Agenda

02 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
03 Oct 2020
17:00
Fatima
09 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
10 Oct 2020
17:00
Fatima
16 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
17 Oct 2020
17:00
Fatima
23 Oct 2020
20:00
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24 Oct 2020
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30 Oct 2020
20:00
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31 Oct 2020
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Fatima

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XVIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

(2 de agosto de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo IV – Salterio 2ª semana

Santos EUSEBIO ob, PEDRO J. EYNARD pb, 

Pedro Fabro pb, Pedro de Ozma ob. Beata Juana de Aza mf.

Nuestra Señora de los Ángeles

 Papa Francisco: El Evangelio nos presenta el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Podemos percibir tres mensajes. 1. El primero es la compasión. Ante la multitud que lo seguía y —por decirlo así— «no lo dejaba en paz», Jesús no reacciona con irritación: reacciona con un sentimiento de compasión, porque sabe que no lo buscan por curiosidad, sino por necesidad. Pero estemos atentos: compasión significa identificarse con el sufrimiento de los demás, hasta el punto de cargarlo sobre sí. Así es Jesús: sufre junto con nosotros, sufre por nosotros. Y la señal de esta compasión son las numerosas curaciones que hizo. Jesús nos enseña a anteponer las necesidades de los pobres a las nuestras. 2. El segundo mensaje es el compartir. Jesús razona según la lógica de Dios, que es la de compartir. Cuántas veces nosotros miramos hacia otra parte para no ver a los hermanos necesitados. Y este mirar hacia otra parte es un modo educado de decir, con guante blanco, «arreglaos solos». Y esto no es de Jesús: esto es egoísmo. 3. Y el tercer mensaje: el prodigio de los panes anuncia la Eucaristía. Se ve en el gesto de Jesús que «pronunció la bendición» antes de partir los panes y distribuirlos a la gente. Es el mismo gesto que Jesús realizará en la última Cena, cuando instituirá el memorial perpetuo de su Sacrificio redentor. En la Eucaristía Jesús no da un pan, sino el pan de vida eterna, se dona a Sí mismo, entregándose al Padre por amor a nosotros. Y nosotros tenemos que ir a la Eucaristía con estos sentimientos de Jesús, es decir, la compasión y la voluntad de compartir. Quien va a la Eucaristía sin tener compasión hacia los necesitados y sin compartir, no está bien con Jesús (3-8-2014).

Monición para todas las lecturas

El profeta Isaías aparece como un pregonero que anuncia la llegada de Dios e invita a todos los que no tienen nada a acercarse y saciar la sed y el hambre que no calman otros bienes. Es justamente la Palabra de Dios la que satisface los anhelos del ser humano, que son de amor. A ese amor fiel de Dios que está dispuesto a hacer alianza se refiere el apóstol Pablo en este hermoso himno de la Carta a los Romanos que proclama su amor incondicional. La compasión y clemencia de Dios, que también alaba el salmista, son las que Jesús manifiesta ante todos los que le rodean y llegan hasta él necesitados.  Con atención escuchemos esta Palabra.

 PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Así dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18

Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos: ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: —«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer». Jesús les replicó: —«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: —«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: —«Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por la Iglesia, para que siga abriendo nuevos horizontes de esperanza para el mundo. Oremos.
  2. Por quienes tienen alguna responsabilidad en el gobierno de nuestros pueblos, para que promuevan el bien social que proviene de la justicia divina. Oremos.
  3. Por los más necesitados en el mundo entero, especialmente por los que pasan hambre, para que el Señor, así como lo hizo con el pueblo de Israel, sacie el hambre espiritual y material de los más necesitados. Oremos.
  4. Por todos los que este día participamos de este banquete eucarístico, para que aprendamos también a compartir la comida con nuestro prójimo. Oremos.

Oración:

SEÑOR, grande es tu amor y tu misericordia con la humanidad. Estabas rendido. Te habías retirado a descansar. ¡Pero, ante la multitud que te busca, reanudas tu actividad, les enseñas, curas a los enfermos, y los alimentas a todos! Son maravillosos tus gestos de amistad conmigo: tú me alimentas cada día con el Pan y la Palabra de Dios. Y de la pobreza de mi vida (solo tengo cinco panes y dos peces) quieres repartir a manos llenas a quienes tengo cerca y no conocen que ti eres el mejor Amigo.