Agenda

02 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
03 Oct 2020
17:00
Fatima
09 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
10 Oct 2020
17:00
Fatima
16 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
17 Oct 2020
17:00
Fatima
23 Oct 2020
20:00
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24 Oct 2020
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30 Oct 2020
20:00
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31 Oct 2020
17:00
Fatima

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XXV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

(20 de septiembre de 2020)

Liturgia de las Horas: Tomo IV – Salterio 1ª semana

Santos ANDRES KIM, PABLO CHONG y co mrs

Juan Carlos Cornay pb mr.

Beatos Francisco de Posadas pb

José de Yermo pb

Papa Francisco: El Evangelio de hoy ofrece la parábola de los jornaleros, que Jesús cuenta para comunicar dos aspectos del Reino de Dios: el primero, que Dios quiere llamar a todos a trabajar para su Reino; el segundo, que al final quiere dar a todos la misma recompensa, es decir, la salvación, la vida eterna. Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. Se trata de dejarse asombrar y fascinar por los «pensamientos» y por los «caminos» de Dios que, "no son nuestros pensamientos y no son nuestros caminos" (Isaías 55,8). Los pensamientos humanos están, a menudo, marcados por egoísmos e intereses personales, y nuestros caminos estrechos y tortuosos no son comparables a los amplios y rectos caminos del Señor. Él usa la misericordia, perdona ampliamente, está lleno de generosidad y de bondad que vierte sobre cada uno de nosotros, abre a todos los territorios de su amor y de su gracia inmensos, que solo pueden dar al corazón humano la plenitud de la alegría (24-9-2017).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de este domingo nos traen un mensaje bastante desconcertante porque es grande la distancia entre los proyectos de Dios y los nuestros, como dice Isaías. Y tal como sugiere el evangelio, en todo momento el Señor sobrepasa hasta el infinito nuestras mezquinas expectativas. Hoy nos llama a trabajar por su reino, a todos, sin importar la etapa de nuestra vida. Escuchemos atentos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55, 6-9

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 144

  1. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a

Hermanos: Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: —«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido". Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?". Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña". Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros". Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno". Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?". Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Para que nuestra Santa Madre Iglesia siga acogiendo y evangelizando a niños, jóvenes y adultos por todo el mundo. Oremos.
  2. Para que las leyes que rigen a nuestros pueblos se basen siempre en la justicia y nuestros gobiernos se rijan por la justicia de Dios. Oremos.
  3. Para que las riquezas se distribuyan de manera tan justa como para ayudar a los más necesitados. Oremos.
  4. Para que nosotros, reunidos en torno al alatar de Dios, llevemos a la práctica la Palabra que hoy se nos ha proclamado. Oremos.

Oración:

SEÑOR, las justicias humanas chocan con los criterios de tu generosidad: tanto trabajas, tanto cobras. Sin faltar a tu palabra, tú das a todos por igual, porque te mueve el amor y miras las necesidades, no las horas de trabajo. ¿O es que yo merezco por mi trabajo tantos mimos, tantos beneficios, tantas gracias como recibo de tu mano? Y ni puedo imaginar tu recompensa final: lo que me tienes preparado en la Casa del Padre para la eternidad.