de la ley— pero dime, ¿quién es mi prójimo?». También nosotros podemos plantearnos esta pregunta: ¿Quién es mi prójimo? ¿A quién debo amar como a mí mismo? ¿A mis parientes? ¿A mis amigos? ¿A mis compatriotas? ¿A los de mi misma religión?... ¿Quién es mi prójimo? Y Jesús responde con esta parábola. «Anda, y haz tú lo mismo». Hacer obras buenas, no decir solo palabras que van al viento. No. Hacer, hacer. Y mediante las obras buenas, que cumplimos con amor y con alegría hacia el prójimo, nuestra fe brota y da fruto (20-7-2016).

Monición para todas las lecturas

El libro del Deuteronomio presenta la práctica de la ley del Señor como algo asequible y positivo para el ser humano. El evangelio de Lucas lo aclara al afirmar que en ella se indica el camino que conduce a la vida eterna, y consiste en amar a Dios y al prójimo. Y lo ilustra con el ejemplo de vida del buen samaritano. 

 PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 30, 10-14

Moisés habló al pueblo, diciendo: —«Escucha la voz del Señor, tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el código de esta ley; conviértete al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: "¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?"; ni está más allá del mar, no vale decir: "¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?". El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 68

  1. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a los cautivos. R.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: —«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». Él le dijo: —«¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?». Él contestó: —«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo». Él le dijo: —«Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida». Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: —«¿Y quién es mi prójimo?». Jesús dijo: —«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta". ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él contestó: —«El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: —«Anda, haz tú lo mismo».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Queridos hermanos: Habiendo sido cuestionados por esta Palabra cercana a nosotros, confiémosle al Padre del cielo las súplicas nuestras y las de nuestro prójimo, diciendo: Dios de amor, escúchanos.

  1. Por la iglesia, para que siempre de buen ejemplo de amor, de servicio y de entrega al prójimo,
  2. Los ciudadanos tienen puestas las esperanzas en sus dirigentes y gobernantes. Pidamos al Señor, que sus esperanzas no se vean defraudadas y se lleven a término las promesas realizadas.
  3. Por la juventud, para que responda con generosidad a las llamadas de Cristo, 
  4. Son muchos los que sufren y son ignorados. Te pedimos que infundas en los hombres el deseo ardiente de luchar por los que más necesitan nuestra ayuda.
  5. La Eucaristía es la mejor escuela en donde se aprende a amar al prójimo. Para que Dios nos ayude a llevar a la práctica el mensaje de hoy, siendo buenos samaritanos. Oremos.
  6. Por nosotros, para que nos acerquemos al prójimo para hacer el bien, sin esperar recompensas en esta tierra, Oremos.

Oración:

SEÑOR, con qué precisión trazas los rasgos de tu figura de Buen Samaritano de la humanidad, y mío, en esta parábola. Tu amor infinito y tu misericordia sin límites son tus más preciados atributos divinos, y son el fundamento de mi esperanza. Me queda el eco de tu voz: "Anda y haz tú lo mismo”' actúa de acuerdo con tu fe.