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14 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
15 Ago 2020
17:00
Fatima
21 Ago 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
22 Ago 2020
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28 Ago 2020
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29 Ago 2020
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Fatima
04 Sep 2020
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05 Sep 2020
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11 Sep 2020
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12 Sep 2020
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Fatima

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XVI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (19 de julio de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo III – Salterio 4ª semana

Santos Áurea de Córdoba vg.mr.

Bernoldo ob. Epafras NT Macrina vg.

Papa Francisco: La página evangélica de hoy propone tres parábolas con las cuales Jesús habla del Reino de Dios a las masas. Me detengo en la primera: la del granobueno y la cizaña, que ¡lustra el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios. ¡Cuánta paciencia tiene Dios! También cada uno de nosotros puede decir esto: «¡Cuánta paciencia tiene Dios conmigo!». La narración se desarrolla en un campo con dos protagonistas opuestos. Por una parte, el dueño del campo que representa a Dios y esparce la semilla buena; por otra, el enemigo que representa a Satanás y esparce la hierba mala. Los siervos querrían intervenir arrancando la cizaña; pero el dueño, que está preocupado sobre todo por salvar el grano, se opone diciendo: «No, no sea que, al arrancar la cizaña, os llevéis a la vez el trigo». Con esta imagen, Jesús nos dice que en este mundo el bien y el mal están tan entrelazados, que es imposible separarlos y extirpar todo el mal. Solo Dios puede hacer esto, y lo hará en el juicio final. Con sus ambigüedades y su carácter complejo, la situación actual es el campo de la libertad, el campo de la libertad de los cristianos, en el cual se cumple el difícil ejercicio del discernimiento entre el bien y el mal. Y en este campo se trata de combinar dos actitudes aparentemente contradictorias: la decisión y la paciencia. La decisión es la de querer ser buen grano —todos lo queremos—, con todas nuestras fuerzas, y entonces alejarse del Maligno y de sus seducciones. La paciencia significa preferir una Iglesia que es levadura en la masa, que no teme ensuciarse las manos lavando las ropas de sus hijos, antes que una Iglesia de «puros», que pretende juzgar antes de tiempo quién está en el Reino y quién no. La línea de frontera entre el bien y el mal pasa por el corazón de cada uno de nosotros; y todos somos pecadores. Estamos llamados a aprender los tiempos de Dios —que no son los nuestros— y también la «mirada» de Dios. Gracias al influjo benéfico de una paciente espera, lo que era cizaña o parecía cizaña, puede convertirse en un producto bueno. Es la realidad de la conversión. ¡Es la perspectiva de la esperanza! (23-7-2017).

Monición única para todas las lecturas

Tanto el libro de la Sabiduría como el salmo responsorial de hoy nos hablan de la benignidad y la indulgencia de un Dios “clemente y compasivo, lleno de amor y fiel”, cuya justicia se armoniza perfectamente con su compasión. Un mensaje que, de algún modo, también está implícito en la parábola que leemos hoy en el evangelio de Mateo. El trigo y la cizaña crecen juntos, el bien y el mal conviven en la historia humana, pero sólo a la hora del juicio Dios separará a ambos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría: 12, 13. 16-19

Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 85

  1. Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios». R.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

+Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: —«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?". Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho". Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?". Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero'"». Les propuso esta otra parábola: "El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas". Les dijo otra parábola: —«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente». Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: —«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó: —«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Para que la Iglesia siga siendo la luz que guíe al hombre por el camino del bien. Oremos.
  2. Para que los gobernantes de las naciones se dejen iluminar por el Espíritu de Dios y gobierne con sentido común, buscando el bien de todos. Oremos.
  3. Por los que sufren en el mundo, especialmente los afectados por las guerras que despojan al hombre de su dignidad. Oremos.
  4. Por los que compartimos hoy el Pan Eucarístico, para que también compartamos nuestro pan con el hambriento. Oremos.

Oración:

SEÑOR, la grandeza de tu Iglesia está en su debilidad, como grano de mostaza y la levadura, con la fuerza de tu presencia viva: tú la fecundas y la das vida abundante. El enemigo siembra mala simiente en mi corazón y en la humanidad. Pero tu palabra infinita me da vida para ahogar la mala semilla del Maligno envidioso