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XVIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

(4 de agosto de 2019)

Liturgia de la Horas: Tomo IV - Salterio 2ª Semana

Santos: JUAN Mª VIANNEY pb Patrón de los sacerdotes

Jacinto Ms, Rainiero ob mr, Aristarco NT

 

Papa Francisco: Algunos dirán: la alegría nace de las cosas que se tienen, y entonces viene la búsqueda del último modelo de smartphone, el scooter más veloz, el coche que llama la atención... La alegría no nace, no viene de las cosas que se tienen. Otros dicen que viene de las experiencias más extremas, para sentir la emoción de las sensaciones más fuertes: a la juventud le gusta caminar al borde del precipicio, ¡le gusta de verdad! Otros, incluso, del vestido más a la moda, de la diversión en los locales más en boga...La verdadera alegría no viene de las cosas, del tener, ¡no! Nace del encuentro, de la relación con los demás, nace de sentirse aceptado, comprendido, amado, y de aceptar, comprender y amar; y esto no por el interés de un momento, sino porque el otro, la otra, es una persona. La alegría nace de la gratuidad de un encuentro. Es escuchar: «Tú eres importante para mí», no necesariamente con palabras. Esto es hermoso... Y es precisamente esto lo que Dios nos hace comprender. Al llamaros, Dios os dice: «Tú eres importante para mí, te quiero, cuento contigo». Jesús, a cada uno de nosotros, nos dice esto. De ahí nace la alegría. La alegría del momento en que Jesús me ha mirado. Comprender y sentir esto es el secreto de nuestra alegría. Y la alegría del encuentro con Él y de su llamada lleva a no cerrarse, sino a abrirse; lleva al servicio en la Iglesia. Santo Tomás de Aquino decía: Bonum est diffusivum sui —no es un latín muy difícil, el bien se difunde. Y también la alegría se difunde (6-7-2013).

Monición para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos invitan, por tanto, a reflexionar sobre nuestra relación con el dinero, con las riquezas en general. El pasaje del Eclesiastés nos pide tener cuidado con poner una confianza absoluta en las riquezas materiales. El pasaje del evangelio de Lucas insiste en esta advertencia y la carta a los Colosenses nos recuerda que, por el bautismo, nos hemos comprometido a llevar una vida nueva en Cristo. Ésa es nuestra auténtica riqueza. Atesoremos en el cielo, escuchando atentamente esta Palabra. 

 PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del libro de Esclesiástico 1, 2; 2, 21-23

¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial: Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-5. 9-11

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: —«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le contestó: —«Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?». Y dijo a la gente: —«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: —«Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha". Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida". Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?". Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

  1. Por nuestra Santa Madre Iglesia, para que siga conduciéndonos con sabiduría hacia los verdaderos tesoros del Reino de los Cielos. Oremos.
  2. Por los padres y madres de familias, para que aprecien y defiendan el valor cristiano de su familia ante las cosas del mundo.
  3. Por los políticos, para que olviden sus intereses personales y no caiga en lógicas humanas aburguesadas, sino que promuevan el bien social que proviene de la justicia según Dios. Oremos.
  4. Por los que atesoran las riquezas de este mundo, para que sepan compartirlas con los más necesitados. Oremos.
  5. Por nuestras comunidades, para que dé entre ellas surjan las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal.Oremos
  6. Por todos nosotros, para que usemos la sabiduría divina y busquemos los verdaderos tesoros del Reino de los Cielos. Oremos.

ORACIÓN:

SEÑOR, está claro que esta vida se acaba, como se acaba el camino que lleva a la meta, principio de la Vida sin fin. ¡Qué absurdo centrar todas las ambiciones y trabajos en esta vida caduca, y olvidar que lo único importante es ser rico ante ti! Rico fue, en su extrema pobreza de vida, san Juan Ma Vianney, el Cura de Ars, que hoy conmemoramos como Patrón de todos los sacerdotes. No tuvo fácil llegar al sacerdocio, por su dificultad para los estudios, pero por gracia divina llegó a asombrar a la Francia de su siglo por la sabiduría de su predicación y por su santidad. Su vida y su misión fue una obra maestra de tu gracia: por eso es el Patrón y modelo de los sacerdotes. Nuestra Iglesia del siglo XXI necesita urgentemente santos sacerdotes que sean referencia evangélica para los cristianos y losmalejados. ¡Danos, Señor, muchos sacerdotes santos!