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Eucaristía Diaria Santo Cristo
16 Nov 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
16 Nov 2018
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Exposición del Santísimo y Rezo de la Coronilla de la Misericordia
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17 Nov 2018
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Eucaristía Diaria Santo Cristo
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18 Nov 2018
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Eucaristía Domingos Santo Cristo
18 Nov 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
19 Nov 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo
20 Nov 2018
19:30
Eucaristía Diaria Santo Cristo

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XXXI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B. 4 de noviembre de 2018

Tomo IV Salterio 3ª Semana

Santos CARLOS BORROMEO ob,
Vital y Agricola mrs, Modesta ab,
Félix de Valois pb

Papa Francisco: El mes de noviembre está dedicado en particular al recuerdo y a la oración por los difuntos. Rogar por los difuntos es, sobre todo, un signo de reconocimiento por el testimonio que nos han dejado y el bien que han hecho. Es un agradecimiento al Señor por habérnoslos donado y por su amor y su amistad. La Iglesia ruega por los difuntos en modo particular durante la Santa Misa: «Concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz» (Canon romano). Un recuerdo simple, eficaz, lleno de significado, porque encomienda a nuestros seres queridos a la misericordia de Dios. Oremos con esperanza cristiana que estén con Él en el paraíso, en la espera de encontramos juntos en ese misterio de amor que no comprendemos, pero que sabemos que es verdad porque es una promesa que Jesús ha hecho (30-11-2016).

Monición única para todas las lecturas

Las lecturas de hoy nos sitúan en el corazón de la espiritualidad bíblica. El evangelio y la primera lectura exhortan a vivir desde lo esencial, que se resume en un amor indiviso a Dios y al prójimo. Jesús, el sumo sacerdote de la nueva alianza, del que nos habla la carta a los hebreos, es quien llevará este mandamiento a su plenitud. El estribillo del salmo ofrece la respuesta del creyente a esa exhortación de Dios. Escuchemos muy atentos este mensaje.Tomo IV Salterio III

PRIMERA LECTURA  

Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2-6

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: —«Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: "Es una tierra que mana leche y miel". Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R.: 2)

R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23-28

Hermanos: Ha habido multitud de sacerdotes del Antiguo Testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día —como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo—, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidad. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.

Palabra de Dios. 

EVANGELIO

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: —«¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: —«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos». El escriba replicó: —«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús. Viendo, que había respondido sensatamente, le dijo: —«No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

  1. Por el papa, obispos y sacerdotes: que, a imagen de Cristo, único y eterno sacerdote, sean hombres que manifiesten su amor al pecador, llevándole hacia Dios. Oremos.
  2. Por los políticos y todos los que tienen responsabilidades de gobierno: que trabajen con honestidad, transparencia y amor a aquellos a quienes deben servir. Oremos.
  3. Por los pobres, las personas que viven solas y marginadas, los enfermos mentales y los encarcelados: que sepan que son objeto especial del amor de Dios y nosotros les manifestemos con hechos el amor al prójimo que nos pide hoy el Evangelio. Oremos. 
  4. Por todos los que nos hemos reunido hoy en la casa de Dios: que aprendamos a vivir entre nosotros el mandamiento del amor. Oremos

Oración:

SEÑOR, con las palabras “Escucha, Israel”, que preceden al mandamiento del amor, me indicas cuál ha de ser mi actitud ante tu Palabra de vida: escuchar, meditar, guardar en el corazón. Y hacer de mi vida un ejercicio alegre y prolongado de amor: amor a ti sobre todas las cosas, y al prójimo. Porque “obras son amores” y tú sabes que quiero amarte sobre todo, más que a mí mismo