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02 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
03 Oct 2020
17:00
Fatima
09 Oct 2020
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
10 Oct 2020
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16 Oct 2020
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17 Oct 2020
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23 Oct 2020
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24 Oct 2020
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30 Oct 2020
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31 Oct 2020
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XXVIII Domingo del Tiempo Ciclo A

11 octubre de 2020

Liturgia de las Horas: Tomo IV – Salterio 4ª semana

JUAN XXIII pp,

Mª SOLEDAD TORRES vg

Felipe el Diácono NT Fermín ob

Beta Mª de Jesús mf rl

Ntra. Sra. De Begoña

 Papa Francisco: El nombre de san Juan XXIII está asociado a su rostro sonriente y a su ternura de padre. Os invito a dar gracias al Señor por el gran don que fue su santidad para la Iglesia universal. De familia pobre y unida por el amor del Señor. Esa herencia puede inspirar hoy a esta Iglesia, llamada a vivir la dulce y consoladora alegría de evangelizar, a ser compañera de camino de todo hombre, y «fuente del pueblo» de la que todos pueden sacar el agua fresca del Evangelio (25-4-2014). La parábola del Evangelio de hoy nos habla del Reino de Dios como de una fiesta de bodas. El protagonista es el hijo del rey, el esposo: Jesús. Pero la parábola no habla de la esposa, sino de muchos invitados, queridos y atendidos: son los vestidos con traje de boda. Esos somos todos nosotros, porque con cada uno de nosotros desea el Señor 'celebrar la boda". Las bodas inauguran la comunión de toda la vida. El Señor nos desea, nos busca y nos invita, y no se contenta con que nosotros cumplamos buenos deberes y observemos sus leyes. Quiere tener con nosotros una verdadera comunión de vida, una relación hecha de diálogo, confianza y perdón. Esta es la vida cristiana: una historia de amor con Dios. De este amor gratuito, tierno y privilegiado nace y renace siempre la vida cristiana. Al menos una vez cada día declaremos al Señor nuestro amor; acordémonos de decirle cada día: "Te amo. Señor, tú eres mi vida" (15-10-2017).

Monición única para todas las lecturas

En las lecturas de hoy, el Reino es comparado una vez más con un extraordinario banquete al que están invitados todos los pueblos de la tierra. Para Isaías, este festín es una celebración de victoria y de consuelo en la que se enjugarán las lágrimas de todos los rostros. También el evangelio proclama la invitación universal y la invitación a convertirse primero. Mientras llega ese día, recuerda san Pablo a los filipenses, hay que prepararse para vivir fiel a Dios bajo cualquier circunstancia. Escuchemos con mucha atención.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. —Lo ha dicho el Señor—. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 22

  1. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20

Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: —«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda". Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda". Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el Papa Francisco, para que refleje siempre esa imagen del pastor que acompaña al pueblo en su camino hacia el banquete del Reino Celestial. Oremos.
  2. Por nuestros gobernantes, para que, gobernando con sabiduría, busquen favorecer a los más desposeídos. Oremos.
  3. Por los enfermos, para que se sientan también invitados al banquete y se vistan con ese traje de fiesta. Oremos.
  4. Por nosotros, para que aprovechemos el tiempo para vestirnos dignamente y poder participar un día del banquete en el Reino de los Cielos. Oremos.

Oración:

SEÑOR, en tiempos del Concilio la televisión comenzaba a entrar en las casas: por supuesto, en blanco y negro. Con emoción, me senté ante el televisor 11 de octubre de 1962, para seguir en directo la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II por san Juan XXIII, cuya fiesta celebramos hoy, 58 años después. Papa y Concilio son dos de los mejores regalos que hiciste a la humanidad en el siglo XX. Dame, Señor, la sabiduría del Concilio y la bondad del “Papa bueno”, para aprender a ser tu testigo creíble en este tiempo descreído, y a conseguir ser para los demás el reflejo fiel de tu misericordia y la cara amable de tu Iglesia. El Padre me invita a tu fiesta de bodas con tu Iglesia, todos los bautizados. ¿Y voy yo a despreciar esta fiesta por cualquier bobada? Quiero estar en tu boda, limpio de pecado, con el traje de fiesta de tu gracia.