Agenda

Sin eventos

Si quieres que recemos por tí, comunícanos tu intención

Nombre 
Intención 
    

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C

(6 de octubre de 2019)

Liturgia de las Horas: Tomo IV -  Salterio 2ª semana

Santos BRUNO, pb, mr,

María Francisca vg,

Román ob, Beato Juan de Palafox

Papa Francisco: La palabra de Dios nos presenta hoy dos aspectos esenciales de la vida cristiana: la fe y el servicio. 1. Dios invita a esperar con paciencia, sin perder nunca la esperanza; sobre todo, subraya la importancia de la fe. Porque el hombre vivirá por su fe. Así actúa Dios también con nosotros: no favorece nuestros deseos de cambiar el mundo y a los demás de manera inmediata y continuamente, sino que busca ante todo curar el corazón, mi corazón, tu corazón, el corazón de cada uno; Dios cambia el mundo cambiando nuestros corazones, y esto no puede hacerlo sin nosotros. El Señor quiere que le abramos la puerta del corazón para poder entrar en nuestra vida. Esta apertura a él, esta confianza en él es precisamente lo que ha vencido al mundo: nuestra fe. Porque cuando Dios encuentra un corazón abierto y confiado, allí puede hacer sus maravillas. Pero tener fe, una fe viva, no es fácil, y de ahí la petición que los Apóstoles dirigen al Señor en el Evangelio: «Auméntanos la fe». Es una hermosa súplica, una petición que también nosotros podríamos dirigir a Dios cada día. Pero la respuesta divina es sorprendente, y también en este caso da la vuelta a la petición: «Si tuvierais fe...». Es él quien nos pide a nosotros que tengamos fe. Porque la fe, que es un don de Dios y hay que pedirla siempre, también requiere que nosotros la cultivemos. Una fe concebida para satisfacer nuestras necesidades sería una fe egoísta, totalmente centrada en nosotros mismos. 2. En el Evangelio, en efecto, el Señor pone las palabras sobre el servicio después de las referidas al poder de la fe. Fe y servicio no se pueden separar, es más, están estrechamente unidas, enlazadas entre ellas. La vida cristiana hay que tejerla cada día pacientemente, entrelazando la trama de la fe y la urdimbre del servicio. Cuando a la fe se enlaza el servicio, el corazón se mantiene abierto y joven, y se ensancha para hacer el bien. Entonces la fe se hace fuerte y realiza maravillas. Si avanza por este camino, entonces madura y se fortalece, a condición de que permanezca siempre unida al servicio (2-10-2016). Octubre es el mes del Rosario, y en este primer domingo es tradición recitar la Súplica a la Virgen de Pompeya, la Bienaventurada Virgen María del Santo Rosario. Nos unimos espiritualmente a este acto de confianza en nuestra Madre, y recibamos de sus manos el Rosario: el Rosario es una escuela de oración, el Rosario es una escuela de fe (6-10-2017).

Monición para todas las lecturas

El tema central de las lecturas de este domingo es la fe. En el libro de Habacuc se habla de ella como fidelidad que da vida y que ayuda a comprender la misión del profeta. Para el autor de la segunda carta a Timoteo, la fe es, junto con el amor, la fuerza que hace posible el anuncio de la Buena Noticia. Y Jesús, en el pasaje del evangelio, tras animar a los discípulos a alcanzar una fe verdadera, la propone como fundamento del servicio cristiano. Y como la fe entra por la escucha de la Palabra, hagámoslo con mucha atención.

 PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas? El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe».

Palabra de Dios.

 Salmo responsorial: Salmo 94

  1. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14

Querido hermano: Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: —«Auméntanos la fe». El Señor contestó: —«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar". Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer"».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Unámonos en oración contestando todos: "Padre de amor, auméntanos la fe"

  1. Para que la Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, sepa dar al mundo la respuesta de fe que busca, sobretodo en estos tiempos de mucha confusión. Oremos.
  2. Para que los que dirigen los destinos de los pueblos no hagan que la gente pierda su confianza en ellos. Oremos.
  3. Para que todos los que padecen hambre o enfermedad, no pierdan la fe puesta en Dios que no desampara a nadie. Oremos.
  4. Para que todos nosotros no nos desalentemos ante el silencio de Dios, sino que alentemos nuestra fe a través del testimonio de los creyentes. Oremos.

Oración:

SEÑOR, efectivamente soy un pobre siervo cuando hago lo que debo, un mal siervo cuando no lo hago. Ayúdame: que vea la vida con tus ojos siga tus pasos haciendo el bien a los que necesitan que les eche una mano. Si mi fe fuera como un granito de mostaza... Pero ni a eso llega. Por eso, hoy pido con los apóstoles: ¡Auméntame la fe! Así podré ser testigo de tu Evangelio ante quienes no te conocen.