Agenda

24 Oct 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
25 Oct 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
26 Oct 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
26 Oct 2018
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
27 Oct 2018
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
27 Oct 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
28 Oct 2018
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza
28 Oct 2018
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo
28 Oct 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
29 Oct 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

Si quieres que recemos por tí, comunícanos tu intención

Nombre 
Intención 
    

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B 7 de octubre de 2018

Tomo IV . Salterio 3ª Semana

NTRA. SRA. LA VIRGEN DEL ROSARIO.
Santos Justina vg mr,

Martín Cid ab, Marcelo mr

 

Papa Francisco: María nos mira como Madre: con ternura, con misericordia, con amor. Así ha mirado al hijo Jesús en todos los momentos de su vida, gozosos, luminosos, dolorosos, gloriosos, como contemplamos en los Misterios del Santo Rosario, simplemente con amor. Cuando estamos cansados, desanimados, abrumados por los problemas, volvámonos a María, sintamos su mirada que dice a nuestro corazón: “¡Ánimo, hijo, que yo te sostengo!” (12-10- 2013).

Monición única para todas las lecturas 

El libro del Génesis nos acerca al relato de la creación que quiere ser expresión del proyecto de Dios para la pareja humana. A este pasaje hace referencia Jesús en el evangelio, indica que hay que volver la mirada a la voluntad primera de Dios en la creación. Los fariseos son incapaces de entender el plan de Dios: para entrar en la dinámica del Reino hay que tener un corazón de niño. Atentos escuchemos las lecturas.

PRIMERA LECTURA  

Lectura del libro del Génesis 2, 18-24

El Señor Dios se dijo: —«No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude». Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presento al hombre. El hombre dijo: —«¡Ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial: Salmo 127, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: cf. 5)

R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida. 

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R. 

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R. 

Ésta es la bendición del hombre,
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R. 

Que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel! R.  

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 2, 9-11

Hermanos: Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 2-16

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: —«¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?». Él les replicó: —«¿Qué os ha mandado Moisés?». Contestaron: —«Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio». Jesús les dijo: —«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: —«Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio». Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: —«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Para que la Iglesia sepa anunciar la alegría de la unidad, de la perpetuidad y de la fecundidad del amor matrimonial. Oremos.
  2. Para que los que tienen en sus manos el poder de dar leyes a los pueblos no traten el tema del matrimonio y la familia con superficialidad y parcialidad, sino que tomen en cuenta lo que Dios ya ha hablado sobre este tema. Oremos.
  3. Por los niños que sufren la separación de sus padres, para que Dios sane sus heridas y restablezca la armonía familiar. Oremos.
  4. Por los matrimonios que están a punto de separarse, para que el amor que les unió se reavive en sus corazones y logren entenderse a través del diálogo honesto y sincero. Oremos.
  5. Para que nuestra comunidad evangelice con alegría la realidad de las familias. Oremos.

Oración:

SEÑOR, como estuviste presente el día feliz de la boda, haz que los esposos vivan tu presencia en los momentos de crisis: que no sean solo dos los que discuten y riñen, sino que estés tú también en medio del matrimonio, poniendo paz, amor y unidad, dando fuerzas a los esposos para perdonarse mutuamente, y seguir caminando en la entrega mutua y en el amor. Cuando falta esta realidad, los hijos son las víctimas inocentes.