Agenda

18 Sep 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Sep 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
20 Sep 2018
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
21 Sep 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
21 Sep 2018
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
22 Sep 2018
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
22 Sep 2018
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
23 Sep 2018
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23 Sep 2018
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Eucaristía Domingos Santo Cristo
23 Sep 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

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XXIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (9 de septiembre de 2018)

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B

Tomo IV. Salterio 3ª Semana

Santos: PEDRO CLAVER pb, María de Cabeza es,

Ntra. Sra. de la Fuensanta

(Murcia), de Aránzazu.

 

Papa Francisco: El Evangelio de hoy relata la curación de un sordomudo por parte de Jesús, un acontecimiento prodigioso que muestra cómo Jesús restablece la plena comunicación del hombre con Dios y con los otros hombres. El sordomudo que es llevado ante Jesús se transforma en el símbolo del no-creyente que recorre un camino hacia la fe. En efecto, su sordera expresa la incapacidad de escuchar y de comprender no solo las palabras de los hombres, sino también la Palabra de Dios. Y san Pablo nos recuerda que «la fe nace del mensaje que se escucha». En el Bautismo, están el gesto y la palabra de Jesús: «¡Effeta! - ¡Ábrete!». Y el milagro se cumplió: en el Bautismo hemos sido curados de la sordera del egoísmo y del mutismo de la cerrazón y del pecado y hemos sido incorporados a la gran familia de la Iglesia; podemos escuchar a Dios que nos habla y comunicar su Palabra a cuantos no la han escuchado nunca o a quien la ha olvidado y sepultado bajo las espinas de las preocupaciones y de los engaños del mundo (6-9-2015).

 

Monición de entrada

Queridos hermanos, nos reunimos nuevamente para el Banquete Eucarístico, arribando ya al XXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Las lecturas de hoy nos confirman que Dios sigue siendo el cercano, y su proyecto salvador continúa, y su poder curativo sigue manifestándose, aunque también nos invitan a que colaboremos nosotros con nuestro esfuerzo para vencer al mal en todos los órdenes. Sintiendo esa cercanía de Dios, cantemos con gozo para comenzar esta Santa Misa. De pie.

Monición única para todas las lecturas

En consonancia con las lecturas del domingo pasado, la palabra del profeta Isaías y la de Jesús convergen hoy en anunciar la liberación frente a todas las servidumbres, en ser Buena Noticia para todos que elimina las trabas y los miedos, razones por las que el salmista nos lleva a alabar a Dios. También hoy el Señor nos habla a cada uno de nosotros y viene a ofrecernos una palabra gozosa, liberadora y llena de esperanza. Escuchémosla con mucha atención.

 

 PRIMERA LECTURA   

Lectura del libro de Isaías 35, 4-7a

Decid cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará».  Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco un manantial.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (R.:1)

R. Alaba, alma mía, al Señor.

Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R. 

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R. 

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión de edad en edad. R.  

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-5

Hermanos míos: No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con el favoritismo. Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso. Veis al bien vestido y le decís: «Por favor, siéntate aquí en el puesto reservado». Al pobre, en cambio: «Estáte ahí de pie o siéntate en el suelo». Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos? Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?

Palabra de Dios.  

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 31-37

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: —«Effetá», esto es «Ábrete». Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: —«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por la Iglesia, para que siga anunciando el Evangelio por todo el mundo, a pesar de que éste no lo quiera oír. Roguemos al Señor.
  2. Por los gobernantes de las naciones, para que abran sus oídos y escuchen el clamor de los más necesitados y atiendan sus demandas. Roguemos al Señor.
  3. Por los enfermos, especialmente los que padecen sordera espiritual, para que en este día Dios pueda abrir sus oídos y se abran a la escucha del mensaje de salvación. Roguemos al Señor.
  4. Por nuestra comunidad, para que vaya creciendo cada vez más en la vivencia de la Palabra que en cada misa escuchamos. Roguemos al Señor.

 

Oración:

SEÑOR, todo lo has hecho bien en mi vida: lo que ha habido de mal ha sido cosecha propia de mis pecados, que has perdonado. Te doy gracias por mis padres, que me llevaron a tu Iglesia: en el Bautismo se me abrió el oído para escuchar tu Palabra, y la boca para proclamar tus maravillas. ¡Que nunca me aparte de tu camino, que nunca me desentienda de tu amistad!