Agenda

09 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
10 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
11 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
12 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
13 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
13 Dic 2019
20:00
Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
14 Dic 2019
17:00
Fatima
14 Dic 2019
17:30
Ermita de Fátima Eucaristia Sabados
14 Dic 2019
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
15 Dic 2019
10:30
Eucaristía -Virgen de la Cabeza

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XXX Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B (28 de octubre de 2018)

Tomo IV. Salterio 2ª Semana

Santos Simón y Judas Tadeo, aps.

Fidel mr. Francisco Serrano ob y co mrs

Rodrigo Aguilar pb. mr

Papa Francisco: [El ciego le contestó: Maestro, que pueda ver]. El pueblo de Dios es un pueblo que no excluye a pobres y desfavorecidos, es más, los incluye. Dice el profeta: «Entre ellos hay ciegos y cojos». Es una familia de familias, en la cual quien tiene dificultades no se encuentra marginado, dejado atrás, sino que consigue estar al mismo paso que los otros, porque este pueblo camina al paso de los últimos; como se hace en las familias, y como nos enseña el Señor, que se ha hecho pobre entre los pobres, pequeño con los pequeños, últimocon los últimos. No lo ha hecho para excluir a los ricos, a los grandes y a los primeros sino porque este es el único modo de salvarlos también a ellos, para salvar a todos ir con los pequeños, con los excluidos y con los últimos (25-3-2013).

Monición única para todas las lecturas

En las lecturas de hoy, tanto el pueblo de Israel como Bartimeo viven una experiencia de salvación, simbolizada en la curación de la ceguera. Ambos tendrán que responder, ponerse en camino y acoger la promesa que les habla de restauración, de curación. La carta a los Hebreos muestra a Jesús como el modelo de acogida y respuesta a la iniciativa amorosa de Dios. Por eso el salmo es optimista y nos lleva a cantar por la grandeza de Dios y sus obras. Escuchemos...

 PRIMERA LECTURA  

Lectura del libro de Jeremías 31, 7-9

Así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos: proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.  Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos: los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 3)

R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R. 

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R. 

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R. 

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla:
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 5, 1-6

Hermanos: Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para presentar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy», o, como dice otro pasaje de la Escritura: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».

Palabra de Dios.

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: —«Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí». Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: —«Hijo de David, ten compasión de mí». Jesús se detuvo y dijo: —«Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole: —«Ánimo, levántate, que te llama». Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: —«¿Qué quieres que haga por ti?». El ciego le contestó: —«Maestro, que pueda ver». Jesús le dijo: —«Anda, tu fe te ha curado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Para que la Iglesia siga siendo esa luz que saque al mundo de la ceguera espiritual. Oremos.
  2. Por los que ostentan cargos en el gobierno de nuestro país, para que sepan descubrir en el más desprotegido y necesitado una prioridad en sus proyectos. Oremos.
  3. Por los ciegos, cojos, minusválidos y todos aquellos que no pueden valerse por sí mismos, para que el mensaje de hoy ilumine sus vidas y les llene de esperanza y consuelo. Oremos.
  4. Por nosotros, para que también atendamos el mensaje del Evangelio de hoy,  y nos levantemos para acudir al llamado de Dios. Oremos.

Oración:

SEÑOR hijo de David, ten compasión de mí, que soy un pecador. Maestro, que pueda verla magnitud de mis pecados y la infinidad de tu amor misericordioso. Ayúdame a responder con mi amor a tus delicadezas. Que no pida ya más limosna de afectos a las criaturas: solo tu puedes saciar la sed de corazón. ¡Hijo de David, ten compasión de mi, que soy un pecador!