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11 Dic 2019
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
13 Dic 2019
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
13 Dic 2019
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14 Dic 2019
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Fatima
14 Dic 2019
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Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
14 Dic 2019
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
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Eucaristía -Virgen de la Cabeza
15 Dic 2019
12:30
Eucaristía Domingos Santo Cristo

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XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B. 14 de octubre de 2018

Tomo IV. Salterio 4ª Semana

San CALIXTO I pp. Beata María Poussepin vg

 

Papa Francisco: [Y luego, sígueme] Creer quiere decir renunciar a si mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniendose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la vida nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniendo del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna». La raíz profunda de todo esto es el amor (29-3-2015)

Monición única para todas las lecturas 

En la primera lectura, el autor hace un elogio de la sabiduría valorándola por encima de todos los bienes de la tierra. También el evangelio propone el máximo bien al que puede aspirar el ser humano: la vida eterna. El que quiera alcanzarla descubre que merece la pena dejarlo todo y seguir los pasos de Jesús. La Palabra de Dios es viva y eficaz, leemos en el pasaje de la carta a los Hebreos. A ella nos abrimos, pidiéndole al Señor que penetre en lo más profundo de nuestra vida, y escuchándola atentamente.

 

PRIMERA LECTURA   

Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7-11

Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 89, 12-13.14-15. 16-17 (R.: 14)

R. Sácianos de tu misericordia, Señor. Y toda nuestra vida será alegría.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R. 

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Dános alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas. R. 

Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prosperas la obras de nuestras manos. R.  

SEGUNDA LECTURA

La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 12-13

La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-30

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: —«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». Jesús le contestó: —«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». Él replico: —«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño». Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: —«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: —«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!». Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: —«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: —«Entonces, ¿quién puede salvarse?». Jesús se les quedo mirando y les dijo: —«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo». Pedro se puso a decirle: —«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones—, y en la edad futura, vida eterna».

Palabra del Señor.

 

Oración de los fieles

  1. Para que nuestra Iglesia siga transmitiéndonos la sabiduría que ha recibido de Dios. Oremos
  2. Para que los gobernantes de nuestros pueblos pidan a Dios el don de la sabiduría para gobernar rectamente. Oremos.
  3. Para que en los marginados por la sociedad, a causa de su escasa preparación académica, brille la sabiduría de Dios. Oremos.
  4. Por nosotros, para que sepamos valorar lo que realmente nos conduce hacia Dios. Oremos.

Oración:

SEÑOR, Maestro bueno, gracias por tu mirada cariñosa y por tu invitación a seguirte en el desprendimiento. ¡No permitas tú, para quien nada hay imposible que yo frunza el ceño y me aparte de ti triste, arrastrado por los bienes efímeros de este mundo que pasa! Prefiero dejarlo todo para seguirte con libertad, y aceptar lo que tú quieras darme, persecuciones incluidas.