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XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A

Santos TERESA DE JESÚS vg dc,
Severo ob, Tecla ab

 

Papa Francisco: La invitación al banquete de bodas tiene tres características: la gratuidad, la generosidad, la universalidad. Son muchos los invitados, pero sucede algo sorprendente: ninguno de los escogidos acepta participar en la fiesta. La bondad de Dios no tiene fronteras y no discrimina a  nadie: por eso el banquete de los dones del Señor es universal, para todos. Solamente hay una condición: vestir el traje de bodas, es decir, testimoniar la caridad hacia Dios y el prójimo (12-10-2014).

PRIMERA LECTURA

(Isaías 25, 6-10a) Con la imagen de un banquete, al que todos los pueblos serán invitados, el profeta Isaías hoy describe la soñada salvación para un pueblo, que vive la amenaza de una total destrucción. Un mensaje similar escucharemos en el Evangelio de hoy.

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte,
un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos,
el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. —Lo ha dicho el Señor—. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 22

(Salmo 22) El salmo 22 nos pinta la imagen de un Pastor, Dios, que nos acompaña todos los días de nuestra vida. Respondamos todos: 

R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA

(Filipenses 4, 12-14. 19-20) En contraste con las demás lecturas de hoy, que hablan de banquetes, en este texto que escucharemos de  San Pablo se habla de cierta austeridad y parece hombre de pocas exigencias en lo material.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20

Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

(Mateo 22, 1-14) La salvación es para todos; pero el Evangelio de San Mateo propone, al final de la parábola de hoy, una importante enseñanza dirigida a los cristianos de su comunidad: la invitación al banquete del Reino exige un vestido de fiesta. Cantemos todos el aleluya.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: —«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran:

"Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda". Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda". Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

Palabra del Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES

  1. Por el Papa Francisco, para que refleje siempre esa imagen del pastor que acompaña al pueblo en su camino hacia el banquete del Reino Celestial. Oremos.
  2. Por nuestros gobernantes, para que, gobernando con sabiduría, busquen favorecer a los más desposeídos. Oremos.
  3. Por los enfermos, para que se sientan también invitados al banquete y se vistan con ese traje de fiesta. Oremos.
  4. Por nosotros, para que aprovechemos el tiempo para vestirnos dignamente y poder participar un día del banquete en el Reino de los Cielos. Oremos.

 

Oración:

SEÑOR, no solo me invita el Padre a tu boda, sino que formo parte del cortejo de la novia, que es la Iglesia, a la que tanto amas que das la vida por ella. ¿Y voy yo a despreciar tu invitación por cualquier bobada? Perdóname, Señor, porque, como tantos ingratos, alguna vez no sé lo que hago. Admíteme, admítenos, a la fiesta y a tu intimidad de amigo siempre fiel. Quiero estar en tu boda, libre de pecado, con el traje de fiesta de la gracia santificante.